Apsara

CAPÍTULO 18

Nos mantuvimos en silencio mucho tiempo después de que el coche, y Alec, desapareciera de nuestra vista. No podía evitar sentir el rastro de angustia mientras pensaba en las palabras de Alec aquella noche, como el crecer con Nuvis le había creado pesadillas que lo perseguían hasta el día de hoy.

Siempre había pensado que los caminantes reconocidos eran afortunados; por más que sólo se tratara de recibir el nombre y un escudo marcado en la piel. Al menos ellos sabían de dónde venían, a quién le debían su existencia.

Ahora me preguntaba si había una mejor suerte en la ignorancia.

Miré hacia Park. Él sabía más de lo que aparentaba, la sospecha se había instalado al observar la mirada que habían compartido al informarle que los desertores se dirigían a Foxley Wood. Park sabía que Alec quería mantenerse alejado de Nuvis. Quizás conocía el motivo detrás de ese comportamiento…

—Aunque lo sepa —dijo, sin siquiera dedicarme una mirada —no es de tu incumbencia.

Me tensé.

Salté sobre una rama caída, apenas consiguiéndolo antes de caer. Tenía que concentrarme; Park tenía razón. Aunque lo odiara, no era de mi incumbencia lo que pasara con Alec y su padre. El recuerdo de su beso eclipsó mis pensamientos por un momento, cegándome. La preocupación sólo iría en aumento si no lograba controlarme.

Un suspiro exagerado nos detuvo.

Park dejó de caminar, girando hasta encontrarse con mi mirada. No había burla en su expresión, casi parecía irritado.

—No sé qué hay entre ustedes —dijo, claramente hablando de lo que había entre Alec y yo, fuera lo que fuera —y siendo honesto, no me interesa. Pero aquí hay un consejo para ti, novata. No mires muy cerca si no estás preparada para lo que podrías encontrar. Tienes tus propios problemas como para estar preocupándote por los de alguien más.

Mis puños se cerraron, listos para borrar su presumida expresión. La voz de Will nos interrumpió.

—Creo que será mejor utilizar otro método —dijo pensativamente, mirando en todas direcciones. No importaba hacia donde se dirigieran nuestros ojos, sólo parecían encontrar un mar infinito de vegetación —. Nos tomará todo el día intentar rastrearlos sólo con sus mentes en un espacio tan abierto, las señales son débiles y parecen llegar desde todas las direcciones.

Park suspiró, el cansancio filtrándose en su expresión. Will estaba en lo cierto, estábamos avanzando casi a ciegas.

—¿Qué propones?

Will se mantuvo pensativo, entonces se arrodilló sobre la alfombra de hojas secas bajo nuestros pies; sus manos enterrándose en la gruesa capa de tierra y suciedad mientras cerraba los ojos en absoluta concentración.

—Intentaré reducir nuestras opciones.

Eso fue todo lo que dijo mientras Park y yo lo observábamos utilizar su poder en un tranquilo silencio. Su expresión se volvió serena mientras veía las hojas que habían quedado sobre sus manos temblar con una fuerza que no podíamos ver. Me imaginé su magia, como una neblina verdosa fluyendo fuera de sus manos, cubriendo toda la superficie de este extenso bosque.

Hubo un cambio en el aire, el olor mojado y terroso aumentó mientras la gruesa alfombra de hojas caídas se movía frente a nuestros ojos, la fuerza invisible barriendo las hojas en todas direcciones, éstas permanecieron flotando unos centímetros sobre el suelo antes de caer inertes.

Despejando un camino.

Will suspiró tranquilo mientras se ponía de pie, limpiándose la suciedad de sus manos en la tela de sus pantalones oscuros. Park y yo lo observamos boquiabiertos.

Frente a nosotros, tres senderos se habían despejado en medio del follaje caído.

—Bueno —bromeó Park —supongo que esto reduce nuestras opciones.

Will hizo una mueca.

—Lo siento. Intenté sentir las pisadas en la tierra, pero es un truco incierto. Pude haber sentido a los desertores o cualquier otra persona que haya paseado por aquí recientemente. Incluso algún animal los suficientemente pesado.

Espera, ¿qué?

Antes de que pudiera preguntar a qué se refería con esa última parte, Park aplaudió, su actitud burlona y molesta de nuevo en su sitio.

—Supongo que tendremos que separarnos aquí.

—¿Separarnos? ¿Estás loco?

Alguien tenía que decírselo en algún momento.

Park me ignoró. En su lugar observó el sendero más cercano, estudiándolo y dando un paso en la superficie recién despejada. Nada sucedió.

—¿Cuánto tiempo permanecerán los senderos?

Will lo pensó un momento.

—Tal vez el resto del día.

¿Tal vez?

Ninguno de los dos parecía dispuesto a escuchar mis propuestas. Quería gritar llena de frustración.

—No te preocupes —dijo Park, apiadándose de mí —recuerda que tenemos que regresar antes que el sol se oculte de todas formas. Sigamos estos senderos y veamos qué encontramos. Si no obtenemos nada, sólo tenemos que regresar y pensar en otra forma de atrapar a los desertores.

Will me lanzó una sonrisa de apoyo, intentando animarme.



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En el texto hay: romance paranormal, dioses, magia

Editado: 25.10.2026

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