Aroa

Ojalá

En aquella habitación cubierta por la oscuridad vuelvo a sentir esa sensación de dolor

Del vacio, de un alma en pena.

Entras.

Te observó.

Esa fue la primera vez que le pediste a Dios ayuda.

El ruego soltado de tus labios, podría romperle un poco el corazón a alguien con la suficiente empatia, con el suficiente amor.

Pero existe un detalle.

Yo en teoría no existo.

Nunca podrías verme.

Pero yo si.

Yo soy un ángel, cariño.

Yo debo protegerte.

Esa fue la orden y mi decisión.

Pero Dios es misericordioso y me permitió pasar un tiempo contigo.

La primera vez que te vi en mi forma humana, mi corazón empezó a golpear fuerte contra mi pecho.

La cuartada que me había creado era que yo era un chico de intercambio, mis padres viajaban todo el tiempo, por ende estaba solo, siempre.

El primer día nos sentamos juntos, y bueno yo no soy tímido, entable conversación contigo, eres alguien precavida, fría, pero yo se mejor que nadie que todo aquello no es mas que una mascara.

Así fue durante cinco meses, nos hicimos amigos.

Te protegí.

Te ayude.

Te defendí.

Te enseñe todo lo que habías ignorado

Te mostré mi mundo.

Te enseñe la genuina felicidad, aquella que no proviene de los libros.

Auto superación.

Auto estima

La magnificencia del amor propio, vivido en carne propia.

Tu corazón debe latir primero por ti y luego puedes pensar en el mundo.

En tres años ya te había enseñado lo que al resto de personas les toma una vida.

Pero aunque sabia que debía irme

Desee tanto poder quedarme a tu lado

Incluso si sabia que no seria posible

Yo debería irme tarde o temprano y la sola idea de que sufras de nuevo me es inconcebible.

Hice una promesa, Aroa

Y voy a cumplirla.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.