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Sentí el aire entre los dedos desnudos, como mi piel protestaba por el frío de la mañana al punto de sentir un escalofrío. Me acomode un poco mejor contra el tronco para poder seguir haciendo el dibujo del pilar, moví la libreta de un lado a otro tratando de ver si había capturado todos los detalles. Quizás no era la mejor dibujando pero quería memorizar eso.
—Alice, he vuelto— al escuchar la voz guarde la libreta— ¿Te quedaste dormida?
Me incorpore un poco para mirar a las raíces debajo de mi, Alel estaba ahí con su bolso con algunas frutas, le sonreí mostrando los dientes para que supiera que estaba equivocado
—Ven vamos a desayunar— agito la bolsa y me mostró su contenido
—Me muero de hambre— Comencé a bajar de a poco por el árbol con cuidado de no equivocarme
— ¿Aún no se secan tu zapatos?— Alel ofreció su hombro para que yo llegara al suelo
—Aun les falta un poco, igual a los tuyos— Sentí el pasto y la tierra en la planta de mis pies conteniendo las cosquillas— ¿Que encontraste?
—De todo un poco, todo es bueno nada envenenado o similar— le quite unas cuantas frutas y las olí— ¿Y eso?
—Mi mamá lo hacía, decía que así sabías si la fruta era dulce y estaba lista para comer— tome una y la acerque a la nariz de Alel— ¿Que tal?
—Huele como un Nome ordinario— lo dijo a los segundos— Vamos a comer.
Ambos nos sentamos sobre las raíces que sobresalían del señor árbol, escuché las garritas en el suelo y gire a mi espalda Ren había llegado y moviendo la colita se sentó a nuestro lado en su forma original grande. Alel le lanzo un Nome, bastante grande ...para mí parecía un melón casi una sandía.
El cachorro lo atrapó en el aire y se acostó por completo para comer a lenguetazos la fruta, agarre la porción de fruta que me correspondía y saque de un espacio entre las raíces las botellas de agua, tanto Alel como yo bendecimos nuestros alimentos aunque no estuviera Clauris, posterior a eso solo se escuchaba como masticabamos.
Acomode la orilla del antifaz que aunque se pegaba bien a la piel sentía que se bajaba por mania. Alel y yo nos lo quitamos al final del día cuando dormíamos en la copa del señor árbol, estábamos respetando el hecho de ser como fantasmas y estaba siendo lo mejor.
Apenas era nuestro tercer día de cosecha. No hemos tenido ningún problema con otras personas pero tarde o temprano pasaría, más con el caos que pasaba cuando purificamos un pilar. De los 14 existentes apenas habíamos llegado a 3, hoy intentariamos otros 2.
Aunque mi compañero me decía que no era forzoso purificar de golpe los 14 dentro del bosque, que podríamos intentarlo en el resto de cosechas. No sabía si tendría otras por que todo dependía de esta y lo que decidiera Clauris respecto a buscar a Mary.
—¿A qué pilar quieres ir?— Alel estaba terminando de pasar su bocado
—Quizas uno que este lejos de los que ya purificamos.
—Es buena idea, así evitamos que la gente sospeche.
Esperábamos que eso no pasará, lo poco que escuchábamos a escondidas era que los demás que estaban dentro decían que esta cosecha estaba siendo más agresiva de lo normal. Y bueno ...no es que fuera agresiva.
Mientras mordía notaba los arbustos de flores rosas, estaban comenzando a secarse poco a poco y habían bajado su tamaño cuando amaneció el segundo día, aún así seguían produciendo aquellas chispas doradas que nutria nuestros cristales. Cada pilar tenía una respuesta diferente al momento de la purificación, el día anterior uno reaccionó con algo similar a arenas movedizas de dónde surgían rocas, eso todavía lo sentía amable, pero el otro pilar tubo una respuesta de hielo, tanto Alel como yo dejamos los zapatos clavados en el suelo congelado mientras escapamos subiendo a un árbol.
Cuando notamos que comenzaba a nevar en ese pedazo del bosque bajamos sacando nuestro calzado hecho cubo de hielo y regresamos a la base antes que quedar igual. Todo parecía ser una respuesta tan natural para el bosque, mejor que las tareas genocidas que me había mostrado Alel.
Él y yo llegamos a la teoría de que el bosque se veía enfermo por qué así se protegía de la forma en la que era invadido por la cosecha, los animales que reaccionaban eran agresivos por qué protegían el bosque de alguna forma. Ahora cuando se purificaban tenían que sacar fuerza natural. Así que el bosque lo hacía con todas las manifestaciones del clima.
Yo solo podía seguir pensando en por que por tantos años, casi siglos como decía Alel nunca se habían dado cuenta o lo ignoraban. ¿Por qué tenía que llegar una chica de otro mundo que si se diera cuenta? Si era tan evidente...
Sentí un cosquilleo en mi pie, mi mirada viajo rápido notando como el pie de Alel había rozado el mío. Lo movía de un lado a otro con un ligero ritmo despreocupado Solo pude verlo de reojo mientras mordía su fruto y veía a un punto diferente.
Me recargue sobre las raíces y me rei internamente. No me imaginaba que tanto él como yo seríamos sinceros, el con su origen noble y yo con el mío tras nuestras confesiones las cosas siguieron igual, no peleamos no hubo enfado alguno. Quizás estábamos a mano.
Alel me preguntaba cosas de mi mundo al azar y yo se las soltaba, así como yo le preguntaba cosas que todavía no terminaba de comprender de la aldea. Pero lo que me tenía con cierto humor era ver a Alel mejorando, siendo un poquito mejor.
Le hacia falta estar despegado de su padre, solo era nuestro tercer día y el se veía increíblemente mejor que en los dos meses que nos conocimos.
Sus expresiones mejoraron, ahora era más fácil detectar sus emociones sonreía y bromeaba casi a mi nivel, incluso me preguntaba si el se daba cuenta que cada vez que usaba su magia un brillo llenaba sus ojos no solo la piel. Era algo que jamás me imaginé
—¿Que?— El me miró casi curioso tras estarlo viendo fijamente
—Me quedé pensando— sacudí la cabeza para restarle importancia— Me preguntaba como estaba tu oreja, no vaya a ser que se cierre el orificio.