Aprender a Florecer

CAPÍTULO II: Un Nuevo Comienzo Para Ambos.

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¿ACASO ESTOY EN UN PALACIO?

Camino a The Emerald Canopy Estate

- Jonah -

El auto es demasiado grande. Nunca me había subido a uno así.

No digo nada cuando abre la puerta, solo miro primero el asiento: limpio, suave… Luce como si nadie se hubiera sentado antes.

Entro despacio. No quiero ensuciar nada. Dejo la maleta a mi lado, bien cerquita. Cierro la puerta con cuidado. Es muy diferente a todo lo que he tenido cerca.

Por miedo a hacer algo mal, evito recargarme completamente en el asiento. Me quedo recto con mis manos juntas sobre mis piernas.

Miro por la ventana. El orfanato se ve más pequeño desde aquí. No estoy seguro si siempre fue así.

Cuando el auto empieza a moverse, bajo la mirada un segundo. Se siente raro estar de camino a un lugar que no conozco. Esto… no significa que puedo volver, sino que me estoy alejando del único lugar que fue para mí un “hogar” desde que era más pequeño.

Paso el dedo por la costura de mi pantalón. Luego miro hacia adelante y finalmente a él. Solo un segundo.

— ¿A cuál de sus casas vamos primero? — pregunto bajito. Mi voz suena normal… pero no lo es.

Miro otra vez por la ventana. Las calles pasan rápido.

— ¿Todas están… muy lejos? — silencio. Aprieto un poquito la maleta — ¿Y qué pasará si no me gusta alguna? — no lo miro cuando digo eso — ¿Podemos… ir a otra?

— Me agrada mucho que seas tan curioso. Estoy seguro que te gustarán todas. ¿Recuerdas que hablamos que cada una es diferente?, pues eso las hace muy especiales. Todas de una u otra forma harán que te sientas cómodo. Y al menos en dos de ellas ya tienes un espacio que es tuyo, ya tienes muebles, un armario, una cama; solo hace falta la ropa, y tal vez quieras decorarlas con tus dibujos, algunos juguetes o quieras completamente cambiar el estilo de todo lo que a partir de ahora será tu espacio.

Baja la ventanilla presionando un botón del volante para que yo pueda ver mejor el paisaje de las afueras. No nos hemos alejado demasiado, pero yo ya estoy en un sitio completamente desconocido.

— ¿Te gusta leer? — pregunta con tono amigable.

El aire entra diferente cuando baja la ventana. Muevo un poquito la cabeza hacia ese lado. Huele a algo fresco. A cosas que no conozco bien. Lo escucho: “Al menos en dos de ellas ya tienes un espacio…”... Eso se me queda. No digo nada de inmediato. Solo… lo guardo.

— Hmm... Sí… — respondo después de pensarlo — Sí me gusta — miro mis manos un segundo — Pero no hay muchos libros — levanto la vista hacia él, apenas — Los que hay… ya los leí. Me gustan los que tienen dibujos — no sonrío, pero mi voz cambia poquito, pues ya me siento ligeramente más cómodo — O cuando cuentan cosas… que no pasan aquí — silencio.

Arrugo la nariz, por una duda que me llena la mente, y no puedo pensar claramente.

— Disculpe, Sr. Conrad. ¿En sus casas hay libros? — miro hacia adelante ahora — ¿Tantos como en Willow? — dudo un segundo — ¿Puedo escoger uno? Ahora que recuerdo, hubo uno... — pienso, sin lograr recordar el nombre.

— La casa a la que vamos ahora es la más grande, tiene una biblioteca muy amplia, puedes elegir los libros que más te gusten y llevarlos a tu alcoba, serán tuyos y podrás leerlos cuando te plazca.

Su voz es cálida y gentil, pero no sonríe ni parece extasiado.

Sigo mirando por la ventana cuando habla de los libros. “Serán tuyos”. Eso se siente… raro. No digo nada, pero mis dedos dejan de moverse. Cuando cambia el tono, volteo a mirarlo.

— Además, tendrás clases, y con ellas vendrán libros interesantes. Hablando de eso — me mira brevemente — Debes ser excelente en la escuela, ¿me comprendes? — dice en sentencia — Si no eres bueno en alguna asignatura y tienes dudas, siempre podrás tener ayuda de alguien que te aclare todo. Pero no tienes permitido fallar.

Ahora es serio, pero extrañamente no me asusta.

— No quiero que te sientas del todo presionado, porque te voy a dar todo el apoyo necesario como para que un día llegues con una nota reprobatoria. Así sea la nota mínima para aprobar, pero debe ser completamente por consecuencia de tu máximo esfuerzo.

— Sí le entiendo — bajo la mirada un segundo…

«No puedo fallar», repito las palabras en mi cabeza.

Aprieto un poco los dedos sobre la maleta.

— En la escuela… sí suelo ser bueno — agrego, más seguro — Aprendo rápido... — hago una pausa — ...si me explican bien... — lo miro otra vez — Pero… — dudo un poquito — ...a veces no entiendo a la primera — no lo digo como excusa. Es más como aviso — ¿Eso… también es fallar? Porque puedo intentar otra vez — mis dedos se relajan un poco — No me rindo. Solo… no siempre me sale bien al inicio.

Suspira mirando al frente.

— Harás los intentos necesarios hasta hacerlo todo bien — asiente con la cabeza — Siempre podrás tener apoyo, podrás intentar mil veces si es necesario, pero al final deberás ser excelente, ¿me oyes?

Me doy cuenta que enciende las luces intermitentes, disminuye la velocidad y da vuelta en una casa... No, es demasiado enorme para ser solo una casa. Tiene una entrada gigantesca, un portón negro precioso, con detalles hermosos, justo rodeado de una vegetación linda.

Asiento despacio. Pero la belleza del lugar se está robando mi atención por completo.

— Sí… — digo bajito — Le oigo — no lo digo con miedo — Intentar hasta que salga bien. Eso sí lo entiendo.

Cuando el coche baja la velocidad y gira para quedar frente al portón que se abre por sí solo, me siento al borde del sillón.

La veo. No es como las de los dibujos. Es más grande. Mucho más. Me inclino un poquito hacia la ventana sin darme cuenta. Mis ojos siguen el portón… los detalles… las plantas. Todo se ve… demasiado perfecto.



#67 en Joven Adulto

En el texto hay: adopcion, drama, vinculos

Editado: 13.10.2026

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