Mientras Michelangelo y Samuel hablan en la oficina, Karim llama al teléfono de Miguel Ángel.
'—¡Hola Pedacito de Sol! ¿Cómo está el sobrino más bello que tengo?—' grita desde el teléfono apenas Miguel Ángel apareció en su pantalla.
—Soy tu único sobrino, Tío Karim. Bendición. Estoy bastante bien, con sueño por las pastillas. Mira, por aquí debe haber un huequito para que firmes tú.— dice él con una sonrisa, mostrándole el yeso pintado a Karim.
'—Ay Creador, ¿Esa obra de arte contemporáneo de quién es?—'
—Bueno, mis amigos vinieron a visitarme anoche. Y cómo podrás darte cuenta, son muy diferentes entre sí.— dice y por un segundo Karim afila la mirada. Mira a su asistente y éste levanta una ceja. Pero inmediatamente sonríe.
'—Ah, mira nada más. Oye, ¿Qué te ha dicho el médico? La obra de arte abstracta ¿Cuando te la quitan?—'
—Tengo que esperar que se recupere mi hueso primero. Para mí suerte, es sólo la tibia lo que me fracturé. Más de un mes me ha dicho.— dice y Karim sonríe ladeando la cabeza.
'—¿Más de un mes? ¿Qué tan rota está tu pierna sobrinito?—' dice, pero la mirada de Karim hizo temblar a Salomón tras Miguel Ángel que veía la llamada.
—Te muestro la radiografía si quieres.— dijo, pero Salomón negó con la cabeza. Se acercó rápidamente a Miguel Ángel y le susurró algo en el oído.
'—¿Quién es él?—' pregunta Karim, su sonrisa bajando unos centímetros y su mirada congelada en el teléfono.
—Él es Salomón, es el Obispo que cuida de mí. El Regente lo envió conmigo. Dice que mi papá guardó las radiografías.— dice y Salomón asiente. Luego se quita rápidamente de la vista de Karim.
'—Espera ahí... Ese Salomón, Obispo del Reginato... ¡Ey! ¡¿Ese no es el hermano mayor de Samu'?! ¿El que andaba con tu papá antes? Jope, tenía años que no lo veía. Que tu abuelo no se entere que él es quien te cuida.—' dice abriendo demás los ojos y cubriéndose la boca. Pero enrojeció al ver la mirada acusadora de su sobrino.
—¿Samu'? ¿Y esa confianza impropia de tí con Samuel, Tío?— pregunta, sonrisa cómica pero ceja levantada.
'—Miguel Ángel, haz el favor de no ahondar en el tema.—'
—Vale, vale. ¿Dónde andas ahora? ¿No vas a venir?— Karim hizo una mueca de tristeza exagerada, mientras su asistente a su lado negaba con la cabeza.
'—No, todavía no puedo. Me tienen encerrado en la burocracia de tu papá.—' dice y se cubre los ojos como si fuese a llorar. Miguel Ángel levanta una ceja.
—¿Volviste a dejar el informe bimestral para última hora?—
'—¿Cuando hago yo eso con tiempo?—' dice y Miguel Ángel ríe. '—Venga, apenas termine con ésto voy a verte. Te llevo un regalo. Peluches no porque ya me dijeron que tienes muchos... Aunque nunca son suficientes... ¡Te llevo un flotador! Ay, verdad que tienes una pierna rota, no te puedes meter a la piscina... O tal vez sí... ¡Va! Te veo en un rato Rayito de Sol. ¡El Creador te bendiga!—'
Y tras cortar la llamada después de decir eso, Miguel Ángel niega con la cabeza.
—Éste está en Milán matando a alguien... La pregunta aquí es a quién...— murmura y Salomón a su lado se tensó. Él lo notó.— ¿Sabes algo al respecto Salomón?—
—No creí que se diera cuenta del asunto, Joven Príncipe. Yo no sé nada al respecto, pero me sorprende que usted los conozca así de bien.— dice, mientras para sus adentros pide perdón por haberle mentido a su Príncipe.
—Tenía sangre en los nudillos y el techo del sitio donde estaba tenía manchas de sangre viejas. Debe de andar o en Milán o en La Costa.— dice y Salomón contiene la respiración.— Ellos piensan que yo no lo sé. Tal vez eso es lo que define a ésta familia: nadie se deja ver cómo es realmente ante los demás. El Tío Karim hace de todo para impresionar a mi papá y hacerlo reconciliar con mi abuelo. Eso no va a pasar, y él lo sabe. Tiene cierto trastorno que lo hace ser un tanto psicópata. Mi papá hace hasta lo imposible por parecer fuerte e imponente delante de todos... Pero está tan roto como yo.—
—Miguel Ángel...—
—Creo que los únicos que pueden decir de estar sanos mentalmente son mis tíos Federico y Laureem. Y sin embargo, viven con la idea de que el abuelo ama más a mi padre, por lo tanto, eso los hace reemplazables. Por eso siempre andan presumiendo sus logros. Creen que así llamarán la atención del abuelo. Por eso me odiaron cuando llegué a la casa. Me odiaron porque mi abuelo me amó apenas llegué a sus vidas. Pero eso no era amor. Era culpa. La culpa de que gracias a él crecí lejos, la culpa de que gracias a él mi padre es como es y tiene tanto miedo de tenerme a su lado bajo el mismo techo. No lo dudes, Salomón. Él va a salir de esa oficina y va a decir que tiene que viajar. Lo que sí, a dónde va es al mismo sitio dónde está el Tío Karim.—
—Osea que, ¿Eres perfectamente consiente de las cosas que hacen en Milán y Lauriapólis?—
—No son esas sus únicas sedes, Salomón. Tienen muchas más. Claro que lo sé. Pero sí mi padre se entera de que me dí cuenta, el remordimiento de que falló como padre me va a dejar huérfano. Y no es así. Yo conocía el mundo de los Baorrounotti mucho antes de entrar a ésta familia. Pero soy el más pequeño de ellos. Soy... Su 'Rayito de Sol'. ¿No te parecía raro que me llamaran así?— Salomón asintió lentamente.
—Así que siempre sabes más de lo que aparentas...—
—Enserio a veces pienso que a ustedes se les olvida a quién tienen adelante. Fui Protector, Salomón, con todo lo que eso conlleva. Fui torturado por policías para dejar salir un secreto que aún guardo. Fui expulsado de mi Clan, abandonado hasta por mi madre. Fui Paramédico. Conozco el mal del mundo. Conozco la oscuridad. Que no permito que eso borre la inocencia de mis ojos y mi espíritu es otra cosa. De todos modos... Son 17 los años que tengo. Y si me preguntas... Nunca me dejaron ser un niño.—
—Ya lo eres. Eres el niño que todos amamos y estamos cuidando.— dice Salomón y le acaricia la cara.