Apocrifus: Legado, Balanza y Destino

Capítulo 56:

Unos segundos más tarde, Miguel Ángel hace a vomitar y Leticia corre a su lado con la papelera, mientras Michelangelo la mira sorprendido. Miguel Ángel vomita un poco y en medio del líquido (porque sólo era agua), se escuchó algo sólido y pesado caer. Michelangelo ya estaba sobre él y le acariciaba la espalda. Luego le limpió la boca con una servilleta, mientras lo veía con ternura.

—¿Mejor?— él asintió apenas recuperándose.

Samuel llega con el doctor poco después y después de mirar el monitor al que estaba conectado indica que deben esperar los resultados del electrocardiograma para determinar un tratamiento. No podían suministrarle nada antes y él no podía comer nada aún. La enfermera con los resultados llega en ese momento, pero Michelangelo indica que revisen afuera. Samuel, él y el médico salen de la habitación y Leticia se queda al lado de Miguel Ángel.

—¿Seguro de sentirte mejor?— le dice Leticia y él asiente.

—Me estoy congelando...— dice con voz apagada y Leticia le toca la frente. En realidad tenía la piel muy fría.— Leticia... ¿De qué color están mis labios?—

Leticia dudó en responder. Luego recordó las fotos que había visto en la laptop. Miguel Ángel había sido paramédico.

—Beige.— le mintió intentando no morderse los labios.

—Leticia, no me mientas por piedad. El monitor a mi lado marca falta de oxígeno. La pregunta aquí es porqué... Dime la verdad por favor. Ya tengo suficiente con saber que me están mintiendo desde anoche.—

—Están morados... Casi azules. Pero ¿A qué te refieres?—

—Smauel dijo que la operación ayer era para sacar los fragmentos de bala porque uno estaba cerca de mi corazón. Pero luego empezaron las anomalías cardíacas. Enserio se les olvidó que a mí papá lo conocí después de atender un accidente de tránsito donde estaban mi abuelo y mi tío Karim... La bala si me llegó al corazón. Posiblemente, en éstos momentos le estén avisando a mi papá que me tienen que operar otra vez. Me estoy muriendo. Pero no tengo ganas de morirme hoy. Tengo demasiado por hacer. Espera, ya van a entrar los dos y van a darme la misma excusa que le darían a un niño de 6 años. Es gracioso que me traten así, pero los amo por eso.—

En eso, Samuel y Michelangelo entran a la habitación, tensos ambos. Samuel sudaba y Michelangelo se erguía demás, intentando parecer tranquilo.

—Muchas emociones fuertes en muy poco tiempo. Solo eso. Nada que un reposo no arregle. Pero el doctor insiste en acerte otras pruebas para descartar antes de darte de alta.— le dice Michelangelo con una sonrisa.

Leticia abre los ojos como platos y Miguel Ángel sonríe.

—Si me operan otra vez me van a hacer dar una reacción alérgica papá. Además lo menos que quiero es que me abran el corazón.— dice Miguel Ángel tranquilamente y Samuel de la nada encontró súper interesante la pintura blanca de la pared. No se atrevía a mirar hacia él.

Leticia bajó la mirada y Michelangelo se mordió los labios mientras asentía.

—Me la pones difícil, mi Rayito de Sol. ¿Qué propones? Tienen que arreglarte lo que sea que rompió esa bala.—

—En la papelera está el fragmento que faltaba papá. Puedo regenerar eso en dos días. Pero sí me intoxican la sangre con medicamentos no voy a poder hacer nada.—

—No te voy a llevar a casa así. No a riesgo de que no aguantes siquiera llegar o te hagas más daño en el camino.— dice con calma aun pero su voz cobrando seriedad.

—Tampoco me puedo quedar aquí por completo. Además de que no garantizo portarme bien si me quedo solo acá. Mejor te llevas al gato a casa y allá me recupero.—

Michelangelo chasqueó la lengua.

—No había considerado esa opción. Hablaré con el médico entonces. Pero más vale que te comportes. La última vez...—

—No voy a portarme mal papá. Ya estoy grande.—

Samuel desde su asiento hacía mil y un gestos de sarcasmo. “Si, grandísimo él. Cualquiera cree.” murmuraba mientras Leticia reía sin entender del todo lo que sucedía. Michelangelo salió de la habitación y Samuel empezó a hablar con sus hombres afuera.

—Leticia, ¿Mi papá ya habló contigo?— le preguntó intentando incorporarse en la camilla.

—¿A qué te refieres?— contestó ella. Le puso la mano en el pecho con ternura, indicándole que no se levantara.

—¿No te ha dicho nada? Qué raro... Pareces muy tranquila escuchando tanto.—

—Aquí estoy intentando entender de qué hablan querido.— dice y sonríe.

—Me caes bien. Pero no avísame si te vas a ir para no encariñarme.— le dijo y bajó la mirada. Leticia le tomó una mano.

—No pretendo hacerlo. Más bien me preocupa que sean ustedes los que se cansen de mí y me expulsen.—le dijo con una sonrisa.

Al fin empezaba a entender una cosa que debía tener claro: tanto el padre como el hijo estaban acostumbrados a que ninguna mujer se quedaba mucho tiempo con ellos. Rosita le había comentado que Miguel Ángel tenía sólo tres años en la familia, después de que su madre y su esposo lo abandonaron fue a Italia a buscar a Michelangelo. Osea, la madre biológica de Miguel Ángel lo había abandonado. Era algo que Leticia no comprendía. ¿Cómo habían mujeres capaces de abandonar a sus hijos? Pero no podía juzgar el tema. No tenía la historia completa.

Miguel Ángel rió un poco con el comentario. Luego la miró a los ojos. Y esa mirada se coló en la mente y el corazón de Leticia. Esos ojos azules parecieron entrar a su mente y escudriñarla. Luego él apartó la mirada.

—Si mi tío Karim tiene razón, tal vez sí te acostumbres a nosotros. Debo advertirte para que no te agarre desprevenida: mi escencia tiene TDAH y seis años mal cumplidos.— le dijo Miguel Ángel con voz cansada.

Leticia asintió rápidamente. Miguel Ángel suspiró y juntó sus manos. Un destello dorado brilló en sus manos y al segundo siguiente, en su lugar quedó el pequeño leoncito que inmediatamente apareció y miró hacia su alrededor deparó en Leticia. Ésta retrocedió aterrada. Pero él pensó que jugaba con él, así que se lanzó hacia ella y Leticia empezó a correr por toda la habitación, con el leoncito siguiéndola y tratando de colgarse de su vestido. Corrió y se encerró en el baño. El leoncito empezó a rasguñar la puerta.



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En el texto hay: comedia, drama y secretos, curación y magia

Editado: 14.07.2026

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