Perfume que invade mis noches de desvelos,
tu rostro en el espejo de aquel lugar,
aquella zona en el que fuimos uno en el firmamento.
Atorada en un veintitrés de enero,
donde en realidad ese día no fue,
pero para que haga rima en el siguiente texto.
Besos resuenan aún en mi pecho,
besos que se atoran otra vez en mi cielo.
Ruido entre ambos con la respiración agitada,
eco que resuenan en mi humilde mirada.
Mi cuerpo a tu lado se encontraba,
Cegada y desnuda con solo recuerdos
en la piel, cada que invaden mi mente
siento la misma inquietud con esa misma mirada
en la que ibas penetrando mi ser.