Artes Prohibidas 1: El Despertar

Capítulo 30. El último baile

Diciembre 09, 2016

LUIS ÁNGEL POV:

Lo primero que me preguntó Fernanda en cuanto me vio entrar por la puerta del salón fue qué había pasado ayer. Danna se sumó al interrogatorio preguntando si les contaría algo.

Estaba emocionalmente consumido y golpeado por los hechos de las recientes horas.

Les conté todo lo que pasó entre Mateo, su padre y yo. Después de eso, ¿lloré toda la noche? No. ¿Sufrí en silencio? Sí.

—¡Oh! —exclamó Danna.

—Ojalá esa hubiera sido su reacción. Se puso histérico, me botó de su casa no sin antes amenazarme.

Pamela preguntó si Mateo había dicho algo. Yo negué.

—Se petrificó cuando escuchó los gritos de su padre. No dijo nada y, sabes, no lo juzgo. Salió del closet sin quererlo en frente de su padre. Y para colmo él no lo aceptó. No me imagino lo mal que lo debe estar pasando.

—Yo sé que no debería decir esto, pero creo que pudo haber hecho algo al respecto —comentó Fernanda.

—¿Cómo enfrentarse a su padre y empeorarlo aún más? Eso no hubiera ayudado en nada.

—Igual creo que podía haber servido de algo, por lo menos para ti —insinuó. Iba a decirle algo, pero fuimos interrumpidos por la presencia del director.

—Buenos días, alumnos —todo el mundo se fue a sentar a sus sitios—. Como ya saben, el próximo miércoles es la ceremonia de graduación y el día siguiente es la fiesta de promoción.

—¡Yujuuu, sí! —celebró un chico de la clase interrumpiendo al director. Todos los demás se rieron por la ocurrencia.

—Una hermosa etapa culmina en sus vidas y abre paso a una nueva. Espero que se esfuercen mucho en los últimos exámenes que tomarán hoy y los próximos días. Sé que saldrán victoriosos y podrán cumplir con una de sus metas en la vida. Les deseo muchos éxitos a todos ustedes.

Luego de su mini discurso se retiró del salón no sin antes darme una última ojeada, lo que me hizo acordar de algo.

—Lo olvidaba. Chicas, ayer me encontré con Norma.

—Apareció al fin. ¿Qué te dijo?

—Que el próximo jueves hay luna llena, espera que hagamos el sacramento transitus.

—¡El próximo jueves! No, eso es imposible. Es la fiesta de promoción. ¿Cómo espera que nos lo perdamos?

—Lo mismo le dije yo, que iba a ser muy complicado por el baile, pero ella insistió.

—No pretenderás ir, ¿no?

—Claro que no. Jamás me perdería el baile, pase lo que pase.

Diciembre 13, 2016

LUIS ÁNGEL POV:

Llegó el tan ansiado día: la ceremonia de graduación. Hoy oficialmente termino la escuela.

Era lo único bueno que me pasaba esta semana, lo peor: Mateo. Luego de la discusión en su casa, no lo he vuelto a ver, ni en clases ni fuera de ellas. Tampoco he visto a Daniela. Parece como si la tierra se los hubiera tragado. Tampoco responde los mensajes. Supongo que se estaba dando su tiempo, pero no era consciente de que se estaba perdiendo los exámenes finales sin los cuales no se podrá graduar.

—Hijo, ¿estás listo? —preguntó mi mamá. Ya estaba arreglada para la ceremonia. Yo asentí con una sonrisa cerrada—. ¿Sigues pensando en Mateo, cierto? —le dio directo al clavo. Suspiré cansado; la situación se había vuelto asfixiante—. Sabes, el amor suele doler muchas veces, pero al final las heridas sanan, hijo, ellas siempre sanan. Mateo no te ha hecho nada malo, es su padre quien está mal por no aceptarlo por quien es. Este mundo, esta sociedad aún no está preparada para aceptar a personas tan increíbles como tú. Sus mentes cerradas no les dejan ver y pensar más allá del horizonte que los limita. Estoy segura de que un día tú podrás expresar todo tu amor y todo tu ser con libertad, sin temor a ser juzgado por nadie. Debes ser muy valiente, hijo mío —se acercó a mí y depositó un cálido y maternal beso en la frente—. Te amo mucho, Luis Ángel, nunca lo olvides.

—Gracias, mamá. Por todo.

—No hay de que, amor. No hay de que.

Las palabras de mi progenitora calaron en mi pecho y me soltaron de las garras asfixiantes de la incertidumbre. No me sentía al cien por ciento, pero siquiera estaba mejor que antes.

Ya estaba listo.

—¿Cómo me veo?

—Por quinta vez en el día, te ves bien, Fernanda —volví a repetirle lo mismo.

—Lo siento, es que quiero verme bien en la foto —se excusó.

—Como todos —respondí rodeando los ojos y perdiendo la mirada en la nada.

—¿Sigues pensando en él?

—Así es, sigo pensando en él —respondí soltando los brazos lentamente y dejándolos caer.

—No lo veo por aquí. Tampoco veo a Daniela.

—Lo sé, es muy raro todo esto.

—¿Les habrá pasado algo malo? —insinuó Pamela. Millones de escenarios negativos vinieron a mi mente, siendo los cazadores los principales antagonistas.

—Para qué le dijiste eso, mira como lo pusiste —le reclamó Fernanda.




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