Arzhvael (libro 10. Criaturas Mágicas)

Cap. 22 Tensión

 

El ambiente se había tensado. En los ocho años que llevaba Nathaniel en aquel lugar y si bien había visto enfurecer a los vampiros e incluso pelearse entre ellos, nunca les había visto aquella actitud que era más que una actitud un cambio radical que ponía de manifiesto todo su salvajismo y su lado más oscuro, a pesar de que en realidad no estaban haciendo nada, pero era algo que se podía percibir con tanta claridad como si lo estuviese tocando. Y si se quiere, quien más lo impresionó fue Ioan, porque a pesar de que lo había visto furioso y en muchas ocasiones el causante de su ira era él mismo, en esta oportunidad en verdad aquel sujeto parecía enfermo de ira.

Todos parecían haberse olvidado de Alaric y se concentraban en Elijah con excepción de Iker que seguía mirando al supuesto elfo preguntándose quién sería aquel y cuestionándose las habilidades de quienes lo habían llevado.

  • ¿Quién fue el imbécil al que se le ocurrió traer esta basura a mi casa? – bramó Ioan señalando a Elijah, pero sin mirarlo

Nathaniel sintió pánico, porque todos los presentes tenían el peor aspecto que les hubiese visto jamás. La piel de la mayoría se había tornado azulada, unas oscuras sombras habían aparecido alrededor de sus ojos que en aquel momento exhibían un rojo intenso, sus incisivos se habían extendido y por lo menos los más antiguos, que ya Nat identificaba perfectamente, parecían a punto de atacar a Elijah.

  • Hersïv – dijo Zerik doblando una rodilla – cuando encontramos al elfo…
  • ¡¿Cuál elfo, estúpido?! – le gritó Ioan
  • El que dijiste que debíamos traer – contestó él con cierto tono de extrañeza

Ioan parecía a punto de sacarle la cabeza a aquel infeliz, pero Ruslam se adelantó, y aunque no era que él estuviese mucho más contento, le interesaba saber algunas cosas que consideraba de mucha importancia.

  • Doy por hecho que no solo eres estúpido, sino un completo inepto, porque ciertamente no estás recién transformado como para no reconocer a un elfo de verdad y desde luego éste no lo es – siseó mirando con desprecio a Alex – Pero por imbécil que seas, eso no justifica que hayas traído a esta basura ante tu Hersïv – concluyó propinándole un golpe que hizo a Zerik elevarse y luego caer pesadamente a sus pies

Iker que, si bien no estaba experimentando la obvia alteración de los demás, tal vez por el hecho de que él sí tenía poco tiempo de transformado y nunca se había enfrentado a un berserker siendo un vampiro, pero que sí sabía que aquellas criaturas eran en realidad un peligro para cualquier vampiro, se había ido moviendo con sigilo hacia donde estaba Nat, porque con sentimientos ausentes y todo, no iba a permitir que aquella criatura le hiciese daño a Nathaniel. Sin embargo, y sabiendo lo que sabía, también se estaba preguntando por qué razón aquel fulano estaba tan… tranquilo, porque según la información que manejaba, no reaccionaban bien ante la presencia de los vampiros.

  • Aunque personalmente quiero quitarte tu inútil cabeza, casi estoy tentado a dejar que él mismo lo haga – le dijo Ruslam a Zerik

A pesar de que Ioan seguía exhibiendo la misma actitud, su mente parecía estar ocupada en otra cosa.

  • ¡Gavrel! – llamó y uno de los vampiros más antiguos y que Nat sabía era uno de los que llamaban los nueve, se acercó a él – Ordena que redoblen la vigilancia y efectúen un rastreo del bosque
  • Rendben  – contestó él y marchó con rapidez
  • Aun no has contestado a lo que se te preguntó – dijo Ruslam mirando al vampiro que seguía tirado a sus pies y Nat pensó que no le habían dado ocasión
  • Cuando hallamos al el… a este – dijo corrigiéndose antes de llamarlo elfo – atendía al berserker que estaba inconsciente
  • ¿Y eso qué, idiota? ¿Por qué no lo mataste?
  • Porque se puso difícil y…
  • Naturalmente que se puso difícil, estúpido – lo interrumpió Ioan – Lo extraño – puntualizó – es que sigas vivo y justamente eso debió indicarte que era una trampa, porque ninguno de esos – dijo con desprecio, porque Ioan jamás mencionaba la palabra berserker – iba a dejarse atrapar sin matar a quien lo intentase
  • No Hersïv, no me refería a él, sino al otro
  • ¿Disculpa? – dijo Ruslam – ¿También vas a decirme que un simple arzhvael pudo ponerse difícil con seis vampiros?
  • Es muy veloz, Dasir [1] – dijo Zerik para enorme indignación de los que escuchaban – Clavó una estaca de espino en el pecho de Zhephiryn, y después nos atacó con sus armas a una velocidad…

No tuvo ocasión de terminar cuando Ruslam lo había golpeado de nuevo. Entre tanto, cuando Iker y Nat escucharon el relato, la luz se hizo en sus cerebros, pues recordaban solo a un individuo que solía ser muy hábil y veloz con sus canalizadores. Alex.

  • Es él – transmitió Elijah

Aquello no tranquilizó en lo más mínimo a Nathaniel que era a quien estaba dirigida la información, porque estaba bastante seguro que Ioan no demoraba en dar la orden de matarlos a ambos y su cerebro había estado trabajando a toda marcha buscando la forma de evitarlo.

  • Lo que hiciste aparte de una estupidez, califica en el renglón de crimen, Zerik, porque este no es el elfo que pedimos y ni siquiera es un elfo, y ciertamente no debiste traer a esta escoria a nuestro hogar – sentenció Ruslam
  • ¡Quítenlos de mi vista y asegúrense de que no quede nada de ellos!




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