Apocrifus: Legado, Balanza y Destino

Capítulo 68:

Karim y Samuel vigilaban los movimientos de sus hombres a través de las cámaras en sus uniformes, y ellos veían las imágenes en unas tablets, abrazados en la cama de antes, la sábana cubriendo sus cuerpos aún sin vestir. El movimiento fue rápido y sin miramientos. Los hombres llegaron a la base y entraron lanzando bombas de humo. Unos entraron mientras otros desde fuera les decían dónde estaban los terroristas viendo las cámaras térmicas. Los que trataron de escapar, fueron capturados fácilmente afuera. Policías llegaron a la zona, pero cuando vieron los logos y uniformes de los guardias, no intervinieron. Sólo pidieron la acostumbrada excusa para el reporte. Y sin embargo, los guardias le hablaron con franqueza.

—Son los terroristas que tienen tiempo atacando el Reginato. Mi Jefe hablará con el Sargento al terminar.— les dijeron y ellos asintieron tranquilamente. De todos modos, era muy normal ver una redada del equipo de los Baorrounotti dentro y fuera del territorio italiano.

Captura digna de ser llamada Procedimiento de Élite. Los hombres llegaron, capturaron y recogieron sus presas sin mucho escándalo ni esfuerzos. Capturados y transportados a la base Baorrounotti de la Ciudad del Reginato, una edificación escondida entre los árboles casi a las afueras de la ciudad, que fácilmente podría pasar desapercibido como un edificio más sino fuera por el cercado enorme que lo rodeaba. Allí metieron a los hombres de Dion. Samuel y Karim bajaron a mirar y pasaron lista. Y Karim dió la orden a sus hombres que averiguaran sí habían más de ellos por ahí. A diferencia de los guardaespaldas casi soldados que controlaba Samuel, los que controlaba Karim en su mayoría eran sicarios y expresos que no tenían posibilidad de conseguir un empleo normal. Eso era una característica de cualquiera que trabajara para los Baorrounotti: de una u otra forma, les eran fieles por agradecimiento. Y por muy sicarios que fueran, le tenían un cariño increíble al más pequeño de los Baorrounotti. Porque si, Miguel Ángel era el mismo que los esperaba después de cada misión para curar sus heridas, atender sus dolores y suturar sus lesiones con un cariño que muchos creían no merecer. Y cuando no podía curarlos con medicina, usaba su poder pese a que después Michelangelo lo regañaba. De allí su rabia para con los hombres recién capturados. La orden de Karim fue un alivio para ellos. Finalmente podían cobrarse el daño que le habían hecho a Miguel Ángel. Su código de honor no les permitía quedarse sin venganza por aquello.

A la mañana siguiente, Michelangelo prácticamente obligó a Leticia a ir a la Universidad a inscribirse. Y él se quedó cuidando a Miguel Ángel. Mientras los dos jugaban en la sala con una pelota, Rosita llegó indicando que había una mujer buscándolo. Pero cuando le dijo quién era, Michelangelo la miró con una ceja levantada.

—Tampoco sé a qué viene. Mejor no dejarla entrar.—

—Por el contrario, Rosita. Algo trama. Y mejor ver qué es. Déjala pasar, pero llévate a Miguel Ángel a su habitación y no dejes que ella lo vea. Y no le dés de comer aún. Todavía no es su hora.—

Rosita accede y él decide recibir a la visitante en su oficina. Era Romina, la exprometida de Michelangelo. La misma mujer que Gina había entrenado para casarse con él, la misma mujer por la cual padre e hijo pelearon. Miguel Ángel le advirtió a su padre que ella estaba desviando fondos de su empresa con ayuda de Gina y Federico, y que estaba tratando de tenderle una trampa. Pero Michelangelo, escuchando cizañas de Laureem, no sólo lo regañó, lo acusó de tener alguna intención oculta por la que no quería verlo casado. De hecho, Gina había creado pruebas falsas contra él y Laureem se encargó de que Michelangelo le creyera. Eso ofendió a Miguel Ángel y la rabia de ese momento fue más fuerte que el cariño. Se marchó de esa casa y dijo que no volvería nunca. Se refería a la casa familiar de los Baorrounotti en Milán. Con los meses Michelangelo descubrió que él tenía razón y trató de recuperarlo, pero Miguel Ángel no accedió a volver a Milán con él. Cuando se enteró, Michelangelo castigó a los implicados con cárcel y falta de dinero, pero Romina logró escapar de la cárcel con ayuda de su familia y se fue al extranjero. La pregunta era porqué había decidido volver sabiendo que Michelangelo quería su cabeza.

—Buenos días, señor Baorrounotti. Lamento presentarme aquí sin avisarle antes. Nadie quiso entregarme el número telefónico que usa ahora.— le dijo Romina con una voz melosa cuando entró a la oficina. Michelangelo la miraba con ojos fríos.

—De hecho, podrías lamentar siquiera el estar aquí. ¿Que quieres?— le dijo con dureza, sus ojos fríos mirándola con desprecio.

—¿Señor Baorrounotti sigue enojado conmigo aún sabiendo que aquello fue una trampa de su madrastra?—

—Tú misma eres una trampa de Gina, Romina. ¿Qué es lo que quieres?—

—Vengo a que reconsideres tu decisión de quedarte con esa mujercita del campo. Tú eres un hombre de demasiada valía como para estar con esa mujer que no tiene ningún tipo de estatus, ni educación, ni siquiera tiene la más mínima idea de cómo sobrevivir en nuestro mundo.— dijo aún con su voz melosa. Pero de la nada se arrodilló y se arrastró arrodillada hasta él.— Michelangelo... Te lo pido, tienes siquiera que considerarlo. Te conozco muy bien, lo sabes, esa mujer no podría quedarse a tu lado. Yo sé que yo fallé, que debí ser buena con... Tu hijo. Pero al menos podrías darme otra oportunidad.—

Michelangelo rió con desdén.

—¿Qué te hace creer que mereces otra oportunidad?— le dijo con voz fría.

—Íbamos a casarnos. Tú... Tú me querías... Yo era la única mujer que deseabas. ¿Porqué de la nada ella merece un lugar en tu vida? Es sólo una campesina. Sí, viene de buena familia, pero es solo un animalito de campo, en cambio yo...—

En eso, Michelangelo le agarra la mandíbula con rabia, amenazando con romperla.

—¿Qué acabas de decir de mi esposa, Romina?— dijo entre dientes, su voz peligrosamente baja y tranquila.



#2450 en Fantasía
#505 en Magia

En el texto hay: comedia, drama y secretos, curación y magia

Editado: 02.08.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.