Eli
Habían pasado 10 días desde mi encuentro con aquel chico y, efectivamente, seguía pensando en él de vez en cuando. Había vuelto a la tienda, pero no estaba, literalmente había comprado 5 discos que no quería (o no estaba en mis planes comprar) solo para que el pobre Hans no se sintiera mal.
También había seguido yendo al gimnasio con Yoli, con la que cada vez tenía más confianza. En poco tiempo se había ganado un espacio en mi corazón, aunque claro, no había nadie más aparte de Nerea, entonces era fácil ganárselo.
Sea como fuere, cada vez éramos más amigas, por lo que se fue dando cuenta de que estaba más sola que la una. Entonces yo creo que le di pena y decidió presentarme a su grupo de amigos. Y no solo presentármelos, iba a ir a una cafetería con ellos, lo cual me hacía mucha ilusión.
Así que ahí estábamos, cambiándonos de ropa tan rápido como Flash porque según ella estaban esperando fuera.
— ¡Venga, vamos, Eli! — Me alentó cogiendo su mochila preparada para salir.
— Que ya voooy. — Dije terminando de ponerme la sudadera. — Eres una prisas.
— Pues bien que me aguantas. ¡Venga vamos!
Fui detrás de ella saliendo de los vestuarios y atravesamos el gimnasio rápidamente, a la salida había un grupo de chicos de nuestra edad esperando, supuse que eran ellos mientras nos acercábamos con rapidez.
Cuando llegamos a su altura Yoli saludó y le dio un beso rápido a un chico, supuse que era Maxi, su novio.
Seguí mirando alrededor, avergonzada y me encontré con esos ojos verdosos de los que tanto me había acordado durante esos días, estaba ahí. El chico de la tienda era amigo de Yoli.
— Chicos, esta es Eli, de Elizabeth. La chica de la que os había hablado. — Yoli me señaló sonriente y yo salí de mi mundo y agité un poco la mano como saludo. — Eli, estos son Maxi, mi novio — El aludido me saludo con un hola. — Dani, de Daniela. — Señaló a la única chica aparte de Yoli y de mí, la chica me saludo con la cabeza. — Miki, de Miguel. — Esta vez se trataba del único chico que quedaba aparte del de la tienda de música. Me saludó tímidamente y Yoli presentó al chico que ya conocía. — Y ese es Rudy.
Bueno, por lo menos ya sabía su nombre.
— Hola rubia. — Rudy me saludó.
— ¡Rudy! No empieces, te lo pido. — Yoli le regañó.
Rudy se limitó a reír y encogerse de hombros.
— No pasa nada, Yoli, no me voy a morir. — Bromeé rodando los ojos mientras todos reían.
Después de esa pequeña charla, decidimos empezar a encaminarnos la cafetería, la cual no tenía ni idea de donde estaba, pero yo les seguía. Según andábamos, Rudy se acercó a mí y empezó a andar a mi lado en silencio mientras los demás mantenían una animada conversación.
— Liz… cuanto tiempo… — Dijo en tono jocoso mientras me miraba por un momento.
— Ya ves, así que te llamas Rudy… — Contesté siguiéndole el juego. Él me miró con una sonrisa divertida mientras andábamos animadamente.
— ¿No has vuelto a la tienda? — Me preguntó y yo me puse nerviosa, porque llevaba yendo toda la semana solo por si me le encontraba.
— Eh, no… Bueno, sí, algún día, porque estoy pensando en comprarme un tocadiscos.
— ¿Para escuchar a Loquillo? — Dijo haciendo alusión a nuestra conversación de hacía días.
— Escucho más música aparte de Loquillo, ¿sabes?
— Sorpréndeme, ¿Hombres G? ¿M-Clan?
Había dado en el clavo la verdad, pero no quería admitirlo, así que tiré de otras bandas.
— Queen, Nirvana, Los Beatles, Extremoduro…
— Backstreet Boys…
Le miré sorprendida y medio riéndome.
— ¿Backstreet Boys? ¿En serio crees que escucho a los Backstreet Boys?
— ¿Por qué no?
— Porque tengo un mínimo de cultura musical.
Escuché las quejas de Yoli porque ella amaba a los Backstreet Boys y solté una risa.
— Bueno… Eso es negociable, escuchas a Loquillo. — Repuso el chico volviendo a nuestra conversación.
— Venga ya, tú mismo dijiste que Loquillo te gusta, solo que prefieres a Sabina. Cosa que me parece una falta de respeto hacia Loquillo, pero bueno.
Rudy fue a rebatirme, pero no le dio tiempo, porque ya estábamos delante de la cafetería. Yo lo supuse porque todos se dispusieron a entrar, y lo les seguí.
El sitio se llamaba Anna's, era de lo más acogedor. Era pequeño, estilo años 50, predominaban los tonos azules y rojos, era bastante pequeña y parecía que allí todo el mundo se conocía porque saludaron a los camareros con una sonrisa. Les seguí hacia la que parecía su mesa de siempre y me senté en uno de los sillones al lado de Miki y Rudy. En frente nuestra estaban Yoli y Maxi, muy juntitos al lado de Dani.
— ¿Qué te parece la cafetería, Eli? — Me preguntó Yoli después de que pidiésemos unos cafés.
— Es muy chula, muy de los años 50, la verdad.
Una de las camareras vino a tomar nota de lo que queríamos y le guiñó un ojo a Rudy con una sonrisa, por lo que él rio suavemente.
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Editado: 10.08.2026