Julio 11, 2016
FERNANDA POV:
—¿Notaste algo extraño en Luis Ángel? —le pregunté a Danna mientras salíamos de la escuela.
—Estaba muy distraído. Cuando le hablé, me contestó demasiado rápido, como si no me hubiera prestado atención.
—Como lo suponía.
—¿Suponer qué? —preguntó Danna mientras se amarraba el cabello.
—¿De qué hablan ustedes dos? —preguntó Daniela sumándose a la conversación.
—De Luis Ángel y tu hermano —contesté.
—¿De mi hermano?, ¿y eso por qué? —preguntó soltando una risa nerviosa. Sospechoso.
—¿Daniela, hay algo que nos quieras comentar? —pregunté tratando de indagar más.
—¿Yo?
—Sí, tú —apartó la vista de mí. Ocultaba algo—. Daniela —le llamé la atención.
—Creo que vi a Luis Ángel muy ansioso por querer hablar con mi hermano —murmuró.
—¿Qué dijiste? No te escuché.
—¡Que creo que Luis Ángel fue a resolver un tema pendiente con mi hermano! —gritó la menor de los Scott.
—Quieres decir que Luis Ángel se fue con Mateo para… —manifesté con una pizca de sorpresa.
—Mmm —fue lo único que gesticuló Daniela acabando con mi paciencia.
—¡Contesta de una buena vez! —solté exasperada.
—Sí, creo que sí —respondió uniendo sus dedos índices—. Luis Ángel se fue tras mi hermano luego de que lo viera irse con Willow en su auto.
—¡¿Mateo se fue con Willow?! —gritamos Danna y yo.
—Sí, Luis Ángel lo vio, no se veía muy contento que digamos, así que lo animé a que los siguiera para que hablen —confesó mientras se acomodaba el cabello.
—¿Eres consciente de que Luis Ángel, en el estado en el que estaba, no va a hablar con tu hermano, cierto? —le dijo Danna. Daniela movió su cabeza de lado a lado.
—Bueno, ahora no podemos hacer nada. Solo nos queda esperar a ver como salen las cosas —afirmé.
—Espero que aclaren todo. Mi hermano está colado por Luis Angel desde hace un buen tiempo, solo que no lo quiere admitir —confesó Daniela.
—¡Impactada! —exclamó Danna con sarcasmo.
—Recuérdame no contarte mis secretos más íntimos —le dije a Daniela.
Y hablando de bobos, en la otra acera estaban Ian y sus amigos del equipo de fútbol. Parece que iban a entrenar, ya que estaban con sus camisetas del equipo. Al poco tiempo una chica se unió al grupo y se le pegó a él.
Me decía a mí misma en ese instante: “Fernanda, ignóralo. No sabe lo que hace. Es feo y ni siquiera te gusta, olvídalo”. Pero pese a mis intentos por distraerme, no podía dejar de ver cómo le sonreía pícaramente al chico.
—Chicas hay que cruzar, el semáforo ya cambió —mientras cruzábamos me ataba el cabello con una simple cola.
—Aquí hay gato encerrado —comentó Danna por lo bajo.
Para cuando estuve al costado de Ian, me solté la cola y moví levemente la cabeza para que el viento me despeinara el cabello al mismo estilo que los comerciales de champús.
—Hola, chicos —saludé en general, pero dirigí mi atención en uno en especial—. Hola, Frank.
—Ho-ho-hola, Fernanda —balbuceó el pobre.
—No olvides el trabajo grupal que tenemos de literatura —mentí esperando que me siguiera la corriente.
—El trabajo, sí el trabajo. ¿Qué trabajo? —rayos.
—¿De qué trabajo hablas? —preguntó Ian apartando a la chica de su lado.
—Un trabajo extra que debemos presentar Frank y yo. ¿Lo recuerdas? —Frank comenzó a temblar como perrito chino y sus manos empezaron a sudar.
En mi mente repetía una y otra vez: **Frank, solo sígueme la corriente**. Luego de unos breves segundos, el chico comenzó a hablar.
—Ya recordé, el trabajo de los autores que pedimos para los puntos extras —dijo mientras esbozaba una cara de felicidad por “supuestamente” haberse acordado.
—Ese mismo —le contesté—. Solo vine a decirte que te espero en mi casa hoy para hacerlo, ven a las 5:00 p.m.
—Ahí estaré —contestó mientras depositaba un beso en mi mejilla.
—Entonces, te veo más tarde. Adiós —me despedí guiñándole un ojo. Me fui viendo la cara roja de Ian quien ahora le estaba increpando Dios sabe qué al pobre de Frank.
—Tanto show para que luego lo ignores durante el resto de la semana —se mofó Danna—. Aunque debo admitir que fue una muy buena jugada, maestra —me guiñó un ojo y me levantó su dedo pulgar.
—Mejor ya vámonos donde Penny o llegaremos tarde —dije dejando todo atrás.
Pensé que no sentía nada por él.
Durante todo el trayecto, Daniela y Danna conversaban sobre los chicos más lindos de la escuela. Yo estaba enfocada en Ian. Creo que seguiré el ejemplo de Luis Ángel y seré yo la de la iniciativa. Sí, eso haré.
El sonido agudo de las sirenas cortó el aire a nuestro alrededor. Patrulleros de policía y hasta una ambulancia estaban estacionados en las afueras de la casa de Penny.