Apocrifus: Legado, Balanza y Destino

Capítulo 10:

Salomón llega a la cocina y pide que le preparen un té.

—¿Probando cosas nuevas Obispo? Creí que le tenías desprecio al té. ¿Estás seguro?— preguntó la monja en la cocina, sonriente.—

Salomón miró un momento a la monjita.

—Si...— respondió inexpresivo.

La monjita no insistió más. Conocía a Salomón desde hacía años. Sabe que se trae algo entre manos. Y se atrevió a preguntar.

—Obispo Salomón, ¿Ha escuchado los rumores?— Salomón levantó una ceja.— El Arzobispo Luis afirma que hay una Criatura Sacrílega suelta en el Reginato... Pero... El ambiente ha cambiado desde ésta mañana... Es muy parecido a la sensación tal de... De cuando el Príncipe Sedequías vivía entre nosotros.—

—No podría decirle. Nací mucho después de que el último Príncipe se fue.—

—Yo era muy pequeña para aquel momento. Y recuerdo cada día con él como si hubiese sido ayer. Reconozco esa escencia en el Reginato. Salomón, eres el Obispo Principal de Mística. Te ruego no me mientas. Acaso... ¿Un joven Príncipe ha llegado al Reginato?— Salomón cubrió su boca con ambas manos. La monjita sonrió.— Soy solo una monjita, pero sé perfectamente que tú no tomarías té ni porque tú vida dependiera de ello. También sé qué el joven Ananías no come atún y nadie condiciones normales comería pan sin levadura. Pero sé quiénes sí. Él... Puedes estar tranquilo. Desde que lo sospeché estoy limpiando mis manos tres veces al día para ser digna de preparar sus alimentos. Sólo no dejes que nadie más lo haga. El té está listo. Manzanilla. Está dulce. Lo necesita. Y descuida... Yo no sé absolutamente nada.—

—Eres admirable, hermana Felicity. Te lo agradezco.—

—Salomón, tengo toda la vida esperando que uno de ellos vuelva. Es un honor poder servirle.—

Salomón subió a la habitación de Miguel Ángel con el té en una bandeja. Y casi se le cae al entrar y encontrar a Miguel Ángel conversando con un León un poco más grande que él. Lo más extraño, es que los dos estaban comiendo atún de un cuenco mientras platicaban.

—No creo que sus Altezas se llenen con tan poco atún.— murmura Salomón, algo cómico por la situación.

—Solo conversamos un rato.— responde Miguel Ángel dándole otra cucharada de atún al león en la boca.

“La gente normal conversa mientras toma café o té. Éstos dos comiendo atún... No sé qué es peor: qué estén compartiendo el mismo cubierto o que se estén comiendo el atún sin el más mínimo ápice de sal.” Pensó intentando no reír. Colocó la bandeja con el té al lado de ellos.

—Vale, les dejo conversar.— dijo y se sentó del otro lado de la habitación, dónde los veía a ambos pero no podía oír lo que decían.

En eso, su teléfono vibró con un mensaje.

'—Salomón, ¿Cómo está Miguel Ángel? ¿Qué hace?—' preguntaban Amós y el Regente en un grupo hecho con los tres. A la larga agregarían a más personas.

'—¿Seguros de que quieren saber?🥴—' texteó rápidamente.

Y, sin que ellos lo notaran, les tomó una foto a Miguel Ángel y al león, que para ese momento le mostraba algo en un libro. El primero en responder fue Amós.

'—¡¿Más o menos qué...?!🤯😱—'

'—Menos de 10 minutos... Ese fue el tiempo que lo dejé solo y así lo encontré cuando llegué.🥴—'

'—¿Quien es?😰—'

'—El Príncipe Sedequías.—'

Timoteo estaba atendiendo unos asuntos, cuando desvió la mirada al teléfono y se encontró con la imagen y los mensajes. Intentó mantenerse sereno, pero le parecía cómico que Salomón dejara a Miguel Ángel solo menos de 10 minutos y al regresar lo encontrara con un león más grande que él.

'—Ya deberías irte curando en salud, Salomón. Debemos acostumbrarnos a sus “Partucularidades”—😆' comentó Timoteo entre risas.

'—No te envidio para nada, Salomón.😅—' escribió Amós entre risas.

'—¡Tú ven a ayudarme es qué!😡—' replicó Salomón y Amós y el Regente estallaron en carcajadas.

Miguel Ángel tomó del té mientras Sedequías león le contaba algunas cosas que Salomón no lograba oír.

—¿Peluches?— preguntó Miguel Ángel en voz baja.

—Junto al armario hay una cuerda. Sí tiras de ella...— cuando el león azulado quiso notar, Miguel Ángel estaba ya junto al armario.— ¡Espera! ¡No la jales...—

Demasiado tarde. Miguel Ángel tiró de la cuerda, una puerta secreta se abrió y una avalancha de muñecos de felpa y tela lo cubrió por completo. Salomón no tuvo tiempo de reaccionar. Sedequías tampoco. Pero ambos empezaron a reír. Miguel Ángel se asomó unos segundos después, nadando entre los peluches.

—Cuando dijo que había un centenar no creí que hablara literalmente abuelo.— dijo sonriente.

—Yo siempre hablo literalmente. Y aunque lo niegues, tú también.— dijo el león acercándose a él y ayudándolo a salir del río de peluches de distintos tamaños.

—Así que ahí estaban guardados...— dijo Salomón acercándose.

Uno de los peluches hizo que sus ojos se cristalizaran. Un leoncito blanco de unos 50cm., apenas un poco más grande que la escencia de Miguel Ángel.

—¿Ese...— intentó preguntarle.

—Se lo regalamos a tú padre el Regente Peter y yo hace unos 15 años atrás.—

—¡¿Qué?!—

—Tiene razón, Miguel Ángel. Hace 15 años tú padre también estuvo en ésta habitación, a días de ser presentado como Príncipe. Pero cometió un error...— dijo Sedequías cabizbajo.

—Pecó por inocente... Creyó que su propio padre sería incapaz de perjudicarlo. Se equivocó... Éste de aquí.— dijo mostrándole un oso panda de 30cm.— De éstos eran tres. Uno pardo, uno polar y éste. Los otros dos se los llevé cuando estaba en el hospital. Él nunca me vió allí. Estaba muy mal. Pero éste no me dejaron entregárselo. Lo intenté, pero ya no me dejaron verlo. Desde entonces lo guardé aquí, pero no sabía que todos estaban guardados en el armario...—

—Aún los tiene...— murmuró Miguel Ángel sosteniendo un peluche de flor en sus manos. — Así que ¿Eso es lo que te asusta Salomón? ¿Qué salga de éstos muros por miedo a que me pase igual?—



#183 en Paranormal
#74 en Mística
#1499 en Fantasía

En el texto hay: sabiduría, curación, humor y magia

Editado: 15.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.