Aroa

Kalopsia

Te veo llegar.

Tienes una bicicleta negra deportiva.

La estacionas.

Unas chicas de tu clase se acercan a ti.

Preguntan algo y muestran una sonrisa que oculta más de lo que revela.

Paso al costado de ellas empujando a un alumno que camina a mi lado, ellas caen al suelo.

No me ves.

No es necesario.

Te vas al escuchar la campana.

Dejándolas atrás, mientras se levantan solas.

No cruzas más palabras con aquellas chicas.

Y justo cuándo te vas empiezan a soltar barbaridades sobre ti.

Cosas que no son ciertas.

¿Cuándo alguien se tomó la molestia de conocerte tal y cómo eres?

¿Cuándo alguien hizo el intento de hacerte sentir bien?

Hipócritas.

Todos ellos que te sonríen con sorna, con envidia, con odio.

Son unos hipócritas que te buscan cuando lo necesitan.

Que hablan mal de ti.

Pero te admiro, ¿sabes por qué Aroa?

Porque pasas al lado de ellos con indiferencia.

Sus palabras carecen de importancia.

Eres tú y eso es lo que importa.

Mientras te ames.

Mientras pienses en ti antes que en los demás.

Mientras lo que digan los demás no permitas que te afecte, que te dañe de manera irreversible, no dejes que te importe.

Entonces el mundo puede irse donde quiera, al igual que esas personas.

Tú chica amante de los libros.

Tú chica de gustos extravagantes.

Tú chica única.

A veces arrogante, otra egocéntrica, pero al final sigues siendo tú.

Y eso es lo que eres.

Déjame decirte algo.

Eres perfecta a tú manera.

No cambies aquello por gente que no lo vale.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.