Artes Prohibidas 2: El Ascenso

Capítulo 14. La primera guardia, parte 1

Enero 05, 2019

LUIS ÁNGEL POV:

A la hora del almuerzo les conté a las chicas lo desastroso que resultó mi primer día como novato en la guardia.

—Eres muy duro contigo. Al final fuiste tú quien logró cruzar todos los restos satisfactoriamente —señaló Daniela.

—A costa del odio de los demás —añadí mientras tomaba de mi vaso.

—Exageras. Tú mismo contaste que esa chica llamada Tania te defendió.

—Sí, ¿y?

—Que por lo menos una persona no te odia —acotó Fernanda como si fuese obvio.

—Cierto, ¿cómo no lo vi? —contesté sarcástico.

—Es injusto que Erick les haya ordenado hacer guardia en la selva. Eso está prohibido para los novatos —señaló Patricia.

—Sí. Mira cómo lo hace esta noche.

—¿Y si hablas con Nerissa? Tal vez ella pueda remediar este asunto.

—No, por supuesto que no —respondí frunciendo el ceño—. Eso me haría quedar como un niño llorón y empeoraría todo con ese estúpido rubio. Nos hará hacer peores cosas y les dirá a todos que fue por cortesía mía.

—¿Por qué se la agarró contigo ese rubio?, ¿no que son compañeros de habitación? Debería ser más amistoso contigo —dijo Daniela—. A no ser que…

Junto con Fernanda cruzaron miradas y se dirigieron en contra de mí.

—¿Qué le hiciste al rubio? —preguntaron las dos al mismo tiempo.

—Realmente me siento ofendido por sus acusaciones —contesté.

—Te conocemos bien. No eres completamente una santa paloma. ¿Qué fue lo que pasó? —inquirió Fernanda.

Solté un bufido poniendo los ojos en blanco.

—Solo le dije que todos pensamos que es un tarado, arrogante y egocéntrico. Nada más. No era para que hiciera el real escándalo.

—Creo que le diste en el ego —afirmó Patricia—. Erick es conocido por ser una persona muy orgullosa. Que le dijeras eso realmente le hirió.

—¿Y qué?, ¿realmente debe armar todo un escándalo y agarrárselas conmigo por unos comentarios de una persona que debería ser insignificante para él? Mírame a mí. El me llamó manael viruth durante el entrenamiento. No sé qué significa, pero no me destruyó el autoestima, pese a que sonaba muy despectivo.

Patricia agachó la mirada por un segundo como queriendo no seguir con el tema. Fernanda se dio cuenta y le preguntó qué significaba.

Patricia se hizo la desentendida y no le quiso responder.

—Patricia —dije yo—. ¿Qué significa eso? O sea, sé que debe ser algún tipo de insulto, ¿pero es algo fuerte?

—Bueno… manael viruth es una palabra muy conocida en esta parte del mundo mágico. Se usa para señalar a aquellos cuyas habilidades mágicas son consideradas débiles.

—¿Algo más? —le pregunté, pues sentía que había sido muy suave en decirme el significado.

—No, solo eso —respondió denotando nerviosismo.

Levanté la mano y llamé al personal que servía el almuerzo. Le pregunté al primero que apareció con mucha amabilidad si sabía que significaba manael viruth.

—Es un insulto que literalmente se traduce como “la magia se arrepintió de escogerte como portador”. Implica no solo una falta de talento mágico, sino una incompetencia total, como si fueran una abominación indeseada en el mundo de la magia, como una carga absoluta para la sociedad mágica. Se les considera no solo inútiles, sino una mancha vergonzosa que se extiende más allá de la falta de habilidades mágicas, insinuando una falta de valía personal.

Patricia volvió a agachar la mirada avergonzada.

—Trató de ser hiriente contigo. No contaba con que no sabrías qué significaba.

—Ya me di cuenta —solté

—¿No crees que sería bueno hacer las paces con él? —sugirió Daniela ganándose una mirada de indignación de mi parte—. Digo no más. Es tu compañero de cuarto y es el guardián mayor. Lo verás a diario, más que a nosotras.

—Coincido con Daniela. No tienes nada que perder.

—Tampoco nada qué ganar —respondí—. Es un sinsentido lo que me dicen. No me importa lo que me diga o piense de mí ese rubio. Realmente me paso por los huevos cualquier cosa que salga de su boca. Es increíble que me digan que yo debo disculparme.

—Tranquilízate, hombre. Lo decimos por tu paz mental.

—Mi paz mental—repetí parándome abruptamente de la mesa para desconcierto de mis amigas— la conseguiré cuando haya acabado con todos los que nos hicieron daño —Patricia me miró confundida: no sabía a quienes me refería. Las otras sí.

—¿A dónde vas? —preguntó Daniela.

—Voy a repasar unas cosas y hacer tareas que dejaron hoy. Estaré ocupado el resto de la noche. Nos vemos mañana.

Salí del comedor y me dirigí a mi habitación. Gracias a Dios mis compañeros no estaban, tendría algo de paz después de todo.

Unas voces familiares se empezaron a escuchar del otro lado de la puerta. Por lo visto canté victoria antes de tiempo. Lo siguiente que hice fue coger mis cosas y teletransportarme a la torre norte, la cual para mi fortuna estaba desolada. Aquí tendré paz por lo menos algunas horas.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.