Silencio, un silencio muy incómodo, samara no sabia si hablar o decir algo, quedaban unos minutos para llegar y nadie habia dicho ni una sola palabra.
Veía por la ventana el trayecto, el aire empezó a despeinar su cabello, lo acomodaba y volvia a moverse, esto lo notó el pelinegro que la veía de reojo, se relamió los labios y respiro profundo para hablar, porque si, estaba muriendo de neverios, no sabia como se habia atrevido a llevarla, ni el se la creia, su momento de valentía ya habia pasado y ahora no sabia que hacer.
"Dios dame fuerzas que me desmayo" pensó antes de agarrar valor y hablar.
— puedes subir el vidrio si gustas, para que no te despeines.
— ah si, muchas gracias.
Samanta subio el vidrio, y de nuevo, silencio. El chico pensó que mas podria decir y por fin se le ocurrió algo.
— ayer vi como te tropezabas.
¿Qué? ¿En serio dijo eso? Si, fue lo unico que logro decir, y se arrepintió al momento, queria bajarse del carro y esconderse en una cueva para siempre. Pero el miedo se fue cuando escuchó reír a Samara.
— ¿en serio? JAJA, que vergüenza, borra eso de tu mente.
"No estuvo tan mal" pensó el pelinegro y no pudo evitar sonreir.
— por cierto ¿Cómo te llamas? — preguntó samara.
— ah, si, me llamo Etiel. — respondió ya mas tranquilo, anteriormente estaba muy tenso, por fin relajó los hombros.
— ¿Etiel? Es un nombre raro, digo, esta lindo pero nunca lo habia oido. Yo me llamo Samara, mucho gusto.
Después de unos minutos estaban llegando a su destino, Etiel estacionó el auto y bajó de inmediato a abrirle la puerta a su copiloto. Samara bajo y tomo su mochila, revisó la hora en su celular y dió un brinco.
— ¡es tardisimo! Me voy, muchas gracias por el aventon, nos vemos. — y salió corriendo hacia su salón. Etiel solo se quedo mirando, no pudo evitar sonreir, le parecio algo tierno, cerro la puerta del auto y tambien se dirigió a su salón, muy feliz por cierto.
La campana sonó, era la hora del receso, Samara salio junto con Estefania, habian tenido un examen y para la mala suerte de samara llego diez minutos tardes, sin embargo puedo ser peor.
— ¿por qué llegaste tardes? Nunca te pasa — cuistionó Estafina mientras ambas bajaban las escaleras a la primera planta para ir a cafetería.
— me quede dormida, supongo que estaba muy cansada, no escuche la alarma, y no pasó jamas el camion, como lo odio, y asi quieren aumentar la tarifa — respondió camiando junto a su amiga.
— ¿y como llegaste si no paso el camión? No me digas que te viniste caminando, loca.
— claro que no, no llegaria, me dieron un aventon — ambas llegaron a la caféteria y Samara hizo fila para comprar un lonche.
— ¿En serioo? ¿Quien se atrevio a recoger a esta bagabunda? — dijo Estefania en tono dramatico a lo que Samara la golpeó levemente en el brazo — callate, fue... ¿Itfel? Algo asi, tenia normbre raro. — respondió a la vez que tomaba un lonche de jamón y pagaba.
— ¿ifiel? Que es eso.. ¡espera! ¿No querras decir Etiel?
— ah si, eso mero ¿lo conoces? — ambas caminaron hacia una mesa para sentarse, al llegar samara se dispuso a comer su lonche de jamón.
— Mmh, pues es algo famoso por su apariencia, es guapo y muchas han querido andar con él, pero no han podido, es medio rarito.
— ¿rarito? Yo lo vi muy normal, bastante equis, no se me hizo la gran cosa. — respondió para despues darle una buena mordida a su comida.
— asi que, no soy la gran cosa eh. — dijo una voz que provenia de atras de Samara, a lo cual ella se quedo inmovil, el portador de la voz camino y se puso frente a ella revelando su identidad. Samara no pudo evitar sorprenderse y tosió haciendo que la comida que tenia en su boca saliera disparada a la mesa.
Estafania no pudo evitarlo y estalló en risas. — ¡que ascoo, Sam! — Samara se puso roja de la vergüenza, sus mejillas ardieron como un lago de fuego.
— ¿estas bien? — preguntó Etiel, volteo a su alrededor y cuando vio lo que queria se acercó a una mesa, tomo unas servilletas y regreso. — ten, limpiate — Samara le miro apenada y tomo las servilletas limpiándose asi la boca y la mesa.
— disculpa, que vergüenza que hayas visto eso. — dijo sin mirarle a la cara, no podia, a demas Estefanía seguia riendose.
— ¿ver que? Yo más bien escuche que no era la gran cosa y... ¿que soy rarito? — dijo volteando a ver a Estefania, a lo cual ella se dejo de reir.
— eh.. oigan voy al baño, de tanto reirme creo que me hice encima. — y asi Estefania desaparecio.
Samara queria que se la tragara la tierra, se quedo ahi sola con ese chico que no hacia nada más que estar parado mirandola, tal vez si era raro.
— sientate o algo, que haces ahi.
— ah, no ya me voy, tengo cosas que hacer, solo queria decirte que si necesitas que te de raite a la prepa con gusto lo hago, siempre paso por donde vives, digo, para que no esperes el camión. — Samara pudo notar como Etiel hablaba sin mirarla a la cara y sus mejillas se tornaban de carmin. No sabia porque ese chico estaba ofreciendose a hacer algo asi.
— ah, no gracias, no quiero molestar, el camión no es tan malo, a demas ¿qué edad tienes para andar conduciendo? — cuestionó alzando una ceja.
— dieciocho, recién saqué mi licencia y el carro me lo presta mi papá, asi que no te preocupes, y bueno me voy, mi oferta esta disponible cuando gustes, nos vemos y... cuidado al comer. — dicho esto Etiel se fue dejando una Samara apenada.
Horas después Samara ya estaba en casa, estaba dando de cenar a su hermanito y a su abuela cuendo alguien llamo a la puerta.
— ¿Quién es? — preguntó a la vez que abria la puerta.
— hasta que te encuentro en casa, siempre abre tu hermano. — Samara sintió su cabeza doler de solo ver quien era. El dueño de la casa estaba ahí.
— oh, señor Agusto, bienvenido ¿gusta pasar? — respondió intentando verse calmada.
— No gracias, solo vengo a decirte que debes tres meses de renta, he sido muy paciente contigo, se que tu situación es difícil pero no puedo dejarlo pasar más y con toda la pena de mi alma, si no pagas antes de el proximo viernes tendran que desalojar la vivienda.