Arzhvael (libro 10. Criaturas Mágicas)

Cap. 16 Encuentros

 

Brendan aún estaba estupefacto, pero obedeciendo a la seña que le estaban haciendo, se sentó. Una mezcla de emociones contradictorias, libraban una lucha interna. Por un lado, el alivio y la alegría, y por el otro, el miedo y la vergüenza. Unas gruesas lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas y no se molestó en limpiárselas, ya nada tenía sentido, sería juzgado y condenado.

  • Padre yo… yo estoy muy avergonzado, pero…
  • Hijo, el amor nunca ha sido y nunca será motivo de vergüenza.
  • Pero no éste, esto es… es una monstruosidad… ella es… mi hermana – decir aquello fue como clavarse un puñal en medio del pecho, porque aun sabiéndolo, no podía evitarlo.
  • Aunque haya sido así en el pasado, dejó de serlo en el momento en el que empezaste a mirarla con otros ojos, y sabes que en realidad la sangre que corre por sus venas, no es exactamente la misma que corre por las tuyas.
  • Pero no debí…
  • ¿Alguna vez has escuchado la historia de tu madre y yo? – el chico asintió, y él continuo – Primero quiero que sepas que tus otros padres tuvieron una historia similar, y también lograron superarla.

Como Brendan sabía bastante acerca de ambas historias, porque Iván se había encargado de ello, no interrumpió y siguió escuchando.

  • Doy por hecho que sabes que el amor es algo que no escogemos sentir, simplemente nace con o sin nuestro consentimiento. Yo sé exactamente cómo te sientes, yo también me sentí como un cretino muchas veces, porque se suponía que mi deber era protegerla, no enamorarme de ella, y sin embargo sucedió. Luché contra ese sentimiento que consideraba impropio, pero en el camino aprendí algunas cosas, y la más importante es que el amor es una fuerza tremendamente poderosa que nos impulsa a las más asombrosas hazañas, pero también a las más absurdas locuras. No obstante, si luchamos contra él, puede convertirse en una fuerza capaz de la más cruel devastación e incluso acabar con nuestra vida.

Se miraron por unos momentos y Brendan, a través del velo de las lágrimas, intentaba descifrar si le estaban dando otra oportunidad.

  • El primer deber de todo ser humano es luchar por su felicidad, no te defraudes a ti mismo ni a aquellos que confían en ti ¿Es que acaso el amor que sientes no es tan fuerte como para pelear por él?  ¿Ella no vale la pena el esfuerzo?
  • Claro que vale la pena, ella lo vale todo. La amo más que a mi propia vida, la amo tanto que… – su voz se quebró – que me duele.
  • ¿Entonces, por qué renunciar? Quizá estés pensando en lo que tus hermanos y el resto de la familia pueda pensar, pero deja de preocuparte por eso. Todos te amamos y cuando amamos a alguien solo queremos su felicidad. Tu madre y yo tuvimos ocasión de comprobarlo, y solo quisiéramos que tú no sufrieras lo que sufrimos nosotros.
  • No sé qué decir, papá 
  • Estoy muy orgulloso de ti, Brendan. Has demostrado que eres una persona honesta, capaz de valorar las enseñanzas que has recibido, capaz de amar a los tuyos por encima de todo y estar dispuesto a renunciar a la propia felicidad en beneficio de los demás, pero si alguien merece ser feliz, ese eres tú, hijo.
  • Gracias, papá
  • Ahora – dijo poniéndose de pie – a tu madre le gustaría verte.

Aunque quedaban restos de lágrimas en los ojos de Brendan, una gran sonrisa se dibujó en sus labios cuando vio a su padre caminar hacia la puerta. Sin embargo, ciertamente no estaba preparado para aquello y su joven corazón estuvo a punto de colapsar, porque la mujer que estaba viendo y si bien era su madre, no era la que esperaba ver, y fue en ese momento que cayó en cuenta que quienes estaban allí eran Eve y Vlad, sus verdaderos padres.

La gran variedad de emociones que estaba sintiendo se reflejaron en los cambios que sufrían sus ojos, algo que hasta la fecha solo le sucedía a Elijah y a los gemelos Douglas, pero al menos él no fue consciente que los suyos se habían estacionado en el verde jade de los de su madre mientras las lágrimas caían a raudales de los mismos.

  • ¿Mamá… papá? – preguntó a través del grueso nudo que obstruía su garganta

Ambos le sonrieron y Brendan no sabía si reír, gritar o simplemente seguir llorando como lo estaba haciendo, pero de lo que sí estaba seguro, era que el universo lo estaba haciendo merecedor de una gracia que no habría esperado jamás. Los miró por un tiempo que podía haber sido un segundo o toda una vida, pero temía parpadear y comprobar que en realidad no estaban allí, y que su mente le estaba jugando una cruel broma, así que con paso vacilante se acercó a las figuras y extendió una mano con la que acarició con veneración el rostro de su madre, y un mundo de emociones lo sacudieron, pero al segundo siguiente estaba en brazos de aquellos que le dieron la vida y lloraba en forma convulsiva. A pesar de que él amaba a Giulian y a Samantha y nada cambiaría eso, en aquellos brazos y en aquel momento, se sentía más seguro de lo que se había sentido nunca en su vida. Después de un momento los miró con más atención y pensó que a pesar de haber visto fotografías de ambos, en verdad no había diferencia alguna entre Giulian y Vlad, salvo quizá la serenidad en la mirada de este último. Y en el caso de su madre, concluyó que todos estaban acertados y Gaellig Eveska era el vivo retrato de Eve.

  • Y hasta donde sabemos el parecido no es solo físico – dijo Vlad en un tono muy parecido al de Giulian




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