Aquella Rosa Azúl

Aquella Rosa Azúl

Aquella Rosa Azul

Capítulo 2 — El lugar al que vuelve

Después de que Lion salió del invernadero, el silencio regresó lentamente al lugar. La luz del sol atravesaba los cristales y caía suavemente sobre las plantas, iluminando los pétalos de colores y las hojas verdes que se movían apenas con el aire cálido de la tarde. Kazu seguía sentado en el banco de madera con su cuaderno abierto sobre las piernas, pero ya no estaba concentrado en dibujar. Sus ojos estaban fijos en la puerta por donde Lion había salido hace apenas unos minutos. Su corazón todavía latía un poco rápido y ni siquiera sabía exactamente por qué. Nadie antes se había detenido a observar sus dibujos con tanta atención ni había hablado con él de una forma tan tranquila. Kazu bajó lentamente la mirada hacia su cuaderno y pasó suavemente sus dedos sobre el dibujo de la rosa azul.

—Volveré…

Repitió en voz baja las palabras que Lion había dicho antes de irse. Decirlas en voz alta hizo que su pecho se sintiera extraño, como si algo pequeño y cálido se estuviera encendiendo dentro de él. Kazu cerró el cuaderno con cuidado y se levantó del banco. Caminó entre las plantas, acomodó algunas macetas y regresó la regadera a su lugar. Luego salió del invernadero y regresó a las clases. El resto del día pasó de forma normal, pero Kazu apenas podía concentrarse. Cada vez que el profesor explicaba algo en el pizarrón, su mente regresaba al momento en que Lion había sonreído dentro del invernadero.

Cuando la última campana sonó, los estudiantes comenzaron a salir del salón hablando animadamente sobre lo que harían después de la escuela. Kazu caminó por el pasillo con su cuaderno en las manos, intentando no llamar la atención como siempre. Mientras bajaba las escaleras escuchó varias voces cerca de la entrada del edificio. Eran chicos del equipo de deportes, todavía con sus uniformes de entrenamiento. Entre ellos estaba Lion. Kazu se detuvo sin querer cerca de la pared, escuchando sin darse cuenta.

—Oye capitán, ¿dónde te metiste durante el descanso?

La voz era de Mateo, el chico alto de sonrisa burlona que siempre estaba cerca de Lion. Lion bebió un poco de su botella de agua antes de responder con calma.

—Solo estaba descansando.

Mateo levantó una ceja mientras cruzaba los brazos.

—Eso es raro, normalmente entrenas incluso en el descanso.

Lion encogió un poco los hombros.

—Solo necesitaba aire.

Mateo lo observó con una sonrisa sospechosa.

—Te vi caminando hacia el patio trasero.

Lion no respondió de inmediato. Simplemente cerró su botella de agua y guardó la toalla en su mochila.

—¿Y?

Mateo soltó una pequeña risa.

—En el patio trasero solo hay una cosa interesante.

Lion levantó la mirada hacia él.

—¿Ah sí?

Mateo señaló hacia afuera del edificio.

—El invernadero.

Por un momento hubo silencio entre los chicos. Lion tomó su mochila y comenzó a caminar hacia la salida.

—Es un lugar tranquilo.

Mateo caminó a su lado.

—Ajá… flores, silencio, todo muy tranquilo.

Kazu sintió que su cara se calentaba un poco, así que rápidamente siguió caminando hacia la salida para que no notaran que estaba escuchando. Esa noche, mientras estaba en su habitación dibujando, pensó varias veces en lo que había pasado en el invernadero. No sabía si Lion realmente volvería o si solo lo había dicho por decirlo.

Al día siguiente, cuando llegó el recreo, Kazu caminó otra vez hacia el invernadero. El lugar estaba igual que siempre. El aroma de las flores llenaba el aire y la luz suave del sol iluminaba el interior. Kazu se sentó en el banco de madera y abrió su cuaderno. Comenzó a dibujar nuevamente la rosa azul, tratando de hacer los pétalos más detallados que antes. Pasaron varios minutos en silencio hasta que la puerta del invernadero se abrió lentamente. Kazu levantó la mirada de inmediato y su corazón dio un pequeño salto al ver a Lion entrando otra vez. El chico alto se detuvo cerca de la puerta y miró alrededor del lugar antes de hablar.

—Te dije que volvería.

Kazu sintió cómo su cara se calentaba un poco mientras cerraba suavemente su cuaderno.

—S-sí…

Lion caminó entre las macetas observando las plantas con curiosidad mientras el silencio tranquilo del invernadero los rodeaba.

—Este lugar se siente diferente al resto de la escuela.

Kazu miró las flores cercanas antes de responder.

—Aquí casi nadie viene.

Lion se detuvo cerca de la mesa donde Kazu estaba sentado y miró el cuaderno que estaba sobre la madera.

—¿Estás dibujando otra vez?

Kazu dudó un momento antes de responder.

—Sí…

Lion se inclinó un poco para ver mejor la página.

—¿Puedo verlo?

Kazu dudó unos segundos, pero finalmente giró el cuaderno hacia él. Lion observó el dibujo con atención mientras apoyaba una mano sobre la mesa.

—Otra rosa azul.

Kazu asintió suavemente.

—Me gusta dibujarla.

Lion levantó la mirada hacia él.

—¿Todavía piensas que es imposible?

Kazu bajó la mirada hacia el dibujo.

—Eso dicen.

Lion se quedó en silencio unos segundos, observando la forma en que Kazu sostenía el cuaderno con cuidado.

—Tal vez no lo sea.

En ese momento la puerta del invernadero se abrió de golpe, rompiendo la tranquilidad del lugar. Una chica entró con paso rápido, mirando alrededor como si estuviera buscando algo.

—¡Ah! ¡Aquí estás!

Kazu parpadeó sorprendido mientras la chica caminaba directamente hacia él.

—¿E-eh?

La chica puso las manos sobre la mesa mientras lo observaba con curiosidad.

—Te estaba buscando.

Kazu inclinó un poco la cabeza confundido.

—¿A mí?

La chica señaló el cuaderno.

—Sí, al chico que siempre dibuja flores en la biblioteca.

Kazu no sabía qué decir. La chica entonces miró hacia Lion, luego hacia Kazu otra vez, y una pequeña sonrisa emocionada apareció en su rostro.




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