Artes Prohibidas 2: El Ascenso

Capítulo 27. Distracciones

Marzo 18, 2019

LUIS ÁNGEL POV:

El salón de historia de la magia estaba lleno de murmullos dispersos, pero mi mente estaba atrapada en la conversación en la caverna.

—Y así fue como se dio la Primera Conferencia Internacional de Supremos, ¿también conocida como?

¿Había sido honesto conmigo esa noche?, ¿de verdad tal fue su desesperación por intentar que le crea como para planificar una emboscada así de psicópata?, ¿era cierto que su padre no es su verdadero padre biológico?

Esas y otras preguntas más que se me venían a la mente las dejé en pausa cuando una de mis compañeras me pasó la voz. La maestra Talía me miraba fijamente, inclinada hacia mí y con las cejas arqueadas.

—¿Y bien? —me preguntó.

—Ehrm… —balbucé—. Y bien, ¿qué?

—No estabas prestando atención, ¿cierto? —preguntó de brazos cruzados.

—Por supuesto que sí —le contesté enderezándome en la silla.

—Entonces, responde la pregunta —¿de qué pregunta estaría hablando?, ¿quién fundó el colegio?, ¿el nombre de la Eterna actual?, ¿cuántos años lleva siendo soltera?—. ¿Y bien? Contesta —rodeé levemente los ojos mientras que me rascaba la frente.

Era demasiado tonto si es que en verdad no iba a responderle. Puedo hacerlo, lo he demostrado varias veces en el pasado, en la clase de matemáticas en Saint Peter, pero no aquí en su clase, aún.

—La Conferencia de Turín —respondí como si fuese lo más obvio. La maestra Talía exhaló dándose por vencida.

—Correcto —dijo por fin volviendo hacia la pizarra—. En Turín se llevó a cabo dicha conferencia, en donde se fundó la Confederación Internacional de Brujas y Hechiceros, la cual está compuesta por las 6 Eternas del mundo y sus respectivos Consejos de Magia.

Talía siguió explicando sobre la conferencia, la ley universal de no sé qué y la importancia de las zonas mágicas, temas que no presté atención.

Me reconecté con mi mente y me sumergí en el mar de preguntas que giraban en torno al rubio. Él no debería ser el sol de mi sistema solar en este momento. Debería estar enfocado en otros asuntos, como por ejemplo, encontrar al último líder de los cazadores.

Apenas acabó la clase, me fui al jardín a tomar un poco de aire fresco antes de entrar a la clase de filosofía.

Caminaba con los brazos sueltos, dejando que la brisa acariciara mi rostro mientras intentaba vaciar mi mente. Y en eso estaba hasta que escuché mi nombre salir de la boca de Lukas.

—Ey, te estaba llamando hace rato, ¿no me oíste?

—No, lo siento. No te escuché —le respondí serenamente, ante lo cual el chico retrocedió levemente la cabeza y levantó las cejas. Parece que no pensó que lo trataría así—. ¿Sucede algo?

—Esta noche haremos guardia —asentí—. Y como la otra vez no quisiste hacer equipo con Erick, me preguntaba si no te molestaría hacer equipo los dos.

—¿Tú y yo? —le pregunté desencajado.

—Sí.

—¿Desde cuándo quieres hacer guardia conmigo? —le pregunté frunciendo el ceño.

—Es que he notado que tus guardias suelen acabar en desastre —confesó, haciendo que pusiera los ojos en blanco y que reanudara mi camino—. Es cierto —añadió siguiéndome el paso—. Un lunaris en las afueras del palacio, que te hayas quedado atrapado en una caverna —comenzó a enumerar con los dedos—. No puedes negar que tus guardias han sido muy interesantes.

—Interesantes, sí claro —repetí con desdén—. Creo que desastrosos le queda mejor.

—Posiblemente.

—¿Y porque mis guardias acaban en desastre quieres hacer equipo conmigo? Eso es demasiado extraño.

—Lo sé. Es loco, ¿no? Yo, el guardián adjunto, pidiéndole a un novato para hacer equipo. Estoy perdiendo la dignidad de un Breca por esto.

Me detuve de improviso y me giré hacia él cruzándome de brazos y a mirarlo fijamente.

—¿Qué ganas con esto, Lukas?

—Divertirme —contestó, a lo que lo miré de lado achicando los ojos—. No tener una guardia aburrida, como casi siempre. ¡Cielos! Soy uno de los mejores guardias y no he probado nada de acción en estos últimos meses. Vienes tú y ¡boom!, te pasa todo lo que quiero experimentar.

—Así que era eso. La adrenalina del momento.

—¡Exacto! La adrenalina de pasármela grandioso viviendo la verdadera acción en el terreno.

Puse los ojos en blanco mientras exhalaba cansado de escuchar las suplicas de un niño mimado que no sabe qué más hacer para sentirse vivo.

A lo lejos, detrás de la cara suplicante de Lukas, venía caminando otro rubio junto con su amigo.

Cruzamos miradas por unos segundos. Erick relajó el semblante en cuanto me vio. Yo hice lo mismo, incluso relajé mi postura.

Lukas al notar mi cambio y ver que no lo observaba, giró su mirada hacia atrás para toparse con sus compañeros. Erick se puso tenso y arqueó las cejas al reconocer a Lukas.

—Estoy seguro de que si se lo sugiero a Nerissa con tiempo, podremos estar en el mismo equipo. Erick ya no podría hacer nada —añadió Lukas—. ¿Qué dices? Prometo ser una tumba.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.