Apartada Para El Alpha ( I I Libro )

Capitulo 62: "un sueño del cual me haran despertar" (parte uno)

"Somos cuerpo y alma, par de gotas de agua, tu y yo.

Más que amor
Somos noche y luna, como mar y espuma, tu y yo.

Más que amor"

Fumiko Ibars

La felicidad que sentía por mis sueños cumplidos parecía desvanecerse como un suspiro en la brisa. Había momentos en los que me sentía tan llena, tan satisfecha, pero era tan efímera. Poco a poco, esa alegría fue apagándose, sustituida por una fría lógica que me arrastraba nuevamente a la realidad. La misma realidad que había intentado olvidar, desconectándome de ella por momentos, como si pudiera escapar a un mundo donde todo fuera más simple. Pero al final, las sombras de la razón siempre volvieron a atraparme. Y hoy, no era diferente.

Estaba en el balcón, el día ya había amanecido de nuevo. Después de haber pasado toda la tarde con él, me dejé llevar por ese deseo creciente que había estado ardiendo dentro de mí, permitiéndole que me hiciera suya por primera vez. Fue tan gentil, tan atento, que durante un momento sentí que todo a mi alrededor desaparecía, como si no existiera más que nosotros. Pero luego, las dudas comenzaron a filtrarse en mi mente. Pensé en cuántas veces había sido él tan dulce con otras antes de mí. Cuántas mujeres habrían sentido lo mismo, tal vez en esta misma cama. Mis pensamientos se tornaron oscuros y destructivos, y me regañé a mí misma por ser tan estúpida, por pensar de esa manera. Intenté sacudir mi cabeza, tratando de alejar esos pensamientos, pero era inútil. Mi mente no me dejaba en paz.

Miré la camisa de Oshin que llevaba puesta, recordando lo que sucedió y lo que significaba. Había pasado más de media hora despierta, y fue en ese momento que me di cuenta de algo que me dejó helada. Había traído a Oshin a la cabaña donde Garret se estaba quedando, y no sabía cómo reaccionar ante eso. No estaba segura de lo que había hecho ni de lo que significaba todo esto.

Me levanté bruscamente del sofá en el balcón, la sensación de incomodidad apoderándose de mí. Caminé apresuradamente hacia el cuarto, mi mente luchando entre la confusión y la necesidad de encontrar respuestas. Salí rápidamente por las escaleras, recorriendo la cabaña, buscando cualquier indicio de su presencia. No había nada. Nada más que un silencio profundo que me envolvía, como si todo fuera una broma de mal gusto.

"Esto tiene que ser una maldita broma..." me repetí a mí misma, con una sensación de frustración creciente. Pero al final, recorrí cada rincón de la cabaña, confirmando que no había absolutamente nadie. Regresé a mi cuarto, y al verlo allí, tal como lo había dejado, algo en mi pecho se apretó. Oshin estaba boca abajo, una pierna flexionada, y solo una sábana cubría su trasero. Su cabello estaba desordenado, cubriendo parcialmente su rostro, mientras respiraba con calma. Su respiración era tan tranquila, como si nada hubiera pasado. La pequeña sonrisa que se dibujaba en sus labios me hizo sentir una mezcla de ternura y deseo. Sin pensarlo demasiado, le di un beso suave, casi casto, en sus labios, deseando que la distancia emocional que sentía se desvaneciera por completo.

Me alejé rápidamente, no queriendo quedarme ahí mucho más tiempo. No podía permitir que mis pensamientos me arrastraran nuevamente a ese lugar oscuro. Fui a buscar algo de ropa para darme un baño, y mientras me observaba en el espejo, una pequeña sonrisa se dibujó en mis labios.

"Son mentiras eso de que tu cuerpo cambia después de tu primera vez..." pensé, observando mi reflejo. Pero, al mirarme más detenidamente, noté que mis caderas se veían más definidas, más marcadas. Era un detalle que había pasado desapercibido antes, pero ahora no pude evitar notarlo. Me encogí de hombros, restándole importancia a ese cambio, al menos por fuera. Me desvestí y me metí a la ducha, intentando despejar mi mente.

Después de terminar, lancé la ropa sucia al canasto junto al lavabo y fui a lavarla. Mientras lo hacía, me sentí extrañamente tranquila, pero también llena de preguntas. ¿Qué significaba todo esto? ¿Qué estaba buscando realmente? Cuando terminé con la ropa, salí del cuarto y, de forma casi automática, chasqueé los dedos, creando un cambio de ropa para Oshin.

Lo encontré en el balcón, solo con su pantalón puesto y sin camisa, observando el horizonte desde la cabaña. La visión de su espalda desnuda me hizo pensar en todo lo que había sucedido entre nosotros, y una oleada de deseo me invadió nuevamente. Dejé la ropa nueva en la cama y salí al balcón, abrazándolo por la espalda, rodeando su abdomen con mis brazos. Un impulso de cariño me llevó a darle un beso casto en su espalda, justo sobre uno de los lunares que había descubierto la noche anterior. Había algo tan intrigante en esos lunares, algo tan malditamente sexy.




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