Los demonios no duermen.
Porque cada uno de nosotros cargamos con un demonio interno eso lo dicen las lenguas antiguas. En cambio yo aprendí demasiado pronto que los míos no viven bajo la cama ni se esconden detrás de las puertas. No habitan entre los rincones oscuros donde la gente normal evita mirar. Los mios viven dentro de mi respiran conmigo, piensan conmigo. Esperan el momento perfecto para abrir los ojos mientras duermo y empiecen hacer de las suyas. Me llamo Rhianna,aunque hace años nadie me llama así.
En la Zona negra ese nombre suena demasiado pulcro, demasiado caro y demasiado humano. Aquí me conocen como Rhea, un nombre liviano, un nombre que no pesa y que puede borrarse igual que las huellas en el polvo. Sirve para sobrevivir, para pasar desapercibidas y no ser recordadas. Para no dejar las raíces que después alguien pueda arrancar.
Soy huérfana desde que tengo memoria nunca supe si eso fue una desgracia o un favor del destino, no tuve padres, ni una fotografía viejas , ni una historia triste que puedas contarle a los demás . Mi pasado es un archivo incompleto que el Gobierno selló bajo la palabras clasificado, como si yo fuera un peligro a un proyecto fallido del que prefiere deshacerce, a veces se me viene a la mente que soy una mentira mal construida. Mi vida comenzó el día que abrí los ojos en un orfanato de mala muerte lleno de niños que aprendieron a robar antes de leer. Nadie preguntó de dónde venía. Nadie quiso saberlo. Me bautizaron con un nombre que no era mío y me enseñaron rápido que en este mundo el silencio es más útil que la verdad.
Grendor fue la ciudad donde creci o donde e echo el intento de crecer un monstruo hecho de luces rotas, humo negro y secretos que nadie quiere cargar. Aquí las noches son eternas y el aire sabe a metal. Las calles huelen a sangre vieja y a descripción. La gente camina con la cabeza gacha, como si mirar demasiado arriba pudiera hacerlos desaparecer y era lógico nadie es lo suficientemente valiente se esconde entre una falsa fachada de valientes y se mueren por dentro. Todos saben que los demonios existen, pero prefieren llamarlos rumores, cuentos para asustar a los niños. No entiende que algunos demonios sonríen o se sientan en tu mesa a comer, visten trajes caros y ocupan un cargo importante en el gobierno. Otros controlan la mafia, las fronteras y la vida de cualquiera que respire en esta ciudad.
Yo crecí entre ellos pues conozco sus métodos pues trabajo como mensajera ilegal desde los trece años moviéndome entre las zonas prohibidas y callejones que no aparecen en los mapas. Entregó paquetes que nadie debería tocar y escuchó nombre que debo de olvidar por mi bien porque si los repitiera en voz alta, me aseguraría una tumba sin nombre. Nunca pregunto porque aquí una pregunta mal hecha puede costarte la lengua o algo mucho peor.
Nadie me protege nadie me espera y nadie me extrañaría si mañana desapareciera y aunque así, hay algo dentro de mí que nunca aprendió a esconderse. Algo que late dentro de mi propia alma en pena a veces, cuando siento miedo, mis ojos cambian de color. Un destello oscuro que me traiciona y que he aprendido a ocultar bajo el cabello o las sombras y a veces, cuando la rabia me atraviesa el cuerpo. pierde el control. No es un desmayo es peor es como si otra cosa, otra versión de mi tomar las riendas de mi vida.
Después sólo quedan fragmentos gritos y manos manchadas de sangre. El sabor metálico en la lengua. Durante años quise creer que era solo un error después de todo las cosas no siempre son lo que aparentan ser. Un trauma es una consecuencia de crecer sola en un mundo que muerde.
Pero la verdad no se puede esconder para siempre: crecí con los demonios, convivo con ellos y puede que yo sea uno de ellos o algo mucho peor.
La mafia lo intuye.
El Gobierno lo sabe y Grendor lo siente cada vez que camino entre las sombras. Mi existencia es un secreto a punto de explotar, un arma que no sé manejar y una historia que nunca fue escrita para tener un final feliz.
Aunque me aferre a la esperanza.
Aunque intente creer que merezco algo más probablemente todos merecemos algo más algo mejor. La verdad siempre camina detrás de mí, paciente lo sé desde hace tiempo. Este mundo no está hecho para que los débiles sobrevivan ni para que yo lo hiciera y como todo monstruo que se esconde entre humanos…..
Yo también estaba destinada a desaparecer como una vieja historia que se modifica con el tiempo hasta que quede en olvido total.