Arena Negra

Prólogo

La niebla se arrastraba como un ser vivo, denso y palpitante, deslizándose entre las calles vacías de Blackwater Hollow con una deliberación casi humana. No era la niebla común de la costa; no refrescaba, no calmaba. Esta pesaba. Esta respiraba. Su aliento era cálido, húmedo, impregnado de un amargor extraño, mezcla de hierba podrida y mar enfermo, una fragancia que se adhería a la garganta como un presagio.

El océano, siempre cercano, apenas se dejaba oír. Su rumor acostumbrado se perdía bajo el peso de la bruma, volviéndose un susurro apagado, como si incluso el mar temiera perturbar aquello que habitaba entre la neblina.

Y en medio de ese vacío gris, un niño corría.

Su pequeño cuerpo se movía más por pánico que por voluntad. Cada paso parecía arrancarle una parte del aire, como si el mundo se hubiera vuelto espeso, denso, una prisión intangible que lo presionaba desde todos los lados. Su respiración era un jadeo quebrado, un hilo de vida que amenazaba con extinguirse a cada tropezón. El miedo lo consumía, no un miedo aprendido, sino uno más antiguo, primitivo, incrustado en los huesos: ese terror que nace antes incluso del pensamiento.

Algo lo perseguía.

No lo veía. No lo escuchaba. Pero lo sentía.

La niebla devoraba el sonido de sus pasos, devolviéndole un eco deformado que parecía moverse por su cuenta, como si la bruma caminara con él. El niño intentó avanzar más rápido, pero el terror le hacía torpes las piernas. Cada contacto del pie con el suelo era un golpe de advertencia: la certeza de que no estaba solo.

Un susurro cruzó la niebla.

No era viento. No era voz. Era un roce, un murmullo sin forma, como si la niebla exhalara directamente sobre su cuello. El niño se detuvo de golpe; su corazón martilló tan fuerte que parecía querer huir por su garganta, abandonarlo.

En la espesura gris, algo se movió.

No era una criatura con contorno definido. Era una sombra que se contraía y expandía, que se dispersaba y recomponía, como si hubiera olvidado cómo debía sostener un cuerpo. No avanzaba con pasos ni con flote; simplemente surgía, siempre un poco más cerca.

El instinto lo empujó a correr. Y corrió.

Pero la niebla cambió.

El aire se hizo más espeso, más pesado. Entrar en él era como hundirse bajo el agua: cada movimiento más lento, cada respiración más difícil. Sus piernas temblaban, y la bruma se aferraba a su piel como un tejido vivo que lo absorbía.

El olor cambió.

Era pútrido, salado, profundo. Como mar descompuesto. Como algo antiguo que había despertado tras demasiado tiempo de quietud.

La figura apareció.

Deslizándose. Sin prisa. Sin sonido.

Un leve crujido acompañaba su avance, un sonido frágil, como huesos que se rompen bajo el agua. El niño quiso gritar, pero la niebla le robó la voz antes de que escapara de sus labios.

Un frío antinatural lo rodeó.

El aire se volvió cadenas invisibles. No podía mover los brazos. No podía mover las piernas. Incluso sus pensamientos parecían atrapados, reducidos a destellos que se apagaban antes de tomar forma.

La criatura no necesitó tocarlo.

Su presencia bastó.

El niño sintió cómo algo en su interior comenzaba a aflojarse: sus recuerdos, sus miedos, su propia identidad se deshacían lentamente, como tinta extendiéndose sobre agua. No había dolor. Ni violencia. Solo una disolución suave y brutal a la vez.

Su terror perdió bordes. Su nombre dejó de tener significado.

La niebla se apretó alrededor de él como un abrazo final.

La figura lo observó con ojos que no brillaban, ojos antiguos, ajenos, para los que no existía prisa. El niño exhaló un último aliento tembloroso. Y la niebla lo bebió.

Entonces dejó de ser.

No fue una muerte. Fue desaparición. Fue deshacimiento.
Fue olvido.

La criatura permaneció un instante más, inmóvil, paciente, como saboreando el eco de lo que había consumido. Luego, sin cambiar de forma, sin moverse realmente, se disolvió de nuevo en la niebla.

Y el pueblo siguió dormido.

Nadie recordaría al niño.

Porque en Blackwater Hollow, la niebla no solo cubre.
Devora.
Y el olvido es más antiguo que el mar.




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