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"El linaje real ha prevalecido desde el primer rey fundador de Nagia, como cada rey es importante, los años son registrados conforme al nombre del rey es decir ...
Año 433 reinado de Adkiel Nano/ Año 433 R.A.N"
Mordí el duon sintiendo el jugo cítrico llegar a mi lengua y derramando un tanto entre mis dedos, aquel fruto era del jardín de Clauris era bueno cítrico y dulce justo como me gustaban.
—Entonces el rey que está se llama Adkiel— hablé en voz alta aún con el bocado en boca— Es increíble que no he visto ningún nombre repetido, ¿cómo hacen eso?
Mire asia los demás árboles como si ellos fueran a contestar mi pregunta pero ellos solo se contonearon como era de costumbre, de nuevo intenté encontrar hojas secas o de diferente tonalidad en ellos pero no había nada de eso, eran eternamente verdes.
Había pasado ya un mes desde que había llegado a Nagia.
Recargue mi espalda sobre el tronco y cerré por un momento el libro sobre mis piernas, respire profundo con el aroma del pino y el petricor llenando mis pulmones. Aún me seguia estremeciendo cada vez que lo hacía.
Las avsas que tenía cerca detuvieron su aleteo reposando en la rama del árbol pude notar como movian sus antenas y como limpiaban sus alas casi de papel con sus diminutas patas, había de todos los colores. Había mejorado con los nombres, el lenguaje y los conocimientos generales
—Aunque no es todo gracias a mi ¿verdad?—le di un leve toque al tronco del árbol— Eres un buen maestro. Aunque no digas palabras alguna.
Busque entre las ramas un espacio donde deje la mitad del duon para el árbol, cada día había regresado al bosque arcano sin que Clauris se diera cuenta, pues daba exactamente igual que estudiará en casa o aquí, bueno realmente no, el árbol que habia acogido como refugio actuaba sobre los libros para que siguiera aprendiendo. Así que siempre le dejaba algún fruto o alimento como recompensa, había aprendido que realmente la gente de aquí no entraba por respeto ya que era un lugar sagrado eso y que las criaturas mágicas actuaban a la defensiva como parte de protección del mismo bosque. Por ello había practicado la habilidad de trepar por el árbol en dado caso que tuviera que escapar
Colgué mis piernas columpiandolas, era bueno que no le tuviera miedo a las alturas, los primeros días me abrí la piel con la corteza del tronco o con las caídas por la perdida de mi agarre, estaba haciendo una actividad física que a mí madre le hubiera encantado.
Di una risa burlesca de solo pensarlo, mi madre había estado sobre mi presionando con la excusa de que necesitaba y urgía que bajara de peso por mi salud, yo sentía que exageraba.
Pero cuando empecé con el entrenamiento físico, definitivamente estaba terrible, ella no me creería que por fin después de tanto lo único que necesitaba para hacerlo era algo...ajeno a nuestro mundo
El sol parecía estar en su punto más brillante, anunciando que era ya medio día, desde donde estaba solo podía ver un árbol tras otro, sentía que podía explorar más, que quería hacerlo pero el tiempo y el miedo a perderme estaba latiendo cada que queria ir más adentro. Tenía que abandonar la idea.
Me había puesto a pensar en esos días que, no extrañaba mi hogar, que este lugar se asemejaba tanto a esos mundos dentro los libros de fantasía, las películas y series. Pero que también me recordaban por montones a mi hogar, solo que mucho mejor. Me estaba acostumbrando y no sabía si eso era bueno o malo. No necesitaba ir al pueblo.
Desde que había llegado no había vuelto a poner pie ahí, sentía que tenía todo lo necesario entre el bosque, la compañía de Clauris y los libros sobre este lugar si lo pensaba bien siempre había estado así en casa. Lo único que me acompañaba era la televisión y los libros.
—Ya me tengo que ir— Busque el bolso donde había estado guardando todo— Ya sabes arbolito no vayas a dejar que se maltraten, espero mañana terminar uno.
Cerré la bolsa le hice un nudo y la dejé entre las ramas de la copa, una vez deje acomodado lo que ocupaba me fui dando vuelta para bajar por el tronco, tomaba los signos grabados como apoyo para mis manos y piernas cuidando no tropezar o atorar con la ropa, cuando el suelo estuvo más cerca di un leve salto levantando una nube de polvo el agua en el surco del árbol vibró y se elevó ligeramente por ello flotando unos segundos en el aire
Antes de que regresará a su lugar extendí una mano para detener un poco, era una cantidad pequeña en una esfera. Di una ligera risa de jubiló, estaba mejorando en esto del agua.
Moví la esfera cambiando su forma a una más fina como un lazo y comencé a jugar con ella, la pasaba alrededor de mi cintura, la llevaba arriba y abajo además de hacerla girar en espiral.
Con la otra mano empecé a subir más agua del surco sumandola con la que ya tenía para que está ahora diera vuelta alrededor del tronco del árbol incluso la lleve a dónde no había llegado yo entre las ramas. Era como bailar solo con las manos, sintiendo las ondas del agua.
La sensación que tenía cuando controlaba el agua era como si estuviera cantando con las manos, era raro realmente de describir pues era también como si las tuviera sumergidas en una cubeta o recipiente, si era pesado pero podía hacer esas burbujas en el agua.
Un alarido de dolor se escuchó fuerte, casi como un grito de una persona. El susto me hizo brincar y el agua se solidificó en una hoja que se clavo en una rama torcida, el movimiento hizo que se sacudiera y soltara una que otra hoja que antes de tocar el suelo se desintegró en el aire
—Fue sin querer— Me acerque y acaricie el tronco como disculpa— ¿de dónde vino eso?
Escuché como si algo se arrastrará de forma pesada casi como un costal, moví mi cabeza en todas direcciones y me recargue completamente en el tronco, lleve mi mano al mango del estilete y trate de controlar mi pulso que estaba empezando a sentir en mis oídos. Un golpe en seco se escuchó para después iniciaran los quejidos... Era un animal.