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Carrizo de tezo
Raíz de Maor
Pelaje de Roro
Leía los ingredientes que me hacían falta, escuchando como el pastizal se mecía tras mi paso, ya solo eran tres de los siete que me había pedido Clauris.
—Hey Capi Ren, cualquier cosa me ladras— mire a mis espaldas como el cachorro movía su cabeza olfateando la tierra— Bueno no se si los conozcas bien.
Miraba las imágenes que Clauris me había dado de referencia y revisaba entre los arbustos y las raíces de los árboles arcanos. El saco que me dió como si fuera una mochila pesaba poco y tintineaba por el cascabel que me había hecho ponerle a la misma
Más bien me modifico la bolsa que tenía, la bordo con hilos de colores pasando de un color beige a una con morado, amarillo, rojo y azul. la mezcla me había encantado, ella y yo logramos llegar a un acuerdo después de la pelea que tuvimos hace un mes. Me dejó entrar al bosque con la finalidad de encontrar cosas que ella podía ocupar e incluso en una ocasión hice que entrara conmigo para mostrarle dónde pasaba la mayoría del tiempo cuando se iba. Clauris me dió la razón de que el bosque no era peligroso si entrabas con respeto a él así no fuera en la temporada de cosecha.
"Tenía años que no entraba al bosque, Boxini axcamaha pur tantli zan"
Ella dijo aquellas palabras tocando el tronco del árbol y soltando unas ligeras lágrimas, nuestra relación mejoró de una forma increíble pasábamos más tiempo juntas y estaba comenzando a aprender con más soltura. Fue liberador que ella me dijera por qué sabía tanto y me sentí con mucha suerte por ello.
Habían pasado ya dos meses de mi llegada a Amarat. conforme pasaban los días me percate de que, quizás jamás volvería a mi mundo y que estaba encantada de estar aquí.
Ren ladro llamando mi atención, enrolle el papel para guardarlo y me acerque a el acariciando su lomo como forma de recompensa.
—Buen chico— el movió su cola e incluso estornudo— Salud
Enfrente de el estaba el carrizo de tezo, era más como un tronco rojizo como si también tuviera pelaje verde casi como moo, hice que Ren se sentará para que pudiera sacar las pinzas y los guantes que llevaba dentro del arnés que Clauris le había confeccionado para que usará en su torso. ahora que lo pensaba ella tenía muy buena habilidad para la costura pues estaba hecho de cuero y tela roja e incluso me cumplió el capricho de que como tal también Ren usará un collar rojo del mismo material con un pequeño pañuelo con manchas blancas.
Me arrodille y comencé a cortar los trozos de carrizo con cuidado. sin darme cuenta empecé a tararear recordando una canción de mi mundo. ah como extrañaba mi música
El viento se soltó agitando mi cabello y casi haciéndome cerrar los ojos, fue casi como un remolino el bosque acostumbraba a hacer eso de vez en cuando. tuve que tallar ligeramente mi rostro por la tierra que sentía, casi me congele cuando mis ojos notaron que no tan lejos de mi casi enfrente si no fuera por otros 4 árboles estaba la barrera de piedra del bosque. ni si quiera me había percatado de ello.
Saqué con prisa el otro rollo de papel maltratado y el grafito de carbón que tenía tome un poco de agua de un surco y empape el grafito para continuar la raya que había dibujado. sinceramente en el papel solo se veían garabatos todos mal hechos y sin sentido, con abreviaciones de letras que yo me había hecho. Pero ese era un mapa improvisado que me había dedicado a hacer, gracias a Ren siempre podíamos volver a casa sin problema pues tenía un excelente sentido de orientación
—No entiendo— Fue lo que dije trazando la raya de la barrera— el bosque parece estar enorme pero si juntáramos las bardas que hemos visto apenas formamos la silueta de la mitad de un triángulo...¿Que opinas Ren?
El cachorro ladeo la cabeza y pego su nariz en mi mano queriendo animarme. guarde las cosas y con cuidado me fui acercando a la barrera escuchando las garras de Ren en el suelo, por instinto me quedé en cuclillas cuando estube recargada en la barda de roca asome mi cabeza, a unos metros se veía el camino que llevaba para el pueblo.
cada día que avanzaba pasaba a la orilla del mismo, logré ver las casas y estructuras que conformaban Amarat, apenas tenía dos días en los que había logrado salir del pueblo.
Delante de mi ya fuera del bosque arcano estaba el camino que llevaba para el pueblo, lo reconocí de inmediato a pesar del tiempo que había pasado, era el camino por dónde había llegado, mi vista viajo para el otro lado del mismo ahí estaba el bosque común y quizás el lugar donde había caído. El aire en mis pulmones se atasco y apreté la piedra debajo mis manos.
—¿Vamos a hechar un vistazo?— Mire a Ren, el también se había puesto a dos patas sobre la barda— Pero vamos a tener mucho cuidado.
Me levanté tras ver qué no había nadie de ninguno de los dos lados, tome a Ren en brazos y fue lo primero que pase del otro lado después le seguí yo. Casi me desoriente cuando note el ruido de las hojas secas bajo mis pies, tanto Ren y yo miramos en todas las direcciones sostuve mi mochila con fuerza de un lado y corrí hacia delante
Ren era más rápido que yo así que lo ví pasar a mi lado y como se adelantaba mientras se metía al bosque de bambus rojizos, corrí casi de una forma dramática sintiendo como rebotaba el bolso en mi espalda y el cascabel hacia todo menos ser discreto. El corazón latía a mil y no se aligeró hasta que estuve bajo la sombra del primer árbol de Zobu.
Solo ya adentro me doble hacia adelante recuperando el aliento, estaba trabajando en mi condición física pero el sentimiento de que me descubrieran era lo que no ayudaba. Ren apareció frente de mi y se movía de un lugar a otro para que lo viera.
—Ya ya, estoy bien— dije casi entrecortado para incorporarme— Bien vamos, veamos si encontramos algo.
Iniciamos una caminata a lo que considere arriba, note las primeras diferencias del bosque arcano a este de Zobus. aquí si había árboles secos, más pequeños y sobre todo aquí parecía haber un silencio diferente casi como el de un funeral mientras que en el arcano por sus animales que le daban vida ese tipo de silencio era imposible.