Aroa

Limerencia

Mi nombre es...¿Bueno que importa?

Estamos a mitad de curso, es invierno.

Y de nuevo solo llevas un abrigo, estas temblando como una hoja.

Cuando el timbre toca pongo sobre tus hombros la chaqueta que cargo, una especialmente para ti.

He perdido la cuenta de cuantas chaquetas, abrigos, libros, flores y rosas te he dado.

Los números no son importantes cuando se trata de ti.

Me quede en el anonimato.

Me volví un recuerdo.

Me volví una emoción pasajera, para alegrar tus días tristes.

Me volví tangente para acompañarte todos los días.

Soy la consciencia que pide a gritos que te ames.

Soy el regalo olvidado en un cajón.

Porque al final yo lo elegí.

Obviando algo, no todo siempre sale como quieres.

"Pero...¿que?"

Escucho claramente la pregunta no formulada cuando deposito la chaqueta en tus hombros

Me dejo perder entre la multitud de estudiantes.

Pero atento a tu rostro, a ti.

Metes las manos en los bolsillos de la chaqueta, veo como sacas la carta que esta dentro de ella, lees con una sonrisa en los labios, de esas que no permites que nadie las conozca.

El mejor regalo que le podemos dar a alguien no es algo material

Es tu sola presencia

Como amigos, son los recuerdos dejados de forma permanente

Eso fue lo que siempre pensé al verte todos los días

Te consumió la soledad

La sociedad

Solo necesitabas un empujón que dijera.

"Es hora de escucharte a ti misma, de amarte a ti, no los escuches, aquí estoy, Aroa"

Solo le pido a Dios que te de toda la fuerza y sabiduría para afrontar los sucesos que vendrán.

Te prometo algo

Me quedare a tu lado hasta que llegue el momento de separarnos.

Mereces eso y mas.




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