Aproximación fatal

9

Pájaros. Pájaros negros, imperfectos. Algunos tenían una sola ala, otros 3, o eran simplemente manchones en el cielo, sin ninguna extremidad identificable, apáticas y turbias pinceladas que se movían con excesiva lentitud en aquel lienzo también difuso. Pero me gustaba mirarlos, me distraían, mientras Peig y Neil permanecían dentro de la cueva. Yo no sabía si dormían o si seguían discutiendo de qué manera podríamos abandonar este planeta, y cuando el pulpo apareció ni siquiera atiné a entrar en la cueva y buscar el auxilio de ellos. Me quedé paralizado, perplejo. El animal venía hacia la cueva, caminando con sus tentáculos. Era tan grande como un edificio de 8 pisos, de color violeta, lento, y a veces me daba la impresión de que flotaba. Pero no, la punta de 6 de sus tentáculos tocaban el suelo, mientras los otros 2 se movían en el aire, también con lentitud, y ondulando.

Su presencia resultaba tan imponente que hasta espantó a los simulacros que todavía andaban dando vueltas por allí. Y entonces descubrí que detrás de esa bestia venían dos más, e inmediatamente sentí que esos seres gigantescos eran los verdaderos dueños de ese mundo aberrante, o la materialización más importante de esas fuerzas que hasta ese momento no habían dejado de acosarnos.

Neil salió de la cueva. Iba a decirme algo, pero al ver a esas descomunales criaturas se quedó también paralizado, con la boca abierta, y entonces ambos fuimos a buscar nuestro equipaje para marcharnos de ese lugar. Peig nos siguió, confundido, sin entender qué sucedía hasta que vio aquello de lo que tratábamos de escapar.

Corrimos hacia unos lejanos promontorios, mientras aquellos animales se acercaban a las cuevas y metían sus tentáculos dentro de ellas. Buscaban algo, no sabíamos qué, y cuando llegamos a los promontorios aun desde esa distancia los veíamos rebuscar en la cavidad que nos había servido de refugio.

- Quizá están buscando alimento - dijo Peig-, esas frutas que vimos en la otra cueva. Quizá sólo crecen en las cuevas. Parece que no existe otra clase de alimento en este planeta.

Los promontorios circundaban una hondonada en la que podíamos mantenernos guarecidos. Uno de ellos tenía ciertos rasgos que me hicieron pensar en una tortuga marina, como si un escultor se hubiera propuesto tallar la imagen de este animal en esa roca y hubiera abandonado abruptamente su trabajo mucho antes de que pueda considerarse acabado. Y mientras contemplábamos desde lejos a esas bestias, Neil dijo:

- Es el planeta Octophus, uno de los émulos de la Tierra que nuestros equipos de investigación han tratado de localizar durante décadas. Comenzó a desarrollarse a partir del contacto con un cefalópodo terrestre, luego de una fallida expedición que liberó al animal. En el año 2007 éste fue llevado en un transbordador con la intención de poner a prueba la teoría de que estos animales, en caso de que se vieran obligados a hacerlo, podían conseguir una forma de respiración alternativa en el espacio. Ésas que están allí revisando las cuevas son las primeras representaciones que se han formado aquí, los habitantes originales de este territorio. Este planeta estaba totalmente cubierto por las aguas, que luego empezaron a mermar, hasta casi desaparecer por completo y limitándose a ciertos canales subterráneos. Posiblemente estén buscando eso, agua, verdadera agua, en estado líquido quiero decir, muy semejante a la que fluye en nuestro planeta.

- Bien- dijo Peig-, no importa qué estén buscando. Tenemos que salir de aquí. Probemos con el otro plan.

- ¿Cuál plan? - pregunté.

- Neil me propuso un plan cuando estábamos en la cueva - dijo Peig-. Vamos, puede ser que así salgamos de aquí.

- ¿A qué se refiere? - preguntó Neil.

- Usted me dijo que los planetas émulos tenían un punto débil - dijo Peig-. ¿No lo recuerda? Me dijo que podíamos aprovecharnos de eso para escapar.

- ¿El ojo? - pregunté.

- No, no es el ojo - dijo Peig-, es otra cosa.

- Éste no es un planeta émulo común y corriente - dijo Neil-. Se ha diseñado a partir de una forma de vida inhumana. Los elementos marítimos han tenido prioridad a lo largo de su desarrollo porque, primeramente, se había previsto que sólo sea habitado por una forma de vida acuática. Eso debido al elemento que permitió el comienzo del proceso de imitación, y también al hecho de que, desde el espacio, y desde determinado punto de vista, la Tierra es sólo agua, y nuestro hábitat, el hábitat de nuestra especie, es apenas su recipiente. No sé si aquí funcionaría eso que le comenté.




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