Apsara

CAPÍTULO 41

Una tormenta nos encontró mientras regresábamos a la academia.

Una rápida mirada a nuestros móviles nos demostró que, para nuestra incredulidad, habían transcurrido tres días desde que llegamos al monumento y atravesamos el portal.

Como Tammen nos había ordenado viajar en dos coches, tuvimos que dividirnos nuevamente en dos grupos para volver. Así es como terminamos viajando Mason y yo en una, mientras Alec, Park y Will lideraban el camino en la otra camioneta.

—¿Quieres hablar de lo que ocurrió allá atrás?

Despegué mi mirada de las gotas azotando el parabrisas, cada pocos minutos un relámpago iluminaría el cielo sobre los amplios campos, la imagen recordándome a la deidad invocando su poder.

Tammen.

Su partida apresurada todavía me tenía inquieta, parecía estar huyendo de algo, ¿qué podía causar esta reacción en una deidad primordial? No lo sabía, y esta ignorancia estaba llevándome a la locura.

—No sé qué ocurrió —murmuré, recordando que Mason seguía esperando mi respuesta —Alec dijo que me vieron a mí. Aunque eso no tiene sentido, estaba junto a ellos. Y tampoco tengo una explicación para los gritos. Quizás el plano estaba jugando con nuestras mentes.

Esa tenía que ser la única explicación, ¿por qué otra razón estaría escuchándome a mí misma suplicando por Tammen?

—Tammen, por favor. Tammen soy yo. Por favor, vuelve. Tammen, por favor, regresa a mí.

Me estremecí al recordar los gritos, mis gritos, la desesperación en cada suplica mientras llamaba a la deidad.

Mason permaneció en silencio un momento, quizás también recordando los gritos.

—Él dijo que el tiempo allí transcurría de otra forma. No puedo evitar pensar en eso, ¿sabes? Quizás no se refería a que fuera más lento, tal vez hablaba de algo más.

Lo miré.

—¿Qué quieres decir?

Sus manos se movieron en el volante, la indecisión parpadeando en su rostro antes de hablar.

—¿Y si lo que escuchamos, lo que Alec y Tammen vieron, fuera algo que…aún no sucede?

Parpadeé.

—¿Estás hablando de viajes en el tiempo o algo así?

Tenía que estar bromeando.

Mason se encogió de hombros, me lanzó una mirada rápida para demostrar que hablaba en serio antes de regresar su atención al camino lluvioso frente a nosotros.

—¿Por qué no? No es como si no lidiáramos con cosas sobrenaturales todo el tiempo. Puedo investigar un poco al volver a la Academia, quizás alguno de los libros puede darnos alguna pista —guardó silencio un momento, pensé que había terminado, pero entonces habló, su voz descendió como si estuviéramos compartiendo algún secreto —. Lo que sucedió cuando tocaste el libro, lo que viste, ¿realmente estás bien?

Me concentré en las gotas fuera de mi ventanilla, todavía no había amanecido y tanto la oscuridad propia de la noche como la tormenta que azotaba dificultaban ver algo más allá que mi propio reflejo borroso devolviéndome la mirada. Un relámpago iluminó el cielo, cortando mi rostro mientras la imagen de los árboles luchando con el temporal ocupaban la otra mitad.

—Estoy bien —mentí —y prefiero no hablar de eso.

Parecía que iba a insistir, pero se lo pensó mejor y permanecimos en silencio el resto del viaje. La calma interrumpida sólo por los truenos ocasionales de la tormenta.

La tormenta se detuvo en algún punto del camino, los primeros indicios del alba dándonos la bienvenida mientras atravesábamos los muros de la Academia.

Hogar, dulce hogar.

Me estiré, al fin bajando del coche, mis músculos protestaron maltratados como si apenas comenzara a sentir los resultados de esta misión. Sólo podía pensar en ducharme y esconderme en mi habitación el resto del día.

Quizás el resto de la semana.

Desafortunadamente ese plan tendría que esperar a que me reportara con el Concejo, sólo podía imaginar todas las preguntas que tendría después de que una deidad no sólo interrumpió mi juramento de lealtad, postergándolo indefinidamente, sino que además me nombró capitán de una misión secreta cuando ni siquiera era una caminante leal.

Mi cuerpo entero pareció rebelarse ante la idea de pasar horas de pie frente a mis superiores, la protesta casi convenciéndome de postergar la reunión hasta después de un baño caliente. Como si el universo entero estuviera escuchando, y claramente me detestara, la esbelta figura de Sarah Fairfax emergió del edificio principal.

—Marin Blackthorn —su sonrisa de bienvenida no hizo más que activar todas mis alarmas —, el Concejo se reunirá contigo en breve.

Qué madrugadores.

Una tos falsa sobre mi hombro me llamó la atención, giré para encontrarme con un para nada disimulado Park intentando esconder su risa detrás de un falso ahogamiento. Will, Alec y Mason se detuvieron junto a él; todos demostrando su apoyo mientras la miembro del Concejo seguía esperando a que la siguiera.

Suspiré.

—Los veré luego, chicos.



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En el texto hay: romance paranormal, dioses, magia

Editado: 25.10.2026

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