Brindaría por cada vez que supe que todo se iba a ir a la mierda y segui con mi vida.
Por cada vez que supe que iba a chocar y aceleré.
Por cada vez que me lo advirtieron e hice oídos sordos.
Por cada libro que estuve a punto de terminar y cerré.
Solo porque me gustaba ir en contra de todo, me gustaba sentir fuerte y mucho. Como si cada vez que un sentimiento fuerte me sucumbía confirmara la innegable realidad de que estaba viva.
Porque peor que la tristeza más grande era un corazón vacío que dejaba que el tiempo corra sin sentir nada.
Podría catalogar cada decisión que tome en mi vida según como me hicieron sentir después. Y de ninguna de ellas me arrepiento. Porque hasta la mi más amargo error tiene un porque.
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reflexion, reflexiones filosóficas, reflexiones sobre el sentido de la vida
Editado: 28.04.2026