En este castillo de sombras, donde la noche reina.
La familia es un espejismo, que se desvanece en la pena.
Las paredes son laberintos donde se esconden los gritos.
Y el amor es un fantasma, que ya no habita aquí.
La mesa del comedor es solo un campo de batalla.
Donde las palabras son armas, que hieren y matan.
La cocina es un caldero, donde hierve el rencor.
Y el fuego de la discordia, quema sin cesar.
En las habitaciones, los secretos se esconden.
Y los susurros de la mentira llenan el aire.
El jardín de mi infancia, es un cementerio de sueños.
Las ilusiones muertas, yacen sin codos.
La puerta de entrada, es solo una trampa que se cierra, y el techo que debería proteger, ahora es una losa que oprime.
En este hogar de pesadilla, no hay refugio ni paz.
Solo oscuridad y el dolor, reinan sin cesar.