" —Sé que no te merezco, que debería estar condenado a tu odio y pasar el resto de mi vida solo. Es más, no merezco que me perdones cada vez que cometo una estupidez, ni que estés aquí conmigo... Soy muy poca cosa para ti. Tú mereces a alguien que te quiera y no te haga daño como yo lo he hecho. Pero soy tan egoísta que me niego a la idea de que no estés a mi lado. Eso me dolería demasiado... Pero lo único que deseo es que seas feliz, porque tú sí te lo mereces. Yo no... Soy una mierda como hermano. Ai estuvo a punto de morir porque no la protegí. Soy una mierda como hijo; mis padres simplemente se decepcionan de mí. Soy una mierda como padre, Roderick fue golpeado por la mujer que era su madre y, a pesar de todos mis esfuerzos para mantenerlo alejado de ella, no logré protegerlo todo el tiempo. Y, lo más importante, soy una mierda como mate, pareja, pre-destino... No sirvo para nada de eso. Ni siquiera se me ocurrió pedirte que fueras mi novia de forma formal. Tú fuiste criada por una familia humana, y simplemente di por sentado que estarías siempre a mi lado solo por ser mates... Lamento eso también. Soy un desastre en todo lo que hago. No sirvo para cumplir una promesa. A pesar de todo eso... "
Sus palabras se repetían una y otra vez en mi cabeza, mientras mi mente imaginaba a Oshin frente a mí, con sus ojos fijos en la cadena que colgaba de sus manos. Sus mejillas empapadas en lágrimas, sus ojos miel nublados y rojos por el llanto. Y el quiebre en su voz cada vez que pronunciaba las palabras, cada una más dolorosa que la anterior.
" —Hoy quiero hacerte una promesa que no romperé por nada en el mundo, pequeña. Te prometo... no, te juro que te amaré por siempre y para siempre, en esta vida, en la siguiente y en todas las que me toque vivir... No me importa lo que pase, te buscaré en cada rincón del mundo para que estemos juntos, sin importar nada, porque es imposible dejar de amarte... "
Su promesa resonó en mi pecho y en mi cuerpo vacío. Mordí mi labio inferior, tratando de contener un sollozo.
—Esa será otra promesa que no cumplirás, amor —murmure, abriendo los ojos y mirando el césped húmedo frente a mí. —Supongo que no era el momento para el... ¿Nosotros? —seguí, dolida. Suspiré pesadamente y limpié mis mejillas con el hombro, restregándolas contra la tela de la camisa blanca que llevaba puesta.
Mi estado estaba al borde del colapso, y el más mínimo movimiento podría hacer que todo se viniera abajo con un estruendo.
Como si eso fuera una señal, de repente empezaron a gritar en la manada. No sabía cuánto tiempo había estado allí, pero según el cielo, ya era cerca de las once de la mañana.
Me levanté rápidamente del suelo y volví mi mirada hacia la mansión. Esme salía con Roderick en brazos, seguida de un demonio de cuernos enormes, más grandes que los de Karol G. Su piel era completamente negra, y sus manos estaban adornadas con garras enormes.
Limpé mis ojos de forma violenta con el dorso de mi mano y, sin pensarlo, me teletransporté frente al demonio. Floté un poco para ponerme a su altura y, con un movimiento preciso, enterré mi mano en su pecho y arranqué su corazón, apretándolo hasta reducirlo a polvo.
Miré a la señora Esme, quien estaba tirada en el suelo por mi repentina aparición, con Roderick llorando y aferrado a ella.
—Pónlo a salvo, Rocky, cuídalos —grité, llamando a mi espectro. Este apareció rápidamente, asintió y se llevó a Esme y Roderick en su lomo.
—Hanna —llamé, y ella apareció frente a mí. —Busca a Ai y a Riu, protégelos de todo —le pedí, mientras avanzaba hacia la mansión. Ella asintió y desapareció.
—Micchi —llamé, y él apareció flotando de cabeza junto a mí. —Busca a Mael y Estrella. Manténlos fuera de combate. No dejes que se arriesguen —le ordené. Él dio un salto al aire y desapareció también.
Salí de la mansión y lo que vi fue una mezcla de satisfacción y frustración.
—Todo acabará —murmure ansiosa, y corrí hacia donde los vampiros y demonios peleaban con mis espectros y los guerreros de la manada.
Supongo que el haberme quedado allí hizo que los trajeran hasta aquí.
Bueno, mejor para mí. Era el momento de mi venganza. Lucifer pagaría por todo lo que había hecho. Haría que lo pagara con lágrimas de sangre.
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Editado: 15.07.2026