Armonía en Ti

La memoria clausurada

Mayo 20, 2025.

Isaiah

Entrar al lugar fue más frío de lo que imaginé. No solo por el aire acondicionado exagerado, sino por la forma en la que estaba diseñado para recordarte que estabas en la mira y que todo estaba bajo su control. Mostré mi identificación, dijeron mi nombre en voz alta y lo repitieron como si necesitaran confirmación. Dejé mis cosas en un casillero de metal.

Pasé por el detector de metales con los hombros tensos. Un guardia me observó sin expresión mientras me indicaba por donde caminar. Las puertas se abrían y cerraban solas, una tras otra, con un zumbido mecánico que me erizaba la piel.

Después de ese recorrido, al fin había llegado a la sala de visitas. Me senté frente al vidrio grueso, con el télefono negro colgando a un costado, observando mi reflejo distorsionado en la superficie transparente.Por un segundo pensé que no iba a llegar. Que algo pasaría y me dirían que la visita había sido cancelada.

Entonces apareció.

Entró por la puerta del otro lado, escoltado, su expresión reflejaba un gran cansancio y las arrugas en su rostro me hacían darme cuenta que el tiempo había pasado también para él. Tantos años sin conocerlo, solo con una foto de él y ahora estaba enfrente de mí.

Tomó asiento y me miró por unos minutos, seguido de eso tomó el teléfono, esperando que yo hiciera la misma acción. No sabía si agarrar el teléfono y comenzar a hablar con él o simplemente huir de aquí.

Hace unos minutos atrás creía que era una buena idea el venir a la cárcel y conocerlo, pero en este momento, al tenerlo frente a mí, sentía que era la peor idea que había tenido.

Me armé de valor, aunque mis manos temblaban un poco, di un profundo suspiro y coloque el teléfono en mi oído.

—Hola, hijo...

Hijo

Era la primera vez en mi vida que escuchaba esa palabras por parte de él. Si, era su hijo, sin embargo, durante muchos años deseé que eso no fuera verdad.

—¿Cómo has estado?— quería contestar, decirle, preguntarle muchas cosas, pero en ese momento no salía ninguna palabra de mi boca, estaba paralizado —Supongo que estás bien, te ves bien.

—Podría estar mejor.

Mi vida sería diferente si él no estuviera aquí, mi madre no sufriría si él no la engañaba o quizá su vida sería mejor si yo no hubiera nacido.

—Sé que no ha sido fácil, lo siento, debes estar pagando las consecuencias de mis errores.

Se me dificultaba poder ver la sinceridad en sus palabras, ya que lo único que he sabido sobre él son sus mentiras.

—No es sencillo... mamá es la más afectada.

A lo largo de estos años, ella simplemente ha intentado darme lo mejor. Trabaja muchas horas, y el cansancio se le nota en cada parte del cuerpo. Además del sufrimiento que carga día tras día, verla llorar a escondidas era algo que me destrozaba el corazón.

—No lo merecía... estoy muy arrepentido.— su mirada se desvió por un momento, parecía estar pensando —Ella... no quiere verme, ¿verdad?

Sin decir nada él entendió la respuesta, desde que soy pequeño no viene a verlo, intentó mantenerme alejado de él durante todos estos años, pero en algún momento tenía que enfrentarme a mi padre, no podía ignorarlo toda mi vida.

—Hace poco... comenzamos a tirar tus cosas...

Su mirada volvió hacia mí. Después de tanto tiempo, estábamos empezando a avanzar sin él. Mi madre lo estaba soltando; por eso estaba aquí. Había algunas cosas que ella quería que le preguntara: ¿qué hacer con ellas?

—Esto— saque el cuaderno que se encontraba escondido en mi sudadera, se lo mostre y su expresión fue de asombro.

—¿Sabes lo que hay en ese cuaderno?

—No— Aunque al principio me causo curiosidad, no vi en su interior, mamá parecía saber de que se trata pero preferí mantenerme al margen.

—En ese cuaderno, está el porque estoy aquí— miré la libreta, sentí un golpe seco en el pecho.

—¿Podrías abrirlo?

Mis dedos recorrieron el borde con cuidado, como si el objeto pudiera reaccionar. Quise saber qué había dentro. La idea no me soltaba, aunque no me atrevía.

El motivo por el cual termino en la carcél, nunca lo supe, solamente entendía que no era algo bueno. Dudaba, a pesar de eso, creo que necesitaba saber la verdad.
Lo abrí y comence a leer su interior.

Era un diario.



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En el texto hay: romance, drama, 90s

Editado: 31.01.2026

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