Aposté por tu corazón

CAPITULO 7

Thiago apenas se sentó cuando Marcos dejó caer su mochila sobre la mesa.

—Bueno —dijo, cruzándose de brazos—. Cuéntanos.

Thiago levantó la mirada de su cuaderno.

—¿Contar qué?

—No te hagas el tonto.

Otro de sus amigos, Diego, se inclinó hacia adelante.

—La apuesta.

Thiago suspiró.

—Solo he hablado con ella un par de veces.

Marcos levantó una ceja.

—¿Y?

—¿Y qué?

—¿Cómo va?

Thiago cerró el cuaderno.

—Normal.

Los tres lo miraron como si esa respuesta no fuera suficiente.

—¿Normal? —repitió Diego—. Pensé que ya estarías avanzando más.

—No todo pasa en dos días.

Marcos sonrió.

—No me digas que te está costando.

Thiago apoyó el brazo sobre la mesa.

—No.

—Entonces demuéstralo.

Hubo un momento de silencio.

—Todavía tienes tiempo —agregó Diego—. Pero recuerda la apuesta.

Thiago no respondió.

Por alguna razón, escuchar eso ahora le resultaba más molesto que divertido.

Mientras tanto, en otro edificio del campus, Sofía estaba sentada en una de las mesas del patio con Laura.

—Te digo que es raro —decía Laura.

Sofía revolvía su café con la cuchara.

—Tal vez solo quiere ser amable.

Laura la miró como si no creyera ni una palabra.

—Ese chico no va por ahí intentando hacerse amigo de todo el mundo.

—Pues conmigo lo está haciendo.

—Exactamente —respondió Laura.

Sofía levantó la mirada.

—¿Qué quieres decir?

Laura se inclinó un poco hacia ella.

—Que probablemente quiere algo.

Sofía frunció el ceño.

—¿Y qué podría querer?

Laura se encogió de hombros.

—No lo sé.

Sofía apoyó la cuchara en la mesa.

—Tal vez solo quiere hablar.

Laura suspiró.

—Ojalá tengas razón.

Sofía no respondió.

Porque, aunque intentaba ignorarlo…

en el fondo también se estaba haciendo la misma pregunta.

¿Por qué Thiago estaba tan interesado en hablar con ella?




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