Apocrifus: Legado, Balanza y Destino

Capítulo 45:

Los amigos de Miguel Ángel se habían ido. Eran cerca de las 11 de la noche y Michelangelo estaba en la cocina de la casa rodeado por Salomón, Karim y Samuel.

—¿Qué vamos a hacer, muchachos?— pregunta Michelangelo bebiendo de su café, ya no como Jefe, sino como padre preocupado hablando con su familia.

Karim sostiene su cabeza con ambas manos. El rostro de Salomón de ensombreció. Samuel parecía consternado.

—¿Un Principe Demonio? ¿A eso nos enfrentamos?— pregunta Karim con las manos aún sujetando su cabeza.

—Debe de haber alguna manera...— murmura Samuel, debatiéndose dentro de él mil y un posibilidades.

—La hay, pero resulta casi imposible. Según Gonzalo, la opción que nos queda es protegerlo hasta que los Regentes logren terminar su papeleo místico y detenerlo. Pero a saber cuánto tiempo les tomará eso.— indica Michelangelo.

—¿Ellos saben? ¿Demian y Miguel Ángel?— pregunta Karim.

—Miguel Ángel sí, se dió cuenta apenas llegamos y me preguntó. Demian no tengo idea. Nadie quiere decirle.— dice Michelangelo.

En eso, llega una notificación al teléfono de Michelangelo y todos exhalan un grito. Si Samuel estaba allí ¿Quién le escribía a esa hora? Michelangelo tomó el teléfono con las manos temblando. Era el Regente. Era una foto de una nota que habían colgado en la puerta de la habitación de Ezequiel. 'Te voy a encontrar.' decía en latín. Michelangelo miró la foto varias veces con el corazón latiéndole a mil.

—¿Porqué puede entrar al Reginato como si nada?— pregunta Karim tragando saliva.

—Por la Corrupción... Maldición...— masculla Michelangelo.

—Hay que prepararnos con lo que sabemos del enemigo, Jefe. Si es un Principe demonio, posiblemente aparte de poseer, tenga invocaciones. Esas podemos derribarlas como cuando la caída de Betsabé. Agua bendita con sal y un rosario. De los poseídos nos podemos ocupar.— dice Samuel tratando de ofrecer una solución.

—Samuel... Hay algo que no has entendido. Aquí no pueden entrar sin permiso. Pero ese desgraciado es un Príncipe. Si ataca aquí, va a venir él mismo liderando su ejército. Y contra él no tenemos nada que lo hiera.— dice Salomón y Karim palidece. Y la sola idea que vino a su mente lo hizo entrar en pánico.

—¡No! ¡No, no, no y no! ¡¿Osea que si esa cosa aparece aquí...—

—Calla Karim, tu sobrino duerme.— dice Michelangelo, su voz apagada y sus ojos azules parecían más oscuros que de costumbre.

—¿No hay nada qué podamos hacer?— pregunta Karim, sus lágrimas amenazando con caer por la desesperación.

—Lo que se supone que haremos. Mantenerlo a salvo hasta que los Regentes actúen.— dice Salomón.

Y sin embargo, los días pasan con una tranquilidad inuqietante. Las misas no podían detenerse, pero en el Reginato abundaban la tensión y la pregunta constante de si ya todo había terminado o si era sólo la calma antes de la tormenta. El 18 de diciembre llega rápido, pero en la casa de los Baorrounotti, el cumpleañero quería de todo, menos celebrar. Michelangelo intentaba animarlo, mantenerlo tranquilo, pero sabía que esos ojitos lo veían todo y notaban cada detalle. No había día en que Michelangelo no estuviera tenso. La mañana de ese día el primer reporte les puso los pelos de punta. El tipo que había atacado a Ezequiel había sido asesinado de manera horrible, como si una bestia lo hubiese atacado. Era la primera señal.

Miguel Ángel les pidió a sus amigos que no bajaran al Plano Humano. Si todo salía bien, celebrarían ese fin de semana, para el día 20 de diciembre. Pero Demian no le obedeció. Él si se presentó en la casa de los Baorrounotti cerca de las 2 de la tarde, regalo en mano, y con la sensación de que debía estar ahí. Karim había salido desde que llegó el informe a ver qué había ocurrido en Milán. Samuel verificaba algo en su teléfono. Salomón horneaba un pastel mientras repasaba Salmos. La casa estaba mucho más asegurada que antes. Eso fue lo primero que Demian notó al entrar. Pero nada dijo al respecto. No tenía moral para hacerlo. Se acercó a Miguel Ángel, aún con el yeso en la pierna y simplemente murmuró en latín:

(No puedo hacer nada. No puedo protegerte. No puedo herirlo. Pero sí te lastima, te aseguro que será sobre mi cadáver.)

La primera señal de que algo se avecinaba llegó a las 4, cuando Gonzalo llegó a la casa y fue directamente a hablar con Michelangelo. Salomón decoraba tranquilamente el pastel. Fingía tranquilidad. Gonzalo se fingió tranquilo y sonriente delante de Miguel Ángel y Demian, aún felicitándole por su cumpleaños. Pero al entrar a la oficina, el cuento fue otro. Samuel venía tras él.

—Nos encontró.— dice y muestra una nota que dejaron en su puerta.

“No importa lo que hagas, sabes muy bien que su cabeza rodará. Nada pueden contra mí. Y tú lo sabes. Te perdonaré ahora sí vienes conmigo.”

Pero lejos de aceptar, Gonzalo le avisó a Belegfor y corrió a casa de los Baorrounotti.

—Viene ya...— murmura Michelangelo con voz fría.

Gonzalo quiso replicar, pero campanas espirituales empezaron a sonar. El ambiente inmediatamente se tensó. Eran las runas de la puerta principal advirtiendo del peligro. Michelangelo le dijo a Samuel que preparara a sus hombres. Lo sabía. El ataque no era del todo humano.

Las runas y amuletos no cedían. Los guardias afuera podían ver lo que ocurría. Habían decenas de demonios como bestias intentando entrar. Sin embargo, los amuletos y runas lo impedían. También habían hombres armados y encapuchados. Ninguno de ellos se movía para atacar. Esperaban que los demonios abrieran la puerta. Y eso sucedió cerca de las 6 de la tarde, al inicio del crepúsculo. Las runas cayeron con un gran estruendo y un leve temblor. Los demonios entraron en estampida hacia la casa de los Baorrounotti, sin darse cuenta que los guardias los esperaban con pistolas llenas de agua bendita. La habían preparado días antes. No era cualquier agua. Tenía la bendición de un Obispo, la inmersión de un rosario bendecido por un hijo de Asuer y la sangre de un Portador. Fe, Protocolo y Sacrificio convertidos en un arma que podía derretir demonios.



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En el texto hay: comedia, drama y secretos, curación y magia

Editado: 26.06.2026

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