Artes Prohibidas 2: El Ascenso

Capítulo 31. Verdades a flote

Abril 06, 2019

LUIS ÁNGEL POV:

Aparecí en uno de los corredores del palacio. Aún sentía el cuerpo pesado y la cabeza a punto de explotar

Harvey había sido ambiguo y claro a la vez. La amenaza está más cerca de mí de lo que pensaba. Está dentro del consejo y es una mujer.

Pelo largo y oscuro. Solo hay tres personas que cumplen con esa descripción: Nerissa, Berta de Osma y Ravenna. ¿Debía descartar a Nerissa porque no tiene la misma cercanía al consejo que las demás? Sí, quizás.

En ese caso mi lista de sospechosas se reducía a solo dos. ¿Qué motivos tendrían para querer matarme? Lo ignoro, pero estoy seguro de que si lo averiguo, daré con la infiltrada.

Estaba caminando de un lado al otro por el pasillo con la mano rascándome el mentón, pensando en qué hacer. Miraba a todos lados; tenía la incómoda sensación de que alguien me observaba.

De vez en cuando se me paraban los pelos del brazo cuando escuchaba pisadas imponentes, pero volvía a la calma al ver que se trataban de niños corriendo.

Volví a estar en modo alerta cuando vi el cuadro de Ravenna y el señor De la Piedra colgados en la pared que tenía cerca. La forma en que el retrato de Ravenna parecía seguirme con la mirada conseguía ponerme nervioso.

Di una última vuelta y fui con dirección al cuarto de las chicas.

En el camino me topé con Erick, quien al verme corrió hacia mí y me dio un fuerte abrazo.

—¿En dónde te habías metido? —inquirió con la mirada seria. No le dije nada y le hice un ademán para que me siguiera.

Juntos llegamos al cuarto de las chicas. Entré y gracias al cielo no estaba Patricia.

Daniela y Fernanda se abalanzaron sobre mí. Les dije que estaba bien, que tenía lo que quería. Les conté lo que Harvey me reveló.

—Tiene sentido lo que me dijo —comenté sentado en la cama.

El rubio aseguró que era imposible que hubierar una infiltrada en el consejo. Fernanda estuvo de acuerdo con él y agregó que Harvey debió haberme mentido

—Sonaba muy convincente para mí —refuté.

—Creo que sí —balbuceó Daniela. Todos la volteamos a verla—. Si lo pensamos mejor, tiene algo de sentido. Digo, aun no entiendo cómo fue que llegamos aquí exactamente.

—Porque Luis Ángel nos trajo.

—Sí, lo sé. ¿Pero cómo es que Luis Ángel sabía a dónde llevarnos si nunca antes había pisado Oridia?

Esa era la pregunta que llevo haciendo desde que llegamos. ¿Cómo pude traernos aquí si solo vi a Oridia en mis sueños, pero jamás estuve aquí? También está el detalle, que no revelé aún, sobre Ravenna apareciendo en mis sueños. Y tampoco lo podía hacer, porque Erick estaba aquí.

En mi mente seguía resonando la descripción de la bruja, sobre todo la joya rosada que llevaba colgado. Sé que en algún momento he visto una joya rosada, pero no puedo acordarme ni en dónde ni cuándo.

Las chicas intercambiaban con vehemencia sus puntos de vista. Erick intervenía de vez en cuando con comentarios breves, como un “tienes un punto” o un “eso no tiene mucho sentido”.

Al final, los tres terminaron mirándome esperando a que me decantara por un lado u otro.

—Hasta que no tengamos más pistas sobre la infiltrada, será mejor andar atentos y juntos.

—Eso será fácil para nosotras, pero tú…—insinuó Fernanda.

—Él estará conmigo —se oyó decir a Erick—. Iremos de guardia juntos y no te quitaré los ojos de encima —terminó guiñándome el ojo.

Daniela y Fernanda se lanzaron miradas cómplices, mientras que yo las fulminaba con los ojos.

—Está bien, como quieras —fue lo último que dije antes de dar por finalizada la reunión.

Salí de la habitación aun maquinando cómo hallar a la infiltrada. Erick venía a mi lado.

—¿Cómo hiciste eso? Me refiero a cómo es que trajiste de vuelta a ese tal Harvey.

—Si estás pensando en que domino revertio y no te conté, pues déjame decirte que no es así.

Erick se rio. Me gustó verlo sonreír.

—No es eso. Para que funcione, debías haber perdido un poco de tu fuerza vital.

—¿Ah, sí? —el rubio asintió.

—Tus células envejecen más rápido y como que te da un mareo.

—No lo sabía.

El rubio afirmó con la cabeza y continuó:

—Bueno eso es uno de los motivos. La otra razón es que la persona debía haber muerto hace poco y su cuerpo debía estar presente para que lo trajeras de vuelta… pero en tu caso trajiste a alguien que lleva años muerto.

—No te sorprendas tanto. Yo no fui quien lo trajo.

—¿Ah no? —negué.

—Hice un trato con un ser cósmico —Erick se detuvo.

—¿Qué hiciste qué?

—Pacté con un ser interdimensional que vive en el tercer plano para que trajera a Harvey a la vida por 12 horas a cambio de un recuerdo mío.




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