El Gran Maestro caminó durante 33 años en el mundo humano, aún siendo un ser hecho de Santidad y Luz, hijo amado y directo del Creador. Y aún así, en sus viajes buscando llevar la santidad al mundo conoció a Mary Magda, con quién la casarse tuvo una hija a la que llamaron Sarah.
Cuando el Gran Maestro hubo cumplido su obra, sus discípulos y seguidores decidieron proteger a Sarah con sus propias vidas, ayudándola a mantener el mundo en calma y al Plano Terrenal en paz con los demás Planos, llamándola Princesa a ella y a sus descendientes. Así nació el Reginato, una orden de seguidores del Gran Maestro que luego se asentaron en una edificación bajo el mismo nombre. En él, los discípulos principales se repartieron los deberes que iban desde la enseñanza hasta la protección de la humanidad, y designaron a un Regente para que los guiara. Y así, el mundo estuvo en paz durante muchísimos años bajo la guía del Regente y un Príncipe o Princesa.
Sucedió que, hubo una Princesa que dió a luz a mellizos: Asuer y Katherine. Asuer era Puro y Justo. Katherine era dulce y rebelde. Asuer desde que nació decidió proteger a su gente. Katherine no quería tener que pasar el resto de su vida bajo las normas del Reginato. Y por eso escapó, llevando en sus venas Sangre Real que no debía caer en manos equivocadas. A pesar de que Asuer era el hijo más puro, la sangre que portaba Katherine podía convertirse en un peligro por su gran poder y el uso que podrían darle. Y fue entonces cuando un Obispo del Reginato, Samuel Adeleine, para calmar la preocupación de Asuer, decidió buscar a Katherine y protegerla de la obscuridad. Y de allí, todos sus descendientes heredaron esa responsabilidad.
Años pasaron y, como suele suceder, un Regente nuevo subió al poder, pero permitió que sus deseos corrompieran su misión. Y el Príncipe, al notarlo, supo que no podía hacer nada para evitar lo que él Regente quería: usar su Sangre Real para nutrir sus invocaciones de riqueza y lujo. Así que escapó. Su nombre era Sedequías. Y después de él, el Reginato buscó durante décadas a su Heredero sin éxito.
Sedequías huyó del Reginato y se escondió con quiénes huyeron con él. El Clan de los Protectores, aquellos que dentro del Reginato se encargaban de proteger todas las Reliquias Sagradas dejadas en tiempos del Gran Maestro. La Familia de los Adeleine pertenecía al Clan de los Protectores. Ellos tenían una gran honra entre los Protectores por ser los únicos que conocían la ubicación del otro remanente de Sangre Real. Pero tiempo después, Sedequías huyó de entre los Protectores también y sólo los Adeleine conocieron su nuevo nombre y su paradero. Nadie sabía porqué. Sólo ellos.
Generaciones pasan y el Reginato designó al Clan de los Cazadores, quienes tenían la misión de atrapar a las Criaturas Mágicas y encerrarlas, para encontrar a los Adeleine y hacerlos revelar el paradero de los Portadores de la Sangre Real.
Y, así es como Miguel Ángel llega al Reginato, tal vez por Destino o Mala Suerte, un Adeleine en manos de los Cazadores y un Regente Corrupto, olvidado y odiado por los otros Protectores, sin la más mínima esperanza de vivir, y sin embargo, sin que sus captores lo dejaran morir tampoco. No obstante, su misión sería muchísimo mayor que la de sólo guardar silencio para proteger al mundo.