"Érase una vez un reino que sólo se podía encontrar al borde del mundo donde las estrellas habitaban y alumbraban el reino entero, en el gobernaba un rey y una reina, y ambos reyes tenían una hija, la princesa estaba destinada a gobernar, pero la noche en que la princesa nació recibió una terrible maldición.
Una bruja enemiga del reino, condeno a la princesa a perder su corazón cuando su vida llegara a los dieciocho años, para así mantener el equilibrio en el reino.
La bruja desapareció, mientras que la princesa creció con el miedo de perder su corazón, así como la bruja lo había decretado."
—Papá, pero ¿porque perderá su corazón? —pregunto un pequeño niño preocupado por la princesa.
—Se dice que el corazón de la princesa será el más bondadoso del reino, capaz de amar a cualquier criatura que habita en él y por ello todos desearan tenerlo —contesto su padre con una voz tranquila.
—Entonces... yo voy a defender a la princesa con mi escudo y espada —hablo fuerte simulando posees de caballero.
—Contamos con ello —su padre le sonrió enternecido
En ese momento la madre del niño intervino después de estar observando desde la puerta, la hora de dormir había llegado y no había manera de convencerla de cambiarla.
—Ya es hora de dormir.
—Por favor cinco minutos más —pedía el niño enterneciendo su voz y sus ojos.
El padre la vio de igual manera que el para que accediera, pero ella con su mirada y algunas muecas que era tarde y todos debían descansar para mañana.
—Tu mamá tiene razón es hora de dormir.
— ¿Enserio tienes que irte mañana? —preguntó con tristeza.
—Si, nuestro reino está en peligro y se necesita a todos los caballeros para defenderlo.
La madre se sentó al borde de la cama, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, el niño no soportaba ver a su madre llorar, así que su padre los tomo a ambos de la mano para recordarles que siempre estaría con ellos, pase lo que pase.
—Prométeme algo hijo, promete que mantendrás a salvo a nuestra reina.
— ¿Mamá? —susurro el niño
—Si —de ideal manera susurro —, ¿Puedo contar contigo para ellos?
—Claro.
—Muy bien, descansa mi pequeño, papá volverá pronto.
Su padre abandono la habitación, pero su madre se quedó unos minutos más, cuando estaba por irse un susurro del niño la detuvo, dio la vuelta para verlo y este sola miraba con sus ojos cansados, negándose a cerrar los ojos para que así este gran día que vivió junto a sus padres nunca terminara.
— ¿Qué ocurre?
—Puedes cantarme —susurró para que su padre no escuchara que seguía despierto.
—Si —susurró de igual manera.
Ella se sentó junto a él, se cubrieron con las mantas y él se acurruco junto a ella.
—Acurrúcate y cierra tus ojitos.
—Está bien.
Su madre comenzó a cantarle la canción que ella escribió para el, inspirada en las historias que su padre le contaba, era una manera de complementar.
"El caballero duerme ya, y junto a él su dragón esta con su fuego abrazador lo protege sin temor.
El caballero esperara el día en que los reinos se unirán, con su espada defenderá a la princesa de nunca más.
Los justos de corazón a él se unirán, caminarán hacia la tempestad y la magia brindara la valentía para luchar.
Donde los reinos se unirán para el corazón mantener, si más allá tú vas, a nunca mas no volverás."
Editado: 24.08.2026