Apsara

CAPÍTULO 8

Nunca obtuve realmente una respuesta por su parte, su móvil sonó con una llamada por parte del resto del equipo. Al parecer el objetivo estaba en movimiento y si no actuábamos rápido lo perderíamos. Lo que fuera que “objetivo” sea.

Algo me decía que fantasmas estaba más cerca de la verdad de lo que esperaba.

La tensión ocupó el asiento que Lanka dejó mientras nos dirigíamos finalmente a nuestro destino, algún lugar de Norwich. Ni Alec ni yo dijimos otra palabra, y Will ocupó ese tiempo para descansar antes de que el trabajo de verdad comenzara.

Casi extrañaba la ruidosa presencia de Lanka, pero el silencio nos acompañó mientras las últimas palabras de Alec no dejaban de repetirse en mi mente, empañando mi razón,

Esto era un problema. Él sería un problema.

Y no estaba en posiciones de volver a cometer un error.

No podía volver a fallar, no importa lo encandilada que me dejaran esos ojos dorados.

A pesar de que detestaba las ciudades, no podía apartar la mirada del exterior de mi ventanilla mientras recorríamos las calles de Norwich; después de todo nunca había estado aquí. Las construcciones de ladrillo se hicieron más recurrentes mientras nos adentrábamos más y más; una parte de mí disfrutaba de la romántica imagen que ofrecían las pintorescas casas y los exuberantes jardines. Para cuando vislumbré el castillo a lo lejos ya podía decir con seguridad que Norwich no me disgustaba para nada.

Quién lo diría.

Mason nunca dejaría de bromear si lo supiera.

—No lo esperabas.

La voz del lado del conductor me sacó de mi ensoñación, aparté los ojos de la ventanilla mientras me encontraba con otro paisaje digno de detener el aliento.

Por los dioses, necesitaba controlarme.

—¿Disculpa?

Alec no apartó los ojos del camino, mientras nos paseaba por calles cada vez más densificadas; las casas perdiendo identidad para ser un borrón rojizo de arcilla a nuestro paso.

—Que te gustara. Lo estás disfrutando, pero no lo esperabas.

Me tensé, no me había dado cuenta que había estado tan pendiente de mí en esa hora que llevábamos recorriendo la ciudad; casi alcé la mano para comprobar que el velo siguiera en su sitio, sin comprender cómo podía ver incluso a través de esa barrera.

—Me sucedió lo mismo —dijo cuándo no añadí nada más —, la primera vez que llegué aquí. No me gusta, pero entonces, siempre disfruto los primeros minutos, cuando sólo veo el paisaje, sin pensar en lo que vengo a hacer aquí. En lo que se esconde detrás de esos impresionantes jardines y las hermosas fachadas.

—¿Y qué es eso?

Su mano se tensó en el volante, relajándose casi al instante, antes de decir.

—Fantasmas.

Nos detuvimos frente a una casa de dos plantas de ladrillos, junto al Waterloo Park. Miré confundida a las demás casas de la manzana, todas eran idénticas, de hecho, habíamos atravesado otras cien casas similares después de cruzar el Río Wensum.

—¿Algo está mal?

Will se estiró, despertando de su siesta, mientras se detenía junto a mí.

—¿Estamos de paso? —pregunté señalando la casa, podría ser el hogar de cualquier familia, no podía entender qué buscábamos aquí.

—Será nuestro centro de operación mientras estemos aquí —explicó, Alec ya se acercaba a la puerta principal; un movimiento en una de las ventanas llamó mi atención, pero quiensea que estuviera comprobándonos desapareció antes de que pudiera obtener un vistazo —¿No es lo que esperabas?

No, en absoluto.

—Sólo…estoy acostumbrada a mantenerme fuera del radar. Moteles, lugares donde no hacen preguntas mientras pagues la noche. Este lugar…siento que todos los vecinos estarán mirando por sus ventanas ahora mismo —expliqué, comprobando el resto de la calle por algún testigo indeseado.

—No nos ven —dijo Will, indicándome que sigamos a Alec, quien ya estaba dentro de la casa —, Park se encarga de que así sea. Y así desaparecemos del radar, nadie que nos esté buscando se molestaría en comprobar este vecindario.

Esconderse justo debajo de sus narices, era astuto; aun así, no entendía cómo evitaban a las familias vecinas.

—¿Park?

Esta vez fue otra voz quien respondió, mientras entrabamos a la casa, cerrando la puerta detrás de nosotros.

—Ese sería yo —dijo la gruesa voz, bajando los escalones.

Me quedé aturdida cuando el sujeto impresionantemente hermoso se detuvo a los pies de la escalera, sonriéndonos juguetonamente. Los rasgos asiáticos eran innegables, sin embargo, fue su cabello teñido de azul en la parte superior lo que lo hizo destacar para mí.

¿Es que era una norma del equipo colorarse el cabello?

La sonrisa de Park creció.

—No, simplemente se vuelve aburrido con la rutina. Algo de color puede mejorar la monotonía. Y gracias por el cumplido, hace tiempo no me dicen lo impresionantemente hermoso que soy.

Abrí los ojos, sorprendida.



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En el texto hay: romance paranormal, dioses, magia

Editado: 25.10.2026

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