Sofía salió de la cafetería con el vaso de café todavía tibio entre las manos.
Caminaba por el pasillo del edificio principal, pero su mente seguía en otro lugar.
En la mesa de la cafetería.
Con Thiago.
Suspiró levemente.
No entendía muy bien qué quería él.
Las personas como él normalmente no se acercaban a ella.
Popular, seguro de sí mismo, rodeado siempre de amigos.
Y aun así, ahí estaba.
Intentando hablar con ella otra vez.
Sofía se detuvo frente a una ventana del pasillo.
Abajo, en el patio de la universidad, varios estudiantes estaban sentados en el césped, hablando o revisando sus teléfonos.
Por un momento pensó en lo que él había dicho.
"Quiero conocerte."
Frunció un poco el ceño.
Eso era lo raro.
Nadie decía cosas así tan fácilmente.
Especialmente alguien como Thiago.
—¿En qué piensas tanto?
Sofía se giró al escuchar la voz.
Era Laura, su mejor amiga.
—En nada.
Laura la miró con una sonrisa sospechosa.
—Eso nunca significa “nada”.
Sofía dudó un momento.
Luego habló.
—¿Conoces a alguien llamado Thiago?
La sonrisa de Laura se hizo más grande.
—Claro que sí.
Sofía levantó una ceja.
—¿Por qué lo dices así?
—Porque todo el mundo lo conoce.
Sofía sintió una ligera incomodidad.
—Ah.
Laura la observó con curiosidad.
—¿Por qué preguntas?
Sofía miró su café.
—Porque hoy se sentó conmigo en la cafetería.
Laura abrió los ojos un poco más.
—¿En serio?
—Sí.
—Eso es raro.
—Lo sé.
Hubo un pequeño silencio.
Laura cruzó los brazos.
—¿Y qué quería?
Sofía recordó la conversación.
La forma en que él sonreía como si todo fuera sencillo.
—Dice que quiere conocerme.
Laura soltó una pequeña risa.
—Eso suena peligroso.
Sofía no respondió.
Porque en el fondo…
ella también tenía la misma sensación.
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Editado: 12.03.2026