La tarde en la biblioteca pasó más rápido de lo que Sofía esperaba.
Cuando levantó la vista del cuaderno, notó que muchas de las mesas ya estaban vacías. Algunos estudiantes recogían sus cosas mientras otros hablaban en voz baja cerca de la salida.
Cerró su libro lentamente.
—Creo que ya terminé por hoy —dijo.
Thiago levantó la mirada de su cuaderno.
—¿Tan rápido?
—Llevo aquí más de dos horas.
Thiago miró el reloj en su teléfono.
—Tienes razón.
Sofía empezó a guardar sus cosas en la mochila.
—¿Te quedas?
—Un rato más.
Ella asintió.
—Bueno… entonces nos vemos mañana.
Se levantó de la silla y caminó hacia la salida de la biblioteca.
Apenas había avanzado unos pasos cuando escuchó que alguien se levantaba detrás de ella.
—Espera.
Sofía se giró.
Thiago la alcanzó en la puerta.
—¿Qué pasó?
Él señaló hacia afuera del edificio.
—Está lloviendo.
Sofía miró por las ventanas del pasillo.
No lo había notado antes.
La lluvia caía fuerte sobre el campus, golpeando el suelo y los árboles cercanos.
—Genial —murmuró.
Había olvidado traer paraguas.
Thiago sacó algo de su mochila.
Un paraguas negro.
Lo abrió con un pequeño movimiento.
—Te acompaño.
Sofía lo miró con sorpresa.
—No hace falta.
—No me molesta.
—Pero tú ibas a quedarte estudiando.
Thiago se encogió de hombros.
—Puedo hacerlo después.
Sofía dudó un momento.
Luego suspiró.
—Está bien.
Los dos salieron del edificio y caminaron bajo el paraguas.
El espacio era pequeño, así que tenían que caminar bastante cerca.
Sofía podía escuchar el sonido de la lluvia golpeando la tela sobre sus cabezas.
Durante unos segundos ninguno dijo nada.
—Gracias —dijo ella finalmente.
Thiago la miró de reojo.
—No es nada.
Sofía observó a las personas corriendo bajo la lluvia al otro lado del campus.
Luego volvió a mirarlo.
—No pareces el tipo de persona que lleva paraguas.
Thiago sonrió.
—¿Eso es un cumplido o una crítica?
—Una observación.
Hubo un pequeño silencio.
—Pensé que tal vez lo necesitarías —dijo él.
Sofía levantó la mirada.
—¿Por qué?
Thiago se encogió ligeramente de hombros.
—No sé… me dio esa impresión.
Sofía no respondió.
Pero algo en su expresión cambió un poco.
Porque, por primera vez desde que lo conocía…
Thiago había hecho algo que no parecía un intento de impresionarla.
Solo parecía…
genuino.
Y eso la confundía más de lo que esperaba.
#5640 en Novela romántica
#1543 en Chick lit
apuesta de amor, apuesta dolor mentiras, apuesta drama romance
Editado: 12.03.2026