Todo pareció transcurrir en cámara lenta. Un segundo Alec se encontraba de pie junto al pedestal en el que descansaba el libro que estábamos buscando, o al menos esperábamos que fuera el libro correcto, y al siguiente una fuerza invisible lo empujaba de espaldas, su cuerpo golpeando la piedra del suelo con la fuerza suficiente como para levantar un polvo grisáceo a su alrededor.
Pero no se había detenido allí.
Antes de que Alec tuviera oportunidad de levantarse, algo pareció poseerlo, no podíamos saber qué sucedía desde donde nos encontrábamos, de pie en la entrada observando toda la escena con un horror en crescendo. Contemplamos confundidos como las sombras avanzaban desde los rincones oscuros, aumentando su tamaño hasta formar altas masas oscuras que se dirigían furiosas en su dirección. La primera lo alcanzó, lanzándose sobre él, y entonces el sonido más aterrador escapó de los labios del caminante.
Un grito desgarrador, lleno de dolor y angustia.
Eso rompió nuestro trance, y todos nos movimos a la vez. Park corrió en dirección a Alec, con la clara intención de ayudarlo, sin importarle que las demás sombras nos notaron apenas pusimos un pie en el espacio abierto, redirigiendo su rumbo hacia nosotros. Miré a Will y Mason, una simple mirada llena de entendimiento seguida de un asentimiento en forma de orden mientras rodeábamos a Park y nos interponíamos entre las criaturas sombras y el médium.
Park alcanzó a Alec, quien se encontraba todavía de espaldas, contemplando con horror algo sobre él que nadie más podía ver, el sudor perlaba su frente mientras negaba y repetía una y otra vez un canto, una súplica, su voz demasiado ronca como si estuvieran arrancando las palabras de su garganta.
—No, no, no. Por favor. No.
Un aura oscura parpadeó a su alrededor, desdibujando los bordes de su figura mientras su respiración se aceleraba angustiosa y jadeante.
—¡No!
Park lo tocó y la gran sombra se alzó, abandonando su cuerpo, temblando enfurecida mientras Alec soltaba un suspiro, recuperando la respiración. Antes de que pudiera sentir alivio, la sombra se lanzó hacia Park.
Fue asombroso y aterrador de ver. El cuerpo alto y esbelto del médium se plantó en el suelo, su postura preparada y lista para enfrentar a la criatura inmaterial; no es que alguno de nosotros entendiéramos qué sucedía o cómo hacerle frente a lo que fuera que nos atacaba. La sombra creció hasta alcanzar el doble de su estatura, entonces se lanzó hacia él, atravesando su cuerpo sin contemplación. Un quejido de dolor escapó de los labios de Park, seguido de un temblor en todo su cuerpo que lo obligó a doblarse, sus rodillas impactando en la fría piedra. Su cuerpo seguía temblando, incluso de rodillas, su cabeza se movió hacia atrás con fuerza, tirándolo de espaldas en una postura dolorosa. Parecía estar sufriendo, su expresión abandonada en un grito silencioso mientras sus ojos miraban la nada misma, perdidos en algo que ninguno de nosotros podía ver.
Eran visiones.
Lo entendí demasiado tarde.
Antes de que pudiera advertirles a Mason o Will, una de las sombras se abalanzó hacia este último, lanzándolo varios metros de distancia. Al igual que con Park y Alec, la sombra desapareció dentro de Will, y los gritos horrorizados comenzaron una aterradora cacofonía.
—Maldición.
El quejido provino de Mason, la sombra casi estaba sobre él, abrí la boca para advertirle, pero para mi sorpresa, él decidió hacerle frente en sus propios términos. Observé como extrajo un cuchillo de su cinturón y corrió al encuentro de la sombra, saltando el último paso y clavando el puñal en el aire, con una precisión absoluta en el centro de la figura oscura.
Un grito horrible, un sonido salido de las entrañas del mismo infierno, hizo temblar el templo mientras Mason caía, girando sobre sí mismo antes de ponerse de pie y alerta, el cuchillo todavía en su mano derecha. Un líquido oscuro y viscoso parecía cubrir la hoja. La criatura tembló una última vez y se desvaneció, desapareciendo sobre sí misma.
—¡Pueden ser apuñaladas! —gritó Mason en mi dirección, pero yo había sido testigo de todo y ya me encontraba extrayendo mis propias cuchillas, una en cada mano, corriendo hacia la figura oscura que intentaba alcanzarme.
No lo dudé, al igual que Mason salté al encuentro con la sombra, insertando mi arma tan profundo como pude, mi mano acarició los bordes de la nebulosa figura, el frío helado acariciando mis dedos. Y algo más. Debajo de esa primera capa de aire helado parecía haber una sustancia pegajosa, poniendo una mínima resistencia mientras mi cuchillo cortaba la superficie. Al igual que la anterior, dio un grito de dolor que no podía ser producido por ninguna criatura viva, y se desvaneció.
—¡Ve por Will! —grité en su dirección, observando como Alec ya se encontraba de pie junto al cuerpo doblado de dolor de Park, esperando a que la figura abandonara el cuerpo del médium, el cuchillo brillando en su mano.
Presencié con horror como otras cinco figuras parecían estar formándose desde las sombras, duplicándose como si intentaran impedirnos seguir apuñalándolas. Teníamos que recuperar el libro y salir de aquí.
Me aferré a las frías cuchillas y direccioné mi ruta, corriendo hacia el pedestal y el libro, exigiendo a mis músculos tensos que aumentaran la velocidad mientras observaba por la esquina de mi visión las sombras aumentando su tamaño. Una a una separándose de la oscuridad y avanzando en nuestra dirección. Dirigiéndose a mí.