Apolo Moctezuma Have A Nice Day

XVII.

Apolo Moctezuma.

Horas antes de ir a Bunnie.....

_Hace tanto tiempo que no sabía de ti, pétalo. Me siento un tanto extraña. El hablar contigo, me hace sentir un nudo en la boca del estomago.

Apolo dejo salir un suspiro cansado. Se quito el saco y lo aventó a uno de los sillones de la sala. Aflojo la corbata y desabrocho un par de botones de su camisa de vestir, arremango sus mangas hasta los codos, quito sus zapatos y los dejo al lado de la chimenea. Tomo asiento en el suelo de la sala. Dejando caer su trasero en una alfombra que estaba en medio y, frente a la chimenea.

_¿Vienes a quedarte, pétalo?

_No lo se. No se porque estoy aquí.

_Ha.

A ella se le hizo muy extraña esa contestación, ese tono de voz, cansado, triste, herido, no era propio de Apolo.

Llego con las una tazas de café en una bandeja. Se acerco a él y le ofreció el café. Pero había un pequeño detalle, no le entrego el redbull, al contrarió, le entrego leche endulzante de Vainilla Caramelo. Apolo tomo a regañadientes la leche y la vertió en el café. Al beber de la taza, hizo un gesto de desagrado ante el sabor de este.

_No te encuentras bien, Pétalo.

_Deja de llamarme de esa forma.

_No puedo hacerlo. Sería romper una promesa.

Instintivamente, la mirada de Apolo se fue directo a la fotografía sobre la chimenea. Y su mirada se lleno de una tristeza indescriptible. El brillo en esos ojos pequeños y rasgados se apago, así como se apaga una luz de habitación.

_Me odias.

No fue una pregunta. Solamente dejo que esas palabras salieran de lo mas profundo de su ser.

_No fue tu culpa. Deja de atormentarte.

_A veces aparece en mis sueños. No habla, no me deja acercarme. Solo esta ahí frente a mi, mirando fijamente mi rostro.

Ella sabía que Apolo se atormentaba una y otra vez por lo sucedido. Mas no era su culpa. Aunque cada uno sufre de diferente manera. Él, vive atormentado todos y cada uno de sus días y ella vive el día a día pidiendo perdón cada mañana al despertar.

_Debes de perdonarte. Debes aprender a perdonar Pétalo.

_¡No me llames de esa manera!

Del gran grito que Apolo dio a Nara se le calló la taza de café, manchando una esquina de la alfombra y salpicandola a ella con una pequeñas manchas en la ropa.

_Perdón, perdón, perdón.

La voz de Apolo era entre cortada y de disculpa absoluta. Nara levanto su mano cuando Apolo trato de acercarse a ella.

_Tranquilo. Respira profundo. Mira, lo hago contigo.

Nara empezó a inhalar profundo y soltar el aire despacio hasta que miro que Apolo estaba listo para dejar de ser un agresivo con sus palabras.

_Apolo. No se que necesitas en estos momentos. Estas aquí solo por estar. Estas aquí solo porque sí.

Recargo su peso en el sillón y subió ambos pies. Acaricio sus pies, las uñas de sus dedos brillaban en una tonalidad plateada. Nara dejo su mirada clavada en sus uñas.

_Tienes razón, no se porque estoy aquí. Solo me dirigí aquí, sin pensarlo mucho. Es como si presintiera algo malo. Como si algo malo estuviera pasando con nosotros.

_Ha..... Es eso.

Nara lo miro escéptica y levanto una de sus cejas.

_Te fuiste hace cinco años Pétalo. ¿No crees que es muy tarde para regresar?

Sintió como se le fue todo el aire que respiraba. Una bofetada hubiera estado mucho mejor. El dolor de ello sería superficial.

_Me dejaste pasar por todo a mi.... después de lo sucedido no volví a saber de ti.

_Nara. Deja que te de mis razones. En ese momento.....

No termino de hablar. Nara no lo permitió.

_¡Paso hace cinco años Apolo Moctezuma! ¡Cinco años! ¿Sabes como me sentí con lo que paso?
No tienes idea. Te maldije tantas veces. Jure que la próxima vez que te viera, acabaría con tú vida. Que te haría pagar por todo, absolutamente todo mi dolor.

Apolo quedo congelado en su lugar ante lo que estaba escuchando. Nara lo quería muerto.

_Pero veo que no haz podido perdonarte. Que mejor castigo que ese. El vivir con ese dolor, con ese remordimiento. Es peor que la misma muerte. Ya que estas prácticamente muerto en vida. Eres un zombi. Dime una cosa, ¿Ella, lo sabe?

Apolo dejo salir una pequeña sonrisa triste. Y asintió varias veces negando con la cabeza gacha.

_Tienes toda la razón. Yo soy el culpable de todo.

Nara tardo unos minutos, antes de contestar. Solo estaba ahí mirando de pies a cabeza analizando ese cuerpo.

_No. No lo eres. Pero me dejaste cuando mas necesitaba de ti. Y cuando nos volvimos a ver, no podías acercarte a mi. ¿Hazme el maldito favor? ¿Acaso esa mujer no sabe quien soy yo? ¿Lo que alguna vez fui? ¿Lo que somos el uno del otro? estoy segura que no.....

Guardo silencio ante lo que estaba a punto de soltar. Mientras tanto Apolo trago saliva para deshacer el nudo en la bueno garganta. Trago una y otra vez pero, no podía hablar, el nudo no se iba y tampoco quería que este se fuera, quería permanecer en total silencio, quieto, como si fuera un sumiso y estuviera esperando el permiso para poder hablar. Pero eso no tenia nada que ver. Solo, no tenia respuesta para lo que Nara preguntaba.

Hannah Krane, no tiene idea de quien es Nara, nadie de la familia tiene idea de quien es ella en su vida. Bueno, solamente una persona lo sabe y, es el culpable de todo lo que paso hace cinco años atrás.

_Permite que arregle todo el mal que hice.

_¿Arreglar? No hay nada que arreglar.

Tenia toda la razón, no había nada de que arreglar, era mejor que todo quedara como estaba en esos momentos.

_Fue un error el haber venido aquí.

Susurro con una voz totalmente agonizante y los ojos rojos de tanto contener las lagrimas. Nara rodó los ojos y se puso de pie. Camino hasta él y le dio un fuerte abrazo. Su cuerpo temblaba ligeramente, no había nada que temer. Todo se podría arreglar. Siempre y cuando, todo saliera bien.




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