Arte en Movimiento

Capítulo 17. Planeando una linda primera cita.

Jimin.

–Oh, Anya, pensé que estabas en la empresa –dije sorprendido al llegar a la sala, llamando su atención de la computadora frente a ella.

–Hoy decidí trabajar aquí en casa, ir a la oficina se siente demasiado cansado –suspira con cansancio.

–¿Cómo va todo con esa chica que te molesta? –pregunte preocupado, sentándome a su lado.

–Se ha tranquilizado, pero intenta molestar a mi pasante y eso no lo tolero, es sólo una niña que no sabe cómo defenderse todavía y que ella quiera aprovecharse de eso me repugna –hace una mueca de desagrado –. Como ella tiene clases el día de hoy, decidí no ir para evitar explotar y golpear a esa molestia.

–Creo que deberías de hacer algo, Anya, esto está afectándote más de lo que pensaste –le aconseje, mirando sus ojos cansados y su cuerpo tenso por contenerse para no ocasionar problemas.

La conozco, y sé que, por no ser por las políticas de la empresa, ya la hubiera golpeado, pero es algo que ha estado evitando, sólo lanzando palabras mordaces y haciendo advertencias, pero es no es suficiente para esa chica, porque sigue presionando y presionando, y ahora, se mete con su pasante, quien sólo quiere aprender, no a que la maltraten.

–Ya agendé una cita con Recursos Humanos para despedirla, tengo la suficiente evidencia y testigos para ello. Me gustaría decirte que será una lástima dejarla ir, pero no es cierto, no ayuda en nada, sólo estorba –ríe y aunque es una risa algo malvada, es la más real que he escuchado desde que ese acoso comenzó.

»Debo confesar que cuando decidí mudarme a Seúl, no esperaba a una acosadora y varias personas odiándome sin razón alguna, pero, considerando todo lo bueno que ha estado pasando, puedo ignorarlo.

–No creo que sea buena idea que normalices las cosas malas que pasan, ni tú ni nadie lo merece.

–Tranquilo, Minnie –palmea mi hombro –. Una parte de mi lo sabe, pero es un poco difícil renunciar a viejos hábitos –sonríe, revolviéndome el cabello –. Aun con todo eso, soy feliz de estar aquí, y muchísimo más de estar con JungKook, es la pareja ideal y siento que hemos aprendido mucho uno del otro.

–Eso es verdad, se notan los cambios y lo felices que están, eso me alegra muchísimo. Estaré esperando por la boda.

Anya se ríe, estirándose un poco. Dejando de lado las cosas feas que55 Anya ha experimentado, puedo ver en sus ojos lo feliz y amada que se siente por JungKook, y sé que él se siente de la misma manera. La forma en que la trata, la cuida, la mira y la consiente lo deja más que claro, por eso me sorprende que aun haya personas que dudan de su relación, cuando se notan que ambos están muy enamorados.

–Veremos si eso sucede, pero dejando eso de lado, ¿cuándo es tu siguiente presentación?

–En dos semanas, pero ya me siento bastante preparado.

–Excelente, estaré feliz de verlo, sobre todo, estoy muy curiosa de la presentación final. Dices que van a ser solos, ¿verdad?

–Así es, en ese último planeo bailar danza contemporánea y Elena va a interpretar una pieza de ballet. Tengo muchas ganas de ver eso, es uno de sus principales fortalezas.

–Apuesto que será impresionante ella tiene muchas facetas –sonríe, pero de una manera que me deja intrigado –. ¿Y qué pasa con Farijh? ¿Has hablado con ella?

–No hemos podido coincidir, ha estado ocupada con su trabajo final. Quiero invitarla a salir pronto.

–¿Cómo amigo?

–No, quiero invitarla a salir de manera romántica, quiero que sea mi novia –respondí con firmeza, porque es algo que realmente quiero que suceda.

–Vaya, Minie, estas siendo muy directo –se recarga del respaldo de la silla –. ¿Vas a decirle que te gusta?

–¿Es una de las cosas que quiero, pero, ¿y si no le gusto? ¿Si nada más siente admiración por mí?

–Minnie, voy a ser sincera contigo –habla con voz seria –, hasta un ciego se daría cuenta de lo cautivada que tienes a esa pequeña bailarina, se hacen corazones a su alrededor cada vez que habla de ti, sólo que es demasiado tímida para decírtelo.

–¿De vedad sucede eso? –pregunte incrédulo, pero sintiendo ternura al imaginar la escena.

–Te lo juro, es algo adorable, así que, en lugar de dudar tanto, llámala e invítala a salir, llévala a cenar, algo casual, pero en un lugar bonito, de hecho, tengo el lugar ideal para ello –sonríe, sacando su celular para mostrarme fotos –. Kate me ha llevado un par de veces y sirven comida deliciosa, además de que es bastante tranquilo, discreto y bonito.

–Sí, me gusta esa idea creo que es buen inicio. ¿Crees que se sienta presionada si le llevo un regalo?

–¿Bromeas? Usa a diario esos aretes que le regalaste en su cumpleaños, eso debe decirte lo mucho que le han gustado.

–Es cierto, la he visto con ellos en varias ocasiones, igual en la Academia –me detengo, recordando que la he visto pocas veces ahí después de su cumpleaños, a quien más he visto es a Elena.

Por un momento, llego a confundirme, pero no me causa incomodidad, más bien, curiosidad. ¿Cómo pude hacer esa asociación en mi cabeza? ¿Por qué a ambas las admiro? ¿Por qué les gusta el baile? ¿Qué fue lo que me llevó a confundirlas?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.