Enero 19, 2019
LUIS ÁNGEL POV:
—¿Qué hacías ahí, muchacho? —me preguntó el hombre elegante.
No respondí a su pregunta, como tampoco lo hice con las anteriores.
—Creo que aún sigue adormilado, señor.
—No, no es eso. Hablará. Es solo cuestión de tiempo.
Ya había recuperado todas mis capacidades, pero todavía no huía de ellos, como tampoco lo había hecho con los cazadores. Si ellos los mataron con magia, debo suponer que estamos en el mismo bando, por el momento.
Este señor junto con su gente me estaba escoltando de regreso al palacio. Lo sé, porque estábamos ya en la trocha carrozable que da al palacio. Y también porque los escuché hablando sobre la siguiente parada: la oficina de Ravenna.
Llegamos a los terrenos del palacio. Apenas se estacionó en la entrada, uno de ellos se bajó de inmediato para abrirle la puerta al señor.
—¿Vienes o te quedas, niño? —no le respondí—. Eso sí te digo, la próxima parada será la casa de Henry, el chofer. Linda zona, mujer insoportable —rodeé los ojos y bajé como si nada del auto para sorpresa de todos los esbirros de este hombre, quien atinó a sonreír—. Te lo dije, ya estaba bien. Vamos, estoy seguro de que Ravenna querrá saber lo que pasó.
Llegamos a la puerta del despacho de Ravenna. El hombre tocó dos veces y de inmediato ingresó al despacho de la Eterna.
— David, pero qué sorpresa. No te esperaba hasta fin de mes.
El hombre soltó su nombre y se acercó a ella con los brazos abiertos para saludarla con dos besos en las mejillas.
—¿Qué te trae por aquí? —el tipo se giró hacia mí y me ordenó:
—Pasa.
—Eso va para ti, niño —me dijo uno de sus colaboradores.
Entré a la oficina. Ravenna me recibió con una mirada de confusión.
—¿No se supone que estarías en Mazamari junto con los demás?
—Te eso te vengo a hablar —la interrumpió el hombre llamado David—. Encontré a tu estudiante en medio de una redada en contra los cazadores.
—¿¡Qué cosa!? —exclamó conmocionada.
—No es cierto —negué—. No era una redada. Era una batalla.
—Eso mismo —secundó el hombre—. Algunos informantes me comunicaron sobre la presencia de cazadores en Mazamari. Como sabes, mi tarea es velar por la seguridad de los estudiantes, por lo que tenía que intervenir. Llegué justo antes de que los cazadores acribillaran a tu alumno.
—Gracias, David. No sé qué haríamos sin ti.
—No hay de qué. Lo que sí no me quedó claro es qué rayos hacia un estudiante de Oridia en medio de una batalla contra los cazadores.
Los mayores clavaron como estacas sus miradas en mí esperando con ansias una respuesta de mi parte.
—A mí tampoco me quedó claro quién es usted, señor…
—De la Piedra. Soy David De la Piedra, niño.
—Es el presidente del Consejo de Magia —complementó Ravenna mientras se acercaba a su carrito sobre el que se apoyaba una jarrita de cristal. Sirvió una copa y se la extendió al señor De la Piedra.
—Oh.
—Sí, oh —repitió él—. Estoy confundido. ¿Qué no existe un curso de historia de la magia en donde le enseñan quién soy yo?
—Sí hay uno, pero verás que no todos son esponjas como tú o yo. Existen los de lento aprendizaje.
—Ya lo veo —agregó él esbozando una leve risa.
—¿Qué hacías en medio de todo este asunto, Luis Ángel? —me preguntó Ravenna con unos ojos amenazadores.
—Soy de la Guardia de Oridia, ¿recuerdas? ¿No es mi misión proteger a los estudiantes? Eso hacía. Los protegía de los cazadores.
—Con que eres de la guardia. Eso explica mucho —el señor De la Piedra se giró hacia Ravenna con una expresión de entusiasmo—. Deberías felicitarlo. Estaba dándole una paliza a los cazadores él solo.
—No te comprendo. ¿No que estaban a punto de matarlo?
—Detalles menores. Ya sabes, jeringas paralizantes, ataques por la espalda: juegos sucios. Lo que sí es cierto es que mientras llegábamos a la zona, ¿cómo es que te llamabas? —estaba a punto de contestarle—. Cierto, Luis Ángel —me cortó—. Luis Ángel estaba poniendo en práctica todo lo aprendió durante su entrenamiento como guardia.
—Es un novato en la guardia y está en el nivel 1 del PIM.
—Mejor aún. Las felicitaciones deben ser a lo grande.
—No premiaré su osadía desmedida, que por cierto se está volviendo recurrente —comentó con molestia en la voz.
—Coincido contigo en ese punto —señalé. Ravenna se vio sorprendida por estar de acuerdo con ella—. Señor De la Piedra, ¿cómo es que los cazadores llegaron hasta aquí?
—Esa información es reservada. Solo lo manejamos los miembros de la Guardia Ancestral.
—¿Los miembros de la qué?
—Honestamente, ¿qué les enseñan a los estudiantes hoy en día? —dijo volviéndose hacia Ravenna—. La Guardia Ancestral, creada por el Consejo de Magia, se encarga de velar por la seguridad de los miembros de la sociedad mágica, mantener el equilibrio entre la sociedad mágica y el mundo humano, y garantizar un uso ético de la magia.