Octubre 03, 2016
LUIS ÁNGEL POV:
Reuní a todos en la torre del reloj al terminar la jornada de clases, tal como me lo pidió Norma.
Las chicas pusieron el grito al cielo cuando no vieron a Samuel. Ahí fue cuando les tuve que contar lo que el director Harvey le hizo. La sensación de extrañeza junto con reclamos de por qué hizo eso fue unánime en todo el grupo.
Norma preguntó quién era ese tal Samuel, a lo que le conté toda la historia sobre el secuestro de la semana pasada. Ella escuchó atenta y mientras continuaba ladeaba la cabeza y en sus labios se articulaban sonrisas. Incluso se tomó bien el hecho de que el director haya matado a Samuel, pues para ella todos debían morir sin contemplaciones.
Yo, a diferencia de ella, estaba fastidiado por el acto unilateral del director, pero ya no había mucho qué hacer y tampoco es que lo pudiera juzgar. Si me ponía a reflexionar, yo también cometí varios actos unilaterales concernientes con la muerte de un enemigo, como Willow.
En fin, luego de acabar con ese debate sobre Samuel y el director, procedimos con el otro tema.
—¿Qué es eso tan importante que nos tienes que contar, Norma?
—Es una buena noticia para ustedes —contestó con una sonrisa muy grande—. He estado analizando su desenvolvimiento y he llegado a la conclusión que ya están preparados para realizar el siguiente sacramento: transitus, el poder de viajar al otro lado.
—¡¿Qué!?—exclamó Fernanda muy confundida—. ¿Estás segura de que ya estamos listos? Sin ofender muchachos, pero realizar ese conjuro podría significar nuestra muerte.
—¡Muerte! —repitió Daniela en voz alta.
Norma nos dijo que no debíamos menospreciar nuestro avance. Confía en que estamos listos y que tiene un plan para que todo salga bien.
—La mejor oportunidad para conjurar ese sacramento será en luna llena, a fin de mes.
—¿Por qué en luna llena?
—Porque es cuando nuestros poderes aumentan considerablemente.
La miré entrecerrando los ojos y ladeando la cabeza. No sé nada sobre la magia detrás de nuestros poderes, así que tampoco sé cuándo es un buen momento o no para realizar ciertos actos de magia.
Norma tomó asiento en una silla y nos invitó a sentarnos en el suelo con motivo para oír una vieja historia.
—Hay una leyenda muy antigua que relata que Yesabel, una bruja de la región, descubrió que sus habilidades mejoraban en luna llena. Tanto era el maná que obtuvo de la luna que podía controlar la mente de toda una aldea al mismo tiempo sin sudar o hacer crecer un gran bosque en el desierto, cosa que para una bruja o hechicero experimentado le sería difícil hacer en circunstancias normales.
—Entendimos el punto, pero… —tragué saliva— se nos hace raro de que ya estemos listos para hacerlo. Como dice Fernanda: aún no hemos desarrollado al cien por ciento nuestros poderes.
—Tonterías, mi niño. Están listos para esto y más —su insistencia me causaba extrañeza: no hace poco ni yo estaba listo para controlar la quintaesencia y creo que aún me falta mucho por desarrollar. Casi lo mismo puedo decir de mis demás amigas. Sus caras dubitativas y expresiones tensas auguraban su falta de seguridad para completar el desafío—. Bueno, habrá luna llena este 31 de octubre.
—¡Halloween! —exclamó chillando Danna.
—Sí, justo en Halloween —repitió tensando los labios.
—Pero yo quería salir a disfrazarme.
—Creo que podemos hacerlo antes de hacer el reto ¿No lo creen chicas? —todas asintieron—. ¡Perfecto! Será entonces antes de la media noche.
—Sí, pero no tarden, el poder de la luna llena no es para siempre.
—Estaremos aquí antes, Norma.
Luego de acodar reunirnos aquí después de noche de brujas, cada uno regresó a casa, con un sentimiento muy extraño dentro del corazón y muchas preguntas que nos quitaban confianza: ¿Estaremos haciendo lo correcto?, ¿funcionaría el hechizo?, ¿podremos volver? Espero de todo corazón que podamos lograrlo.
Octubre 31, 2016
—¿De qué te has disfrazado? —preguntó Fernanda observándome de pies a cabeza.
—No es obvio, se ha disfrazado de motociclista de carretera, por eso lleva puesto la chaqueta de cuero —contestó Danna.
—No, yo creo que es Arnold Schwarzenegger de Terminator. ¿No es así? —sugirió Pamela.
Me llevé la mano a la cara.
—No, tontas. Me he disfrazado de John Travolta de Grease
—¡Ah! Con que eso era —exclamaron las tres.
—Sí.
—Sigo pensando que te pareces más al de Terminator —opinó Pamela de nuevo.
—Solo vayámonos de aquí antes de que se acabe la noche —sentencié.
—Por cierto. ¿Daniela y los demás no vendrán? —preguntó Danna.
—Dijeron que nos darían el alcance en el parque. Ya deben estar ahí.
Salimos de la casa de Fernanda para encontrarnos con los demás.