Desde tiempos remotos, la humanidad siempre ha convivido con fuerzas de la naturaleza invisibles para ellos. Pero han sido las brujas quienes han sabido florecer en la huerta marchita de la humanidad.
Ocultas a plena vista desarrollaron una sociedad que creció en paralelo con el mundo humano; y como parte de dicho sistema, adoptaron leyes que les permitieron sobrevivir a través de los siglos. Entre todas, una regla se alzó como inviolable: someterse a la autoridad de una soberana a la cual llamarían la Eterna.
A diferencia de los soberanos del mundo humano, el estatus de Eterna no era hereditario ni mucho menos decidido por las masas. La forma de determinar quién ocupará el cargo es a través de la realización del sagrado Ritual de la Consagración. Solo aquella bruja que domine los poderosos 7 sacramentos será elevada como la siguiente Eterna.
Conforme la humanidad le abrió las puertas al siglo XXI y abrazó la era moderna, se olvidó por completo de la existencia de las brujas, cuyas huellas se disolvieron en la niebla de la superstición. Y sin embargo, estas leyendas del pasado, aunque siguen rondando el mundo, lo hacen en la oscuridad por temor a ser exterminadas.
Pero todo ello acabará cuando uno de sus miembros —que ignora su verdadera naturaleza— se convierta en la luz que atraviese las sombras del miedo y anuncie el comienzo de una nueva era en el mundo de las brujas y en el de los humanos.