Aquella Rosa Azul
Capítulo 5 — La rosa que observa
El entrenamiento continuó mientras el sol comenzaba a bajar lentamente en el cielo. El campo estaba lleno de movimiento constante. Los jugadores corrían de un lado a otro siguiendo las instrucciones del entrenador, y el sonido del balón golpeando el suelo se mezclaba con las voces de los estudiantes. Desde las gradas, Kazu observaba todo en silencio con su cuaderno apoyado sobre las piernas.
No estaba dibujando.
Solo estaba mirando.
Especialmente a Lion.
Aiko se inclinó un poco hacia él.
—Estás muy concentrado.
Kazu se sobresaltó un poco.
—¿Eh?
Aiko sonrió.
—En el entrenamiento.
Kazu bajó la mirada.
—S-sí…
Aiko apoyó la barbilla en su mano mientras observaba el campo.
—Lion es bueno.
Kazu asintió.
—Mucho.
En ese momento Mateo interceptó un pase y comenzó a correr hacia el otro lado del campo. Lion lo siguió rápidamente.
Los dos se movían con una coordinación que demostraba que habían jugado juntos muchas veces.
Aiko levantó un dedo.
—Ese debe ser Mateo.
Kazu miró al jugador.
—Sí.
Aiko suspiró con emoción.
—Esto parece una escena de un anime deportivo.
Kazu soltó una pequeña risa.
En el campo, Lion saltó para interceptar el balón y cayó suavemente sobre el suelo. Cuando levantó la mirada hacia las gradas otra vez, vio que Kazu todavía estaba allí.
Por alguna razón, eso hizo que una pequeña sonrisa apareciera en su rostro.
El entrenamiento terminó casi una hora después.
Los jugadores comenzaron a salir del campo mientras se limpiaban el sudor con toallas.
Kazu se levantó de las gradas con la intención de irse, pero escuchó pasos acercándose.
Lion caminaba hacia ellos.
—Gracias por venir.
Kazu apretó un poco su cuaderno.
—N-no fue molestia.
Aiko levantó ambas manos.
—¡Fue muy emocionante!
Lion soltó una pequeña risa.
—¿De verdad?
Aiko asintió.
—Sí.
Lion miró a Kazu.
—¿Qué te pareció?
Kazu dudó un momento antes de responder.
—Fue… increíble.
Lion lo miró en silencio unos segundos.
Luego habló con calma.
—Puedes venir cuando quieras.
Kazu levantó la mirada sorprendido.
—¿De verdad?
Lion asintió.
—Sí.
El cielo comenzaba a teñirse de naranja mientras el sol desaparecía detrás de los edificios de la escuela.
Kazu miró el campo una última vez.
Luego miró a Lion.
Por alguna razón, el lugar que antes parecía tan ruidoso y lleno de gente ahora se sentía un poco diferente.
Tal vez…
Porque Lion estaba allí.
Y sin darse cuenta…
La rosa azul seguía creciendo. 🌹