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¿NO FUERON DEMASIADAS PREGUNTAS?
Azure Horizon Villa
- Conrad -

El motor del auto se apaga y el silencio de Azure nos envuelve de nuevo.
Volvemos de Obsidian, pues definitivamente ese no es un buen lugar para alguien tan pequeño y curioso como Jonah.
Al entrar a la villa, deslizo la manga de mi camisa y observo el reloj en mi muñeca... las 20:00. Noto el cansancio en sus hombros y sé que ambos tenemos hambre, así que nos dirigimos directo a la cocina.
Ahí, me remango los puños con calma y tomo el control absoluto del espacio. Comienzo a preparar la cena con movimientos fluidos y precisos, midiendo los tiempos con la mente mientras le enseño a Jonah algunos detalles sobre el manejo de los utensilios y la temperatura del fuego.
— Sr. Conrad… — se acerca con timidez, arrastrando los pies un poco mientras organizo los ingredientes sobre la encimera de madera — ¿Por qué la casa Obsidian no es como Emerald o como aquí? Parece… diferente. Hay cosas que no veo en ninguna otra de sus casas, como tantas botellas, ceniceros… ¿Se hacen fiestas ahí? Y… si no es para vivir… ¿Por qué la tiene usted? ¿Es solo para visitas o algo así?
Me detengo un segundo, con el cuchillo suspendido sobre la tabla de picar, observando cómo sus ojos siguen fijamente la simetría con la que coloco cada verdura.
Tras una breve pausa, baja la voz, un poco avergonzado por su propia audacia.
— Y… Sr. Conrad… ¿Por qué duerme usted en el último piso de Emerald y yo en el primero? Quiero decir… ¿No sería más fácil que estuviera cerca de la biblioteca o de mi habitación? — noto cómo su curiosidad se desborda y las preguntas se atropellan entre sí — ¿Usted siempre ha vivido así? ¿Todas estas casas las compró solo? ¿Y… nunca se siente solo aunque tenga tanta gente alrededor?
Escucho el torrente de dudas mientras mis manos se mueven con destreza natural entre ollas y sartenes. Él no pierde detalle, fascinado por la coreografía silenciosa de la cocina, como si intentara descifrar las reglas bajo las cuales funciona mi mundo.
— Ah, y… — toma aire, un poco más confiado al ver que no me inmuto — Cuando cocina aquí, ¿siempre preparará todo usted? ¿O alguna vez alguien más le ayuda?
— Vaya, fueron muchísimas preguntas en un solo momento — respondo, dejando escapar una leve risa que aligera el ambiente.
Hago una pausa en mi tarea y le acerco un tazón mediano. Le indico con un gesto que mezcle los ingredientes que ya he cortado para hacer una ensalada.
— Veamos, vayamos por partes. La casa anterior, Obsidian, la ocupamos los adultos; me refiero a mí y a mis socios, personas con las que tengo negocios en Aura, y también algunos amigos. La usamos para conversar de trabajo y divertirnos. Por eso notaste cosas que en la finca donde vivimos no hay. Principalmente, están ahí porque no quiero que tengas ese tipo de ambiente cerca de ti — termino de cortar el pollo para él y hago a un lado el bowl con un movimiento limpio — En cuanto a mi habitación... duermo en el último piso de Emerald porque es más privado para mí. Me gusta conservar mi intimidad y, además, ese piso no lo ocupa nadie más. Es cierto que podría estar más cerca de ti, pero prefiero mantener el orden de la casa de ese modo — distribuyo la comida con precisión matemática en dos platos.
Mientras lo hago, observo de reojo que Jonah abre los cajones de la cocineta para sacar los cubiertos. Los acomoda en la mesa de una forma muy específica; se nota un poco torpe por la falta de práctica, pero tiene una idea clara de la etiqueta. Pronto me doy cuenta de que intenta imitar el orden exacto en el que la Sra. Schneider monta la mesa en la mansión.
— La única propiedad que yo no construí, es la villa en la que estamos. Mi padre tenía el terreno, pero yo monté esta casa en base a mis propias ideas, igual que lo que hice con Obsidian... En Emerald, las cosas fueron distintas. Mi padre construyó una fachada estilo europeo, y cuando él murió yo me encargué que la finca fuese ecológica y moderna por dentro, asegurándome de conservar el estilo exterior.
Continúo, rompiendo el silencio mientras coloco los platos calientes sobre el mantel.
— Me gusta usar esta casa cuando necesito espacio para estar solo, pero definitivamente tenerte aquí conmigo es un gran placer.
Nos sentamos juntos y damos los primeros bocados. El ambiente se vuelve sumamente pacífico, aunque noto algo raro en su mirada.
— Así que su padre ya no está vivo — asegura mientras pica un trozo de zanahoria — Yo... Yo creí que estaba en algún lugar ocupado.
Cuando lo dice, una evidente muestra de tristeza le atraviesa las facciones, haciendo que se vea tierno.
— Murió hace siete años.
«Yo sinceramente agradezco que no tengas que conocerlo... El viejo era un desgraciado», pienso mientras lo veo comer.
«Pero lo que pasó entre él y yo no es algo que debas saber... Sería solo un pesar más en tu pequeño mundo. Yo quiero que seas feliz, así que omitiré cualquier detalle de él»
— Me gustaría que mañana me ayudes a limpiar un poco esta casa. ¿Qué te parece?
— Claro, Sr. Conrad — dice de inmediato retomando su actitud animada. Pero es evidente que su mente sigue trabajando a toda marcha — ¿Siempre cocina usted solo? Me refiero… en la casa grande, con toda la gente que trabaja ahí, ¿nunca hay alguien que le ayude en la cocina en esta casa? Y… sobre la intimidad… — continúa con extremo cuidado — ¿Nunca se siente… solo? Quiero decir, aunque tenga todas estas casas y todas esas personas alrededor… ¿No le gustaría a veces tener alguien cerca con quien hablar, además de… de los negocios? — deja el tenedor sobre el borde del plato un momento.