Aprender a Florecer

CAPÍTULO V: Todo Lo Que Me Rodea No Deja De Ser Un Dolor De Cabeza.

.

⚠️ ADVERTENCIA DE CONTENIDO ⚠️

Este capítulo tiene CONTENIDO SEXUAL EXPLÍCITO ADULTO, incluyendo:

✧ Descripciones sexuales explícitas entre ADULTOS.
✧ Dinámicas de poder: dominación y sumisión.
✧ Lenguaje sexual gráfico.
✧ Consumo de sexo sin vinculación afectiva.
✧ Encuentros sexuales grupales.

También se presentan consumo de alcohol, intimidación verbal y amenazas laborales.

La lectura queda a discreción del lector: se recomienda continuar únicamente si se siente cómodo con los temas mencionados anteriormente.

Este capítulo corresponde a una etapa de la vida de Conrad Griffin (25 años) desarrollando su dinámica de socialización durante los acontecimientos centrales de la historia.

Las situaciones y conductas representadas pertenecen a la caracterización del personaje y NO constituyen una recomendación de comportamiento.

.

JUSTO LO QUE NECESITABA FUE ARRUINADO.

Obsidian Glass House

- Conrad -

El viernes por la tarde tiene un peso distinto en Aura.

Cuando el reloj marca las siete, el aire corporativo de las oficinas principales se disipa para dar paso a una tensión más selecta.

Apago la pantalla de mi ordenador, guardo las plumas estilográficas en el cajón de roble y me ajusto los puños del saco morado oscuro.

Sé perfectamente cómo va a terminar esta noche. Obsidian me aguarda, el santuario arquitectónico de líneas negras y cristales ahumados donde soy el anfitrión de las reuniones más exclusivas y los acuerdos menos públicos de la firma.

Salgo del edificio principal directo al estacionamiento privado, donde Emma y Liam ya me esperan apoyados cerca de mi Mercedes.

Ambos pertenecen a firmas aliadas clave para la expansión del próximo trimestre, pero esta noche sus funciones trascienden lo estrictamente financiero.

Observo a Emma mientras me acerco.

Es una mujer delgada, de una estatura compacta que no pasa de los 1.65m, pero con un porte tan regio y aristocrático que despierta la envidia inmediata de cualquier mujer en una sala. Su cabello castaño cae en ondas perfectas sobre un vestido sastre de seda oscura que delata una elegancia milimétrica.

A su lado, Liam ofrece el contraste perfecto.

Con sus 1.76m de altura, un poco más abajo de mis 1.87m, exhibiendo una fisonomía sutilmente fornida y esculpida en gimnasio que se adivina bajo el corte italiano de su traje. Emana un aura andrógina y delicada, una dualidad magnética que siempre ha capturado mi atención y que rompe la rigidez del entorno.

— Buenas noches, Conrad — dice Liam con una modulación suave, abriendo la marcha hacia el vehículo.

— El mercado está listo para nosotros — añade Emma, dedicándome una mirada que conozco de sobra.

«Esta hermosa señorita desea mi atención...»

Conduzco por la autopista elevada hacia las afueras de la ciudad, donde la estructura de Obsidian corta el horizonte. Al llegar, las rejas automatizadas se abren sin hacer ruido. El interior de la residencia es un despliegue de lujo minimalista: techos altos, mármol oscuro pulido y luces bajas que reflejan el estatus de los presentes.

En el salón principal ya se encuentran varios de los altos ejecutivos del consorcio, rodeados de vasos de cristal de roca con licores añejos y el denso aroma de puros de importación costosos.

Al vernos entrar a los tres juntos, las conversaciones se pausan por un instante. Las miradas recorren la rigidez de mi postura y la proximidad con la que Emma y Liam me escoltan. Los hombres del consejo sonríen, compartiendo códigos silenciosos; saben perfectamente qué tipo de dinámicas se desatarán en mis habitaciones privadas una vez que el negocio formal concluya.

— Conrad, siempre con la mejor comitiva de la industria — bromea uno de los directores principales, alzando su copa de coñac desde un sofá de cuero — Esperamos que la auditoría de esta noche sea tan productiva como la de la semana pasada.

— Las alianzas estratégicas requieren un control absoluto en todos los niveles — respondo con mi habitual frialdad, tomando asiento en la cabecera de la mesa central mientras un camarero nos sirve tres tragos cortos.

Nos sumergimos de inmediato en una conversación técnica y densa.

Durante más de una hora, el ambiente se llena de terminología financiera compleja: analizamos el impacto de las tasas impositivas sobre la repatriación de capitales, la estructura de costos de la nueva planta en el extranjero, los contratos de cobertura cambiaria y los márgenes de apalancamiento neto para blindar los activos frente a las fluctuaciones del mercado.

Estoy atento, diseccionando cada cifra con interés metódico, disfrutando del poder que otorga el control absoluto de los números.

Emma aporta datos sobre la retención de acciones con una precisión fría, mientras Liam expone las proyecciones de riesgo con esa voz pausada que mitiga la aridez del tema.

El alcohol comienza a surtir efecto, relajando los hombros pero agudizando las intenciones.

En un momento de la discusión sobre los fondos de contingencia, Emma estira la mano por debajo del borde de la mesa, sujetando la mía con firmeza. Sus dedos recorren mi palma antes de ponerse de pie con una calma estudiada. Me mira fijamente, indicándome con la inclinación de cabeza que es momento de abandonar el escrutinio público del salón.

— Creo que los términos principales de la fusión han quedado claros, caballeros. Es hora de revisar los anexos en privado — dice ella, con una formalidad impecable que no oculta el doble sentido de sus palabras.



#67 en Joven Adulto

En el texto hay: adopcion, drama, vinculos

Editado: 13.10.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies.