Arzhvael (libro 10. Criaturas Mágicas)

Cap. 17 Lealtad

 

La sabiduría universal creó las sombras, solo para resaltar más la claridad

 

Nat se preparaba para abandonar su habitación cuando sintió la presencia y arrugó el entrecejo. Un momento después llamaron a la puerta y él se preguntó por qué seguía haciendo aquello, pero igual autorizó la entrada.

  • Jó reggelt, fenség – saludó Izek – ¿Listo para el paseo de hoy?

Nat tenía los mejores motivos para odiar a aquel individuo, pero contrario a lo que se hubiese podido esperar, no era así y recordó la primera conversación como tal que había tenido con él. Al inicio de su cautiverio, cada vez que veía a Izek quería matarlo, pero una vez que comenzó a salir y a conversar con Ioan, en una oportunidad Izek apareció inesperadamente en el salón en el que él se encontraba.

  • ¿Hay algún motivo por el que tenga que soportar tu presencia? – le había preguntado
  • Me odias – dijo el vampiro, aunque no era eso lo que había preguntado Nat
  • Me asombra tu percepción – dijo en tono sarcástico – pero tu respuesta habla mal de tu comprensión
  • No deberías – siguió Izek como si Nat no hubiese dicho nada
  • Aclaremos Vadik, ninguno de ustedes me es simpático, así que, si venías a escuchar eso, ya puedes marcharte

No obstante, Izek lo estaba mirando y Nat confundió sus intenciones y reaccionó en consecuencia.

  • Pierdes tu tiempo, infeliz, no soy un vampiro, pero tus trucos mentales no funcionan conmigo – le dijo y el vampiro elevó una ceja
  • No estoy intentando nada, si miraba tus ojos es por lo mucho que me recuerdan a los de mi Hersivï

Nat se había sentido sorprendido al escucharlo, porque en aquel lugar nadie hablaba de su abuela y de hecho parecía como si estuviese prohibido.

  • Lo está – dijo Izek que no había tenido ninguna dificultad en captar el pensamiento debido a que no fue protegido – Nadie puede mencionarla en presencia de Ioan
  • ¿Y por qué lo estás haciendo?
  • Tú no eres él

Después de eso Izek se había retirado sin agregar nada más, pero a partir de ese día Nat se lo encontraba con más frecuencia de la que le gustaría, sin embargo, poco a poco se fue acostumbrando, y a retazos y sin emoción, Izek le fue narrando la historia de sus abuelos. De ese modo Nat se enteró cómo y en qué circunstancias se habían conocido.

En un ataque que habían efectuado a una población arzvhael, un individuo hábil, pero con poca suerte, había atacado a Izek, algo muy desafortunado para el sujeto en cuestión, ya que él lo había destrozado. No obstante, una estaca de espino en el pecho tiene consecuencias serias en un vampiro por muchos años que tenga, pero lo que en realidad había complicado la situación de Izek, era que estaba amaneciendo y aquello no contribuía a mejorar las cosas, pues la luz solar ya los debilitaba en condiciones normales ya no digamos en las que él se encontraba, de modo que hallándose con poca fuerza, sabía que no lograría llegar muy lejos y decidió recostarse bajo la sombra de un árbol cuando juzgó que se había alejado bastante, y esperar la llegada de la noche cuando sin duda y al notar su ausencia, su hermano iría por él. La cuestión fue que no se había alejado tanto como había creído y fue hallado por Evarig.

Como cabía esperar, ella identificó con rapidez que se trataba de un vampiro y que debía ser uno de los que había atacado el poblado cercano la pasada noche, pero su natural espíritu compasivo la había llevado a intentar socorrerlo.

  • ¿Me harás daño? – le había preguntado mientras se acercaba
  • Puedo, así que vete – le había contestado él
  • Solo quiero ayudarte, dime cómo puedo hacerlo

Los ojos de Izek habían enrojecido, pues su instinto natural al percibir la sangre que corría por las venas de ella, había emergido. No obstante, y si bien Evarig sabía que él era un vampiro, no estaba en capacidad de determinar su antigüedad y todo lo que vio fue a un joven individuo que tal vez no merecía aquella suerte, así que igual se acercó.

En aquel punto de la historia, Nat se había cuestionado seriamente la salud mental de su abuela, porque al menos él sabía que independientemente de la edad de un vampiro, todos son peligrosos para aquellos que no lo son, pero siguió prestando atención.

Según Izek, él nunca había visto unos ojos del color de los de Evarig, y en su opinión, eso fue lo que evitó que actuase como lo habría hecho en cualquier circunstancia. Aquello no convenció mucho a Nat que interrumpió la narración.

  • ¿Cómo que no habías visto nunca unos ojos de ese color? El verde es un color bastante común
  • Tal vez, pero ten en cuenta que no nos detenemos a detallar a nuestras víctimas, y en cualquier caso no, no lo es, o al menos no ese color – dijo señalando los ojos de Nat

Nat lo pensó un poco y dedicó un momento a hacer un repaso de los variados colores que había en su familia. El violeta era uno de los más populares, pues todos los Douglas con excepción de los gemelos, los tenían así, al igual que la mayoría de los Cornwall hijos de Samantha. Luego estaba el azul en dos variedades, el azul Cornwall y el azul McKenzie, el primero era azul intenso la mayor parte del año, aunque variaba un poco en otoño y en invierno, mientras que el segundo siempre era como un cielo primaveral. Y por último estaba el verde, pero su tía Daira los tenía verdes, aunque diferente al de ellos, pues los de ella eran de un verde claro mientras que los suyos eran verde jade con chispas doradas como solía decir Galadriel, pero hizo aquellas consideraciones a un lado para seguir el hilo del relato.




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