_ No saben cómo me estoy conteniendo para no agarrarlos y degollarlos a todos _les decía Zero a los hombres con una mirada de furia mientras se convertía en su ser espiritual.
Ante eso, los hombres solo atinaron a levantarse y comenzar a vestirse.
—¡Zong! Llama a los otros guardias y que los arresten. También quiero que me hagas una lista de los que entraron a esta carpa. ¡¿Me escuchaste?! No quiero que se escape nadie del castigo.
_Como usted ordene _asintió Zong mientras buscaba a sus compañeros de confianza, quienes sabía que también estaban en desacuerdo con lo sucedido, pero al ser la minoría no pudieron hacer nada.
—Pero Zero, es solo una chupasangre. No hemos hecho nada malo, solo estábamos divirtiéndonos con ella —intentaban explicarle desesperadamente.
Zero, asqueado por las excusas de sus hombres, agarró del cuello al que tenía más cerca. Mientras desprendía un aura asesina, comenzó a hablar mirándolos a todos.
—La verdad es que yo también me muero de ganas de jugar un poco… pero con todos ustedes, manga de bestias. Me dan muchas ganas de jugar a masacrarlos, pero ¿saben por qué no lo hago? Porque sé que estaría mal.
Zero apretó más el cuello del hombre que tenía en sus garras, clavándole las uñas. Los demás quedaron paralizados mientras veían a su compañero quedarse sin aire, hasta que llegaron los otros guardias y Zero lo soltó.
—Zong, llama a las mujeres de la aldea para que la atiendan. Nadie más, aparte de ellas o de mí, se le va a volver a acercar. ¡¿Entendieron?! —gritó con rabia mientras salía de la tienda.
—¡Sí, señor! —gritaron los soldados al unísono.
—Zong —llamó Zero al chico que acababa de regresar tras avisar a las mujeres para que fueran a asistir a la chupasangre—.
¿Hace cuánto he estado inconsciente? —preguntó cerrando la mano con fuerza para contener la rabia.
—Hace dos semanas, señor. Por eso mismo deberíamos ir de nuevo a la tienda para que descanse.
Zero, al escuchar que estuvo tanto tiempo inconsciente, sintió cómo su garganta se tensaba por la angustia.
—No pienso ir a ninguna parte. Tráeme algo cómodo; me voy a quedar aquí —informó mientras se sentaba en el pasto.
—Pero, Zero, no…
—También tráeme algo de comer. Tengo hambre —ordenó, cortando lo que su compañero iba a decir.
—Está bien, ya le traeré todo lo necesario para que esté cómodo aquí —respondió, al darse cuenta de que, dijera lo que dijera, Zero no iba a moverse de ese lugar.
—También acuérdate de averiguar quiénes más violaron a la chupasangre. Quiero que se les castigue severamente para que no vuelva a pasar lo que sucedió. Quiero que todo Afternon sepa que bajo mi mando esos actos deplorables no se van a permitir.
—Aunque le haga la lista, no sé si logrará mantener a esos soldados encarcelados por mucho tiempo.
—¿Por qué lo dices?
—Un superior les dio permiso.
—¿Un superior? ¿Quién?
—Berser. Les dijo que hicieran lo que quisieran con ella, por eso muchos piensan acudir a él para zafar de este tema.
—¿Me estás diciendo que Berser la violó?
—No, claro que no. Él solo vino a ver cómo iba todo cuando usted estaba inconsciente. Los soldados le preguntaron qué hacían con la chupasangre, y él los ignoró. Les dijo que no le interesaba, que no era asunto suyo y que hicieran lo que quisieran. No creo que haya pensado que la iban a violar, pero aun así ellos aprovecharon la oportunidad para hacer lo que quisieron.
—Entonces no es válido. Todos sabemos qué hay que hacer cuando encarcelamos a un Clandur, y violarlos no está en la lista de cosas permitidas. Además, cambiar las palabras de Berser a su favor es un acto deplorable. Estoy seguro de que no le va a gustar nada cuando se entere. Lo conozco desde hace años; es un hombre serio, de familia. Déjalos que hablen con él. Será interesante ver cómo les da una lección.
—Sí, tiene razón. No lo había pensado así.
—Zong, quiero preguntarte algo, y más vale que seas sincero, porque me voy a dar cuenta si me mientes. ¿Tú participaste?
—No, ¿cómo cree? Yo estoy casado y tengo hijos, no haría algo así. Además intenté detenerlos, pero…
—Pero ganaron por mayoría, entiendo. No te preocupes —le dijo Zero al ver que se sentía arrepentido—. No voy a castigarlos por no haber hecho algo al respecto. Si te sientes mal con esto, asegúrate de que todos sepan del castigo que se les dará a esos soldados. Así nos aseguraremos de que los nuevos que se alisten sean hombres honrados, ya que los deshonrosos no se atreverán a venir con nosotros. También tráeme papel. Me aseguraré de que las familias sepan la razón por la cual estos hombres fueron despedidos.
—Pero muchos están casados. Se va a armar un escándalo cuando se enteren.
—Con más razón les vamos a escribir. Me pregunto qué pensarán sus esposas, madres y hermanas de todo esto. Será interesante verlo —le explicaba con una sonrisa maliciosa—. Además, no solo creo que sus esposas reaccionen. Imagínate lo orgullosa que va a estar Marga al saber que no estás involucrado en todo esto. Te va a esperar con los brazos abiertos y, ¿por qué no?, quizás hasta te sorprenda —decía riéndose Zero.
Eso provocó que Zong se pusiera colorado al pensar en su esposa.
—Supongo que ahora no es tan mala idea, ¿no?
—No, supongo que no. Ellos se lo buscaron —respondió avergonzado.
—Bien, ahora ve y haz lo que te pedí.
Después de un tiempo llegaron las mujeres de la aldea, trayendo con ellas una fuente grande y muchos baldes con agua caliente para bañar a la chupasangre. Detrás llegó otra con comida, algo confundida porque no sabía qué darle, ya que ellos solo se alimentan de sangre.
Después de un rato salieron todas las señoras y Zero se acercó a la mayor de ellas para preguntarle cómo se encontraba.
—Mire, la verdad no encuentro palabras para explicarle cómo está esa criatura. Si bien es una salvaje, lo que le hicieron esos hombres fue un acto aún más salvaje. Está destrozada. Ahora se quedó acostada, con una mirada perdida. Pareciera que ni siquiera nos ve. Incluso no se movió en ningún momento; la movimos e hicimos todo nosotras. Parecía como si hubiéramos bañado a un cuerpo muerto.
#5625 en Novela romántica
#1599 en Fantasía
#802 en Personajes sobrenaturales
creaturas sobrenaturales e inventadas, romanse prohibido, fantasía osura
Editado: 05.03.2026